Por MANUEL ALVAREZ ARAUJO
Además de la tormenta tropical Elsa, que obligó a evacuar más de 200 mil personas en cuba, el domingo último se originó la mayor tormenta de protestas contra la dictadura de Miguel Díaz Canel, presidente títere de ese ultrajado país.
Esa expresión de descontento fue algo inédito, y supuso una verdadera sacudida política para el Gobierno Cubano. Estas manifestaciones han revelado el hastío de la población por la crisis de la COVID-19, la escasez de alimentos y medicinas, y los apagones sin tregua que hay en su país.
El hartazgo ciudadano obligó a que miles de personas se lanzaran a las calles con la consigna de PATRIA O VIDA, LIBERTAD Y ABAJO LA DICTADURA. Este hecho provocó la ira del gobierno que respondió represivamente.
Los cubanos, empujados por la grave escasez y las penurias que vive la isla, agravadas por la pandemia, ya no le temen al comunismo y se avizora un despertar en ellos que debe ser apoyado por el mundo.
Su actitud envía, además, un claro mensaje a los verdugos de Venezuela y Nicaragua. Reciente todavía está en nuestra mente la oleada de archas, protestas y disturbios contra el gobierno de Iván Duque, de Colombia, y del presidente chileno.
El deseo de cambio y libertad, y la exigencia de derechos fundamentales nos lleva a apoyar al pueblo cubano.
PATRIA Y VIDA.
sp-am

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