El síndrome del cuidador quemado (1)-OPINION-
POR JULISSA CRUZ GOMEZ
Hoy les quiero hablar sobre esa persona que está ahí, presente las 24 horas del día, los 7 días de la semana: el cuidador.
Como se explico en mi libro y guía para toda la familia titulado ¿Por qué a la abuelita se le olvidan las cosas? ¡Un viaje al cerebro!, inspirado en la historia de mi mamá y el impacto del diagnóstico en mis sobrinitos, la demencia tiene un efecto abrumador en las familias de las personas afectadas, sobre todo sus cuidadores, sobre los que a menudo surgen presiones físicas, emocionales y económicas que provocan mucho estrés.
El tiempo y atenciones ofrecidos por el cuidador al enfermo de Alzheimer u otro tipo de demencia en estado moderado o avanzado, es comparable a un trabajo de tiempo completo, con la agravante del impacto emocional en todas sus esferas, lo que hace, en consecuencia, que una gran parte de los cuidadores sienten una inmensa carga debido a la cantidad de atención brindada al enfermo(a).
Según una encuesta nacional realizada en Holanda por el Instituto de Investigación Holandés (NIVEL) en colaboración con la asociación Holandesa del Alzheimer, esta carga a consecuencia de la pandemia no ha hecho más que empeorar. Tomando en cuenta el impacto del COVID-19 en el mundo, estos datos podrían ser sin duda extrapolables para República Dominicana. Por lo tanto, así como cualquier otro trabajador, los cuidadores no están exentos de sufrir de la otra gran pandemia silente: El síndrome de desgaste ocupacional, también conocido popularmente como burn-out, en español, síndrome del quemado, y que en nuestro haber le llamamos el síndrome del cuidador quemado.
En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-11), este síndrome es definido como “el resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha manejado con éxito”. Se caracteriza por sentimientos de falta de energía o agotamiento, aumento de la distancia mental con respecto al trabajo, o sentimientos negativos o cínicos con respecto al trabajo y una sensación de ineficacia y falta de realización.
Con respecto al cuidador, síntomas como el insomnio, cansancio persistente, irritabilidad o estrés, problemas de salud sin causa orgánica identificable, aumento en el consumo de alcohol, uso abusivo de sustancias controladas, aislamiento social y/o desinterés en actividades, podrían dar sospecha sobre este síndrome.
Por ello, es de vital importancia que las familias reciban apoyo por parte de los servicios sanitarios, sociales, financieros y jurídicos pertinentes.
En la segunda parte hablaremos sobre cómo se puede prevenir el síndrome del cuidador quemado y algunos consejos para que el cuidador también aprenda a cuidarse.

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ME AGRADARIA QUE ELLA ME HICIERA UN SPSICOANALISIS Y YO A LA VEZ HACERLE OTRO, HABER SI SACAMOS BUENAS CONCLUCIONES QUE COINCIDAN EN LA EVOLUCION DE LA MENTE. QUE ES UNA LUCHA CONSTANTE. ENTRE EL CONCIENTE Y SUB CONCIENTE……6.11 A.M.