El presupuesto nacional del 2016 tiene dos grandes ausentes

Por JUAN LOPEZ

Nosotros, igual que amplios sectores de la sociedad (varias organizaciones de la sociedad civil, economistas,  dirigentes sindicales, políticos y de la opinión pública), recibimos con extrañeza  la información de que el Presupuesto Nacional para el 2016 será superior a los 663 mil millones de pesos, con incremento de unos 33 mil millones de pesos con respecto al Presupuesto del  2015.

A los Ministerios, con excepción  de Medio Ambiente, se les asigna  aumentos que van desde un 15.7% hasta un 4.8%.  Para “cumplir” con el 4% del PIB, el  Ministerio de Educación recibirá un incremento de 10,474 millones de pesos.

Inexplicablemente, en la distribución de las partidas que se contemplan en el Presupuesto Nacional para el 2016 aparecen dos grandes ausentes: Los ayuntamientos del país y los empleados públicos.

La Ley No. 166-03 consigna el 10% para los Ayuntamientos del país. Sin embargo, en este 2015 los ayuntamientos sólo recibirán del Presupuesto Nacional el equivalente a un 3.77%.  Como  para el 2016 no les  consignan ni un centavo más de lo que están recibiendo, entonces,  la reducción presupuestal de los cabildos para el 2016 será por tres vías:

a)      Reducción automática por incumplimiento, una vez más, de lo estipulado en la Ley No. 166-03.

b)      Por simple lógica, si el Presupuesto Nacional aumentó  33 mil millones y a los ayuntamientos no se les incluyó para ningún tipo de aumento, eso significa que,  independientemente de mayores demandas de servicios y obras de sus pobladores, porcentualmente,  sus presupuestos seguirán bajando  con respecto al Presupuesto Nacional del 2016.

c)       El aumento acumulado de la inflación de este año (superior al 5%)  impactará en esa misma proporción en todos los servicios y bienes que deben adquirir los ayuntamientos en el 2016 para tratar de cumplir, con muchas precariedades,  sus funciones, responsabilidades y competencias.

Por otra parte, varias situaciones crearon amplias expectativas con relación a los empleados públicos ya que, por  razones económicas, sociales y políticas (año electoral),  serían tomados en cuenta en el  Presupuesto Nacional del 2016, entre las que sobresalen:

1.      El 21.6% de los empleados públicos gana el salario mínimo, entre 5,117.00  y  6,000.00 pesos que, evidentemente,  son  insuficientes para adquirir los productos básicos de la canasta familiar 

1.       De acuerdo al Banco Central, el promedio de la canasta familiar en nuestro país, es de RD$27,619.88 mensual.

2.       Se aumentó 14% al salario mínimo de los empleados del sector privado, en el pasado mes de junio. Recientemente se hicieron aumentos a los trabajadores agrícolas, de la construcción, de las zonas  francas y turismo.

3.       Los reiterados reclamos que al respecto venían haciendo dirigentes sindicales, políticos y economistas en representación de los empleados públicos que, por razones obvias, no se atreven a expresar los viacrucis económicos y sociales que padece la inmensa mayoría.

4.       Importantes declaraciones que dieron, en  diferentes momentos y circunstancias de este año, los  Ministros de Hacienda, de Administración Pública y el Gobernador del Banco Central, en las que se referían a los bajos salarios de los servidores públicos y la necesidad de aumentarlos.

5.       La creencia de que, desde  el Gobierno se predicaría con el ejemplo, para enviar señales claras al sector privado de que ya era  justo y necesario  que el aumento sostenido de la macroeconomía (el PIB de R. Dominicana promedia un 6% en los últimos 9 años) también se reflejara en la población a través de una mejoría en los salarios de los empleados públicos y privados, lo cual dinamizaría la economía y el bienestar de los dominicanos.

No obstante ese predicamento gubernamental, el pasado 23 de septiembre, por decisión del Consejo de Ministros, se  informó, pública y  fríamente la verdad:  “Resulta  insostenible en el tiempo aumentar  los salarios de los empleados públicos en el Presupuesto Nacional del 2016”. ¡No más palabras!

Es decir, las crudas realidades sociales, las objetivas necesidades económicas, las innumerables reclamaciones  y  las justas esperanzas de los miles de servidores que trabajan en la administración pública, incluyendo aquéllos que arriesgan sus vidas en lucha contra la inseguridad ciudadana y el narcotráfico, simple y llanamente se esfumaron en el Presupuesto Nacional para el 2016, sometido ya a la segura aprobación final por parte del Congreso Nacional.

Los 155 ayuntamientos,  los 229 distritos municipales y los miles de empleados públicos estarán ausentes en el Presupuesto Nacional del 2016. ¡Vaya irónica e incoherente decisión política!

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