El gobierno como botín electoral

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EL AUTOR es abogado. Reside en Puerto Plata.

Pienso que no está en discusión que la agenda de los partidos tradicionales no es la agenda de la clase media, y que la de la clase media tampoco es la de la dirigencia de esos partidos.

Todo lo anterior se puede confirmar en los nombramientos que hacen dichos partidos una vez han alcanzado el Poder, en donde se advierte que los compromisos individuales contraídos con los inversionistas de sus respectivas campañas, obligan a los candidatos de dichos partidos a repartir el botín (como es visto el Gobierno) entre sus acreedores electorales, importando muy poco su reputación ni de donde provienen sus aportaciones (Ver los casos son variados en este gobierno).

Los candidatos quedan atrapados en una red de compromisos que van desde las familias más tradicionales del partido que se trate, hasta permitir la práctica del nepotismo y el favoritismo en los nombramientos en la administración. De lo anterior no ha escapado ningún partido al menos en los últimos 50 años.

En un escenario como ese, los sectores de clase media están muy conscientes que es imposible mejorar la eficiencia del gobierno y consecuentemente el gasto público.

Una nueva opción proveniente de los votantes independientes podría irrumpir en el escenario del 2024, es decir, un outsider (Como Jimmy Morales en Guatemala), que le presente al país un proyecto de desarrollo, no de repartición electoral, de lo contrario seguiremos viendo a Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Suiza y otros países con altos índices de desarrollo humano (IDH), como actualmente vemos los millones de estrellas en el firmamento.

Un estudio llevado a cabo recientemente por el Centro Económico del Cibao (CEC), arroja que alrededor de un 25% de las personas encuestadas (una muestra de unas 1,200 personas), dice no tener ninguna simpatía con ningún partido político. Estamos hablando de un 1/4 de los encuestados, uno de cada cuatro, por lo que no sería sorpresa alguna, que en este tramo que hay recorrer entre el 2021 y el 2024, pueda surgir una figura fresca, sin historial partidario, creíble, y con una ínfima tasa de rechazo, y se presente como candidato presidencial en las próximas elecciones.

Y es que no son pocos los que nos preguntamos: ¿Puede RD desarrollarse con el PRM, el PLD y LFP en el Gobierno, manejándolo como hasta ahora, como un botín electoral?

Sea usted el jurado!

JPM
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Gabriel
Gabriel
1 mes hace

Hay formar un movimiento politico nuevo.

Edgar Moreno
Edgar Moreno
Responder a  Gabriel
1 mes hace

Pero es desde ya que los ciudadanos o votantes independientes debemos organizarnos para presentarle al electorado una candidatura sin compromisos previos que lo obliguen a nombrar gente ligada a escándalos de corrupción.