Fertilidad en crisis: la caída silenciosa nacimientos en RD
POR ARIEL LEONOR HERRERA
En los últimos seis años, la República Dominicana ha comenzado a experimentar un fenómeno silencioso pero profundo, cada vez nacen menos niños. Entre 2019 y 2025, los nacimientos registrados en la red pública han caído más de un 35%, una reducción abrupta que no puede explicarse únicamente por la pandemia ni por fluctuaciones coyunturales.
Estamos presenciando un cambio estructural en el comportamiento reproductivo de la población, que consiste en una disminución marcada en todos los grupos etarios de mujeres en edad fértil, especialmente entre las más jóvenes. Ante este escenario nace la pregunta: ¿tendrá consecuencias directas sobre la salud pública, la sostenibilidad social y el futuro demográfico del país?
La reducción sostenida de los nacimientos en República Dominicana es el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí. Por un lado, se observa un cambio profundo en el comportamiento reproductivo, con retraso progresivo de la maternidad, una disminución del deseo reproductivo en mujeres jóvenes y un impacto creciente del costo de la vida y de la incertidumbre social sobre las decisiones familiares.
Crisis silenciosa de la fertilidad
A estos factores se suma una crisis silenciosa de la fertilidad, asociada al aumento de la edad materna, la obesidad, el síndrome de ovario poliquístico mal abordada, la endometriosis diagnosticada tardíamente y otras condiciones que limitan la capacidad reproductiva y que no siempre son abordadas de manera oportuna por el sistema de salud.
Paralelamente, las políticas de planificación en personas adolescentes han tenido un efecto claro en la reducción de la maternidad de este grupo, un logro importante desde el punto de vista sanitario, pero también contribuyen a la disminución del volumen global de nacimientos. En este contexto, la migración ha jugado un papel particular: mientras los nacimientos en mujeres migrantes, especialmente haitianas, aumentaron hasta el 2023 y funcionaron como un factor compensador dentro de la red pública, las recientes medidas han generado una caída abrupta en este grupo, amplificando la reducción observada en los últimos años sin constituir la causa primaria de la tendencia, la cual antecede ampliamente a dichas disposiciones.
Descenso de la tasa de nacimientos por rango etario
Entre 2019 y 2025, los nacimientos registrados en la red pública de la Republica Dominicana descendieron de 117,882 a 74,784, lo que representa una reducción acumulada del 36.6% en apenas seis años. Esta caída no se limita a un solo grupo etario, sino que atraviesa todo el ciclo reproductivo.
Durante el mismo periodo, los nacimientos en adolescentes de 15 a 19 años disminuyeron en 48%, reflejando el impacto de las políticas de planificación y prevención del embarazo adolescente. Sin embargo, los grupos que históricamente han sostenido la fecundidad nacional también muestran descensos marcados: 39% en mujeres de 20 a 24 años y 35% en las de 25 a 29 años. Asimismo, entre las mujeres de 30 a 34 años, donde se esperaría una compensación por postergación de la maternidad, se observa una reducción cercana al 22%.
Este patrón evidencia que la maternidad no solo se está retrasando, sino que en una proporción creciente está siendo abandonada o limitada por factores sociales, económicos y biológicos, configurando un déficit reproductivo acumulado que compromete el relevo generacional.
Consecuencias de la disminución
Las consecuencias de esta disminución ya comienzan a sentirse en el sistema de salud. Menos nacimientos implican una reducción del volumen de parto y, con ello, menor campo de entrenamientos para los médicos en formación, particularmente para los residentes de obstetricia y ginecología.
A la vez, se observan embarazos que tienden a concentrarse en edades más avanzadas y con mayor complejidad asistencial, un escenario que obliga a replantear la organización de los servicios obstétricos y fortalecer la formación en medicina materno-fetal, garantizando que la reducción en el número de partos no se traduzca en pérdida de competencias ni en deterioro de la calidad de la atención.
La caída de los nacimientos se debe interpretar como una señal de alerta temprana y no como un fenómeno pasajero, ya que reconocer esta tendencia a tiempo permite tomar decisiones basadas en evidencia, fortalecer las políticas de salud sexual y reproductivas, incorporar la atención de la fertilidad dentro de la agenda pública y adaptar la formación de los profesionales de la salud a una realidad con menos nacimientos, pero con mayor complejidad obstétrica.
Iniciar el desarrollo y la ejecución de políticas públicas oportunas es clave para proteger la calidad de la atención materna, la sostenibilidad del sistema de salud y el futuro demográfico del país.
jpm-am

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