El muro de los lamentos de Nueva York y el PLD (OPINION)

imagen
El autor es ingeniero y miembro del Comité Central del PLD. Reside en Nueva York.

Escuchar artículo

Hubo un templo que parecía destinado a permanecer para siempre. Según la tradición bíblica, el rey Salomón lo construyó en Jerusalén en el siglo X antes de Cristo. Sin embargo, unos cuatro siglos después, los babilonios lo destruyeron. Sobre aquella pérdida se levantó un segundo templo, pero la tragedia volvería a tocar sus puertas: en el año 70 después de Cristo, los romanos también lo destruyeron.

Del antiguo recinto sobrevivieron partes de sus muros de contención, entre ellas el Muro Occidental, conocido también como el Muro de los Lamentos. Con el paso de los siglos, este lugar se convirtió en un espacio sagrado de oración, memoria y recogimiento para el pueblo judío.

UNA METÁFORA PARA EL PLD

Con respeto por ese significado religioso, recurro a la metáfora para expresar una preocupación política: nuestros compañeros del PLD en Nueva York necesitan responder con prontitud, agilidad e inteligencia a la renovación de la cédula de identidad y electoral y al empadronamiento de nuestra comunidad peledeísta.

Si existen programas que facilitan ese trabajo, debemos aprovecharlos. El tiempo transcurre, aunque no lo escuchemos. Y cuando finalmente llega el momento de contar los votos, las tareas pendientes ya tienen consecuencias.

TRABAJO COLECTIVO Y MEMORIA ELECTORAL

Recordemos el trabajo de empadronamiento que diseñamos y ejecutamos para las elecciones de 2004 y 2008, años de triunfos del PLD en Nueva York y en la República Dominicana. En 2012 y 2016 volvimos a ganar la Presidencia y libramos una competencia honrosa en Nueva York.

Desde mi experiencia, aquellos resultados estuvieron vinculados al trabajo colectivo. Detrás de cada jornada electoral hubo preparación, esfuerzo y compañeros que asumieron sus responsabilidades. En aquellos años, nuestro partido estableció su primer centro de cómputos y llamadas en Nueva York, incorporó nuevas tecnologías, ejecutó un presupuesto con logística y motivó a sus miembros a trabajar por el bien común.

Estoy convencido de que el PLD va a ganar las elecciones presidenciales y municipales del 2028 en la República Dominicana. Pero en Nueva York queda una pregunta sin respuesta: ¿estaremos haciendo a tiempo el trabajo necesario para ganar?

Compañeros, si descuidamos el cambio de cédula y el empadronamiento de nuestros votantes, podríamos conocer la respuesta demasiado tarde. Entonces, pasadas las elecciones del 2028, entre lágrimas y sollozos, estaremos frente a nuestro propio «Muro de los Lamentos» de Nueva York.

Compártelo en tus redes:
0 0 votos
Article Rating
guest
0 Comments
Nuevos
Viejos Mas votados
Comentarios en linea
Ver todos los comentarios