El problema haitiano (OPINION)
POR JOSE DIAZ NINA
La República Dominicana y Haití son alas de un mismo pájaro que si le tiran al pecho pueden no desentumirse ante el vuelo. Es por eso es que opino que el dialogo puede ser la mejor solución al problema migratorio.
El proceso de regularización lo deben iniciar y mantener los dominicanos, ningún país ni organismo internacional debe trazar u opinar sobre el mismo. Como lo ideó Juan Pablo Duarte, nuestra patria es libre, independiente y soberana así tenemos que mantener esos ideales de nuestro patricio.
Los dominicanos tenemos que ponernos a una si soñamos con un país libre e independiente:
1.- Denunciar todo tipo de negocio ilegal y que sobre todo implique la entrada al país de extranjeros.
2.-Denunciar el alquiler y venta de terrenos y otras propiedades a hombres y mujeres de otras nacionalidades.
3.-Exigir que las empresas agrícolas, constructoras y demás contraten extranjeros apegados al 20% de su personal.
4-Denunciar todo tipo de actos ilegales, especialmente lo atinente a la inmigración: Documentos falsos, Entrada de armas de fuego ilegal y estupefacientes.
5.-Exigir mayor control en la frontera y aeropuertos y establecer medidas para no permitir que los dominicanos sean desplazados de los hospitales y escuelas del país.
6.-No a la injerencia de culturas extrañas.

¿Qué pasaría si una potencia extranjera no reconoce, cambia o impone un nombre a la República Dominicana o, lo que es lo mismo, sugiere, y solo reconoce a un régimen con un personaje de doble nacionalidad?
¿Y qué esperamos para adelantarnos a la respuesta?
Este país está quedando en manos de extranjeros que llegan al país a trabajar y otros que vienen buscando un refugio por cosas que su país no puede ofrecerle.
Extranjeros sin ninguna preparación porque vienen a deambular en las calles pidiendo, ofreciendo sus cuerpos las mujeres, a parir en hospitales dominicanos, y eso sin mencionar otras labores, que hoy en día, acaparan todos esos extranjeros: Motoconchistas, choferes de carro público, vendedores ambulantes, los semáforos llenos de extranjeros y hasta brujos.
Eso hay que detenerlo, de lo contrario, en un futuro no muy lejano, el poder estará en manos de extranjeros y de seguro se irá al carajo nuestra apreciada soberanía nacional.
Ojo con esto no quisiera ser jamás un agorero sino un dominicano preocupado que intenta advertir al gobierno y a todos los dominicanos por un posible y fatal desenlace de esta desproporcionada inmigración haitiana.
Concluyo esta breve exposición con un fragmento de una redacción de Wikipedia con relación a las lenguas transfronteriza cito: ”conviene señalar que el tamaño en población de los países involucrados por cierto es importante e incide en esta cuestión, y debe ser tomado en cuenta.
Una lengua minoritaria pero inserta en un pequeño país, tal vez puede tener más incidencia relativa que una lengua hablada por un gran contingente de locutores, pero inserta en un país grande en extensión territorial y en población”
Yo por el contrario les digo que el problema de la inmigración haitiana dejará de ser un problema para el país cuando el gobierno y cada dominicano lo vean como una oportunidad de negocio, y no como un problema social y humano como lo quieren presentar los organismos internacionales.
La República Dominicana debe abocarse a la búsqueda de lograr la calidad de todo inmigrante. No a inmigrantes proxenetas, traficantes de armas, drogadictos, orates, enfermos, delincuentes, prostitutas y los tratantes de personas.
Sí estamos de acuerdo con la inmigración de trabajadores experimentados y profesionales que lleguen a aportar beneficio para el país.
Este hombre de apellido Riverón, alcalde histórico de la ciudad de Dajabon, gana cada día, simpatía en los ciudadanos dominicanos. Sus acciones a favor de la soberanía nacional lo hacen merecedor de todo reconocimiento.
De todos modos nadie se ha atrevido a criticar a Donald Trump y creo también que nadie puede criticar al gobierno dominicano por las medidas que se han de tomar para regularizar la inmigración ilegal
En este sentido mis recomendaciones van dirigidas a que sigamos los pasos del Señor Presidente de los Estados Unidos: Cerremos por un tiempo nuestra frontera, que se limiten los contratos de trabajo para extranjeros. Aquí ya hay suficientes haitianos para el trabajo agrícola y de otra índole.
Comencemos a regularizar a todo extranjero que esté ilegalmente en el país y el que no se ajuste a este proceso que sea deportarlo ipso facto.
Sellemos la frontera de cualquier modo para el tráfico ilícito de armas, personas, sustancias no controladas, mercancías ilegales y exigir respeto para los dominicanos por parte de esos inmigrantes imponiendo para cada uno, residente o no, un pliego de condiciones de estadía que de lo contrario, al ser violadas, genere una deportación.
jpm-am

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