EU: RD encabeza conversatorio sobre La Hispaniola

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WASHINGTON.- La Misión Permanente de la República Dominicana ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Embajada de la República Dominicana ante los Estados Unidos de América en el marco de la “Celebración de la Dominicanidad” presentaron el Conversatorio “Hispaniola, Saint Domingue, Haití, República Dominicana: Una visión plural y de conjunto en procura de reflexionar, de cara a la comunidad internacional, sobre las historias paralelas de Hispaniola (La Española), la isla compartida por la República Dominicana y Haití, con la participación de Juan Daniel Balcácer (historiador y ensayista), Ramonina Brea (socióloga) y Diógenes Céspedes (crítico literario).


Las palabras de apertura del Conversatorio estuvieron a cargo del Embajador Pedro Vergés (Representante Permanente de la República Dominicana ante la OEA), la moderación por el Sr. Ranald Woodaman (del Centro Latino Smithsonian), y las palabras de clausura a cargo del Embajador Aníbal de Castro.

El primero de los panelista en hacer su intervención fue el Historiador y ensayista Juan Daniel Balcácer quien tuvo a su cargo hacer una génesis histórica del gentilicio dominicano y del nombre de la Isla. En un esfuerzo de síntesis el ensayista de entrada se preguntó: ¿Por qué nos llamamos dominicanos?

Lo primero es que la generalidad de los dominicanos desconocen que el origen del gentilicio precede al nacimiento del estado, y generalmente es así, pues las naciones se van configurando cultural, sociológicamente, antropológicamente, y a través de una serie de características lingüísticas, religiosas, geográficas que van perfilando el colectivo que se llama nación hasta construir el Estado nacional; y agregó, que la República Dominicana es el nombre del Estado dominicano que se fundó en 1844, y hay quien cree que a partir de 1844 los habitantes de la parte española de la Isla se llamaban “dominicano”, y es lo contrario, por ser conocido como dominicano el pueblo de Santo Domingo le dio a su Estado el nombre de República Dominicana.

En la dinámica del panel tocó al intelectual y crítico literario Diógenes Céspedes enfocar la matriz histórica de los conflictos entre la Hispaniola y Saint Domingue, que se iniciaron en 1605-1606 con lo que en la historia dominicana se conoce como Las Devastaciones de Osorio y que consistió en despoblar –por ordenes de la Corona de España- toda la Banda del Norte de la Isla.

Aquí, se podría decir, empieza el problema, porque al dejar despoblada la banda del norte, se comenzaron a asentarse franceses en una islita al norte de lo que hoy conocemos como Haití: la Tortuga. Ahí comenzaron a incursionar filibusteros, bucaneros y piratas. Pero finalmente, quienes se quedaron fueron los franceses.


Luego vendrá, por parte de Toussaint Louverture, la invasión de la Isla amparado en el Tratado de Basilea (1791), pues los haitianos fueron a Francia a pedir el reconocimiento de la libertad de esos esclavos, sin embargo, los franceses les dijeron: que no, que la abolición era universal, pero no para ustedes. Y ahí es cuando comienza la gran guerra (o revolución haitiana) que culminará con la independencia de Haití en 1804. Pero, en 1808, también se inicia la lucha por recuperar la parte Este de la Isla por parte de Francia.

Finalmente, “a partir de nuestra independencia en 1844, nacen todos los conflictos entre las dos Repúblicas, porque los haitianos consideraron que los dominicanos traicionaron la idea de Haití para hacer una sola Isla”.


Finalmente, intervino la socióloga Ramonina Brea quien abordo el tema de las debilidades institucionales del estado-nación dominicano a la luz del proceso histórico haciendo énfasis en los aspectos socio-políticos y de cómo esas debilidades institucionales han imposibilidad una integración inclusiva de los componentes étnicos-culturales en la sociedad dominicana.


En esa línea de análisis, la educadora se explayó en resaltar las diferentes visiones que han predominado en la construcción del estado-nación y que van desde una Visón Española (desde la incorporación y resaltación de mitos, lazos religiosos, expresiones culturales, etc.); otra Visión ha sido la homogeneizadora de la comunidad nacional, la Visión descalificadora; y una última, la Visión de la nación cívica basada en la educación como elemento de igualdad.


El conversatorio cerró con una sección de preguntas y respuestas, y la exhortación –de parte de los organizadores- a mirar el porvenir de las dos naciones dejando atrás los atavismos históricos.
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