El perverso no conoce la vergüenza
La retórica de esas escuelas mistéricas sostenedoras del moribundo sistema que con grandes dificultades aún prevalece, pero claro está, envuelto en la agonía, lleva tras su engalanador ropaje, un aliento de rabia, un rostro de impotencia, que sobresale a sus argumentos fallidos en procura de dar respuestas a los eventos incomprendidos en sus observatorios multidisciplinarios, que se mueven con tal sutileza, irrumpiendo un orden concebido desde las esferas más profundas del averno.
Son fanáticos de las artes de la simulación, poseen el oscuro secreto de persuadir a sus escuchas con palabras, gestos, vestimentas y ademanes, creando estímulos previamente implantados por la sociedad, por medio a una gigantesca y compleja obra de ingeniería social (sistema educativo, religioso, político, financiero, económico, pseudo ciencia, etc.) capaz de atraer el servilismo con un simple guiño de ojo.
Más la conciencia es un organismo vivo, maleable, que le encanta jugar hasta el cansancio, se oculta en una obediencia pura incapaz de ser percibida por el mandante (el sistema), mientras crece y se hace más consiente, obedeciendo se va haciendo de una naturaleza persuasiva, en ese momento ya no es posible detener su poderosa manifestación, convirtiendo a los diseñadores del programa en usuarios pasivos e incapaces de impedir su absoluto dominio.
Cuando emerge el juicio del juez justo, todos quedan intimidados, cae el telón encubridor del malvado, y todos los que yacían en sus sepulcros son resucitados. Despierta el pueblo sagrado, llenándose del valor que le proporciona la verdad revelada, sin embargo, no obstante lo indudable, continúan sus magos (políticos, intelectuales, académicos, religiosos, científicos, sacerdotes y activistas) ejerciendo su profesión con bizarría, el arte del discurso engañoso, y es como rezan las escrituras divinas: “… pero el perverso no conoce la vergüenza”, Sofonías 3, 5.
jpm-am

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y quien no tiene vergüenza, es lo peor que existe, fijate como las personas, por dinero dejan que la firmen y la suban a la redes pornograficas, dandole asta por el arrugao, solo por dinero, en vez de buscarse un trabajo y vivir una vida, que cuando tus hijos y familia te pregunten, que de que tu trabaja, puedas mantener la mirada hacia sus ojos, quien perdió la vergüenza es peor que una rata, y nadie habla sobre eso, porque sera?