PREFACIO
Durante el tiempo que llevo publicando mis opiniones tanto en este prestigioso diario ALMOMENTO.NET, así como en otros nacionales e internacionales que se han hecho eco de las mismas, he manifestado con ahínco, fervor y sin la menor intención de ocultarlo -nunca lo haré- mi rechazo total e inaceptable de la teoría socialista izquierdista (entiéndase comunista), por ser mentirosa, vil, proterva, criminal, totalitaria y negadora de lo más esencial en el ser humano después de la salud: su libertad.
He tenido la oportunidad de estar en dos estados totalitarios izquierdistas y una vez allí, las expectativas han superado la realidad de todo cuanto yo haya podido leer en torno a esta ideología endemoniada, llena de maldad, odio, resentimientos y cuyos líderes a través de la historia, han sido unos criminales, hipócritas, corruptos, ladrones, ególatras, mesiánicos, cínicos y oportunistas.
Toda esa filosofía social, política y económica que afloraron de las mentes pérfidas de Friedrich Engels Marice y Karl Heinrich Marx Pressburg, no solo fracasaron en sus predicciones, sino que, cuando las mismas fueron llevadas a la praxis por Vladimir IIyich Ulyanov Blank (Lenin) al fundar el primer estado comunista, han transcurrido 104 años de fracasos, sin que se haya podido demostrar la validez de su doctrina ideológica para cumplir con la utopía socialista que han pregonado.
Basado en ello, me motivo a retar a cualquier dogmatizado de esta fútil teoría socialista a que me indique o me demuestre a lo largo de ese siglo, ¿cuál nación bajo el modelo económico socialista ha logrado el desarrollo social, económico y se ha convertido en modelo a seguir por otras naciones? De igual manera, ¿en qué gobierno izquierdista cumplieron con eliminar las clases sociales entre otras promesas? En consecuencia, si eso ha sido así, me pregunto: ¿cuál es la razón de insistir en ese adefesio e improductivo método político y económico?
La teoría marxista ha tenido tres rotundos fracasos históricos, como muestra de que es una ideología obtusa, decadente, inútil y utópica. Ellos son: a) La caída del Muro de Berlín (9 nov. 1989); b) la disolución de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) (8 dic. 1991) y, c) la conversión de su modelo económico socialista de la República Popular de China al modelo capitalista, que la ha situado en las naciones desarrolladas.
Lo risible de esto, es que los dogmáticos izquierdistas que pululan en el foro de este diario lo celebran con «orgullo» sin darse cuenta de que se están dando un tiro en el pie porque este logro en su economía no es socialista, sino capitalista.
¿Qué es una distopía?
Se puede decir que representa la imagen viva de una sociedad del futuro cuyas características son indeseables y es totalmente lo opuesto a la «utopía. Mientras esta última (la utopía) es una sociedad óptima e ideal, la distopía es todo lo contrario. En consecuencia, podemos colegir que la utopía es un anhelo imposible de conseguir y la distopía, una posibilidad cuya materialización debemos evitar. Esta acepción la acuñó John Stuart Mill, economista, político y filósofo inglés.
Esta palabra, ausente del Diccionario de la Real Academia Española por mucho tiempo desde que fue pronunciada en un discurso por Stuart Mill en 1868, fue incorporada por el escritor José María Merino, quien la definió como: «Una representación de una sociedad del futuro cuya alineación moral puede explicarse a partir de sus rasgos negativos».
Podemos decir sin ambages alguno, que tanto la utopía como la distopía son los dos términos por excelencia que se han utilizado para definir la ambigüedades, las falacias, la hipocresía, lo fútil e inviable de la teoría socialista como forma de gobierno y de generación de riqueza para los pueblos.
Como ya sabemos a lo largo de la historia y, a partir de octubre de 1917 con la Revolución Bolchevique, los comunistas siempre han ofertado un mundo ideal, sin luchas de clases, sin hambre, sin miseria, con igualdad absoluta, con trabajo para todos y prometiendo alcanzar el desarrollo socioeconómico pleno. Obviamente, basados en un reflejo de la utopía socialista que formuló Tomás Moros con su icónica obra «Utopía» (1516).
Por esa razón fue que líderes comunistas mesiánicos, ególatras, hipócritas como Joseph Vissarionovich Stalin, Mao Tse Tung, Fidel Castro Ruz, Hugo Rafael Chávez Frías, le vendieron a sus pueblos ese mundo idílico y falso que conllevaron al fracaso de sus ejecutorias, aparte de los tres casos históricos que he señalado más arriba. Esto viene siendo la distopía de John Stuar Mill.
La distopía cubana
Es de todo conocido, -o al menos, de los que tienen dos dedos de frente-, la mentira más pueril y patética que dijo el sátrapa cubano Fidel Alejandro Castro Ruz, para justificar el fracaso de su revolución después de casi 6 décadas: «el bloqueo a Cuba». Como es conocido, los comunistas nunca admiten sus fracasos y siempre justifican todo cuanto hacen en sus gobiernos y de igual manera, siempre tienen a su rival favorito como el culpable de todo: los Estados Unidos de Norteamérica. De esa manera, intentan librarse de su incompetencia y tener a un culpable para esconder sus derrotas.
Lo risible de esto tan comprensible e injustificable, es que hay profesionales como escritores, abogados y periodistas, como los Juan TH, Miguel Espaillat Grullón y el Dr. Negro Veras, que defienden esta mentira y desligan de ese fracaso al socialismo. Con justa razón fue que mi amigo poeta y escritor José E. Flández, en su último artículo reciente publicado en este diario, calificó a estos fariseos y demagogos apologistas de la dictadura castrista, de padecer del «síndrome de la idiotez intelectual» a lo que yo en mi comentario le añadí el de sufrir del sídrome de la desfachatez, del cinismo y de la hipocresía.
Las consideraciones expuestas más arriba, obedecen y tienen su razón de ser en que, recientemente el Ministerio de Agricultura de Cuba en Granma realizó una feria para mostrar productos de carnes de res para ser exclusivamente comercializado para los turistas y en tiendas de Monedas Libremente Convertibles (MLC), obviamente, con la finalidad de captar los dólares del «malvado imperio». Entre esa gama de produtos había: bistec de palomilla, filete, bola de cañada, osobuco, embutidos, boliches, jamón, pollo fresco y ahumado, cerdo y tasajo.
Eso sería normal y rutinario en cualquier país, pero sucede que en la Cuba castrista, revolucionaria, socialista, surrealista y utópica, la gran mayoría del pueblo cubano lleva más de seis décadas que no prueba ningún tipo de esas carnes y hasta ignoran que existen. Aquí entra la llamada distopía de que no hablaba Stuart Mill. (Ver foto)
Las clarias: el laissez faire, laisser passer castrista
Transcurría el año previo a la desaparición de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS-1990), cuando esta nación decidió despegarse una garrapata política como lo fue Fidel Alejandro Castro Ruz y su Revolución cubana, la cual le costaba al erario soviético miles de millones de dólares. A partir de entonces, surgió lo que el dictador cubano llamó el «Período Especial», en donde los habitantes de la isla no se comieron uno a otros de casualidad ante la escasez de alimento de todo tipo.
Fue entonces que de la mente perversa del sátrapa cubano y como una manera de paliar y hacerle frente a lo que venía, optó de manera irresponsable, aviesa y sin prurito alguno, importar (ahí el supuesto «bloqueo» no funcionó) desde Tailandia y Malasia, unos peces llamados las clarias o pez gato, considerados una de las cien especies más dañinas del mundo, razón por lo cual, las naciones evitan que se introduzca dicha especie en su entorno. Tienen la capacidad de vivir fuera del agua por mucho tiempo, se desplazan sobre la tierra comiendo todo cuanto aparezca en el hábitat y llegan a pesar más de 60 kilos y medir casi un metro.
Esos peces fueron criados en estanques para su desarrollo y a causa de dos ciclones en la isla, lograron escapar y hoy Cuba, por esa «genialidad» de Fidel Castro Ruz, la pesca es un milagro porque las clarias se han comido hasta las ranas cubanas y peces casi no hay a pesar de ser una isla rodeada de mar por todas partes. Como consecuencia de ello, este depredador es el pescado que comen los pobres cubanos, que los buscan en las alcantarillas sanitarias de las aguas negras, presas, ríos, riachuelos, basureros y aguas estancadas. (Ver video de Yuotube): https://www.youtube.
Por esas razones que acabo de exponer, resulta increíble e inaceptable, que personas que han alcanzado cierto grado de cultura, la utilicen para apoyar, defender y promover un sistema esclavista, brutal, totalitario y criminal como es el sistema socialista y, peor aún, una tiranía como la de Cuba que después de 60 años pregonando lo «bueno» que es el sistema, conlleve a su pueblo a sobrevivir ingiriendo unos peces que afectan la salud del ser humano y destruye el ecosistema en donde se radican.
Estimados lectores, es entendible que las ideas y las opiniones son debatibles siempre, pero lo que no admite discusión, son la cruda realidad de los hechos, como los que por medios escritos y audiovisuales he presentado a su consideración en esta humilde exposición en torno a la vida miserable y surrealista que se vive en la patria de José Julián Martí Pérez.
Datos de soporte:
1) https://www.todocuba.org/
JPM


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