El factor Guido en la encrucijada del TSE

La vida, tal como nos enseñó José Ortega y Gasset, se hace cada día. De igual manera los procesos políticos obedecen a una dialéctica que en ocasiones quebranta los supuestos más lógicos y aparentemente inexpugnables. Nadie que razone siguiendo las premisas de la lógica formal iba a creer que luego del Tribunal Superior Electoral haber emitido más de cuarenta sentencias y resoluciones favorables a los intereses políticos del grupo que encabeza el ingeniero Miguel Vargas en el PRD, algún perredeísta disidente obtendría ganancia en alguna causa que hiciera tambalear la hegemonía indiscutible del tozudo ex Secretario de Obras Públicas del Gobierno de Hipólito Mejía. Pero Guido, con una visión política excepcional, creyó. Y ganó. Resultó vencedor en el aspecto jurídico, al lograr dos sentencias del Tribunal Electoral que trazaron las pautas a los empleados de Miguel Vargas en la Comisión Nacional Organizadora de la Convención, para la organización de un proceso plural y con garantías de equidad. Y ganó en el aspecto polític a partir de ahora hay que contarlo entre los líderes del PRD. Aunque la CNO miguelista hizo caso omiso al mandato del TSE de acreditar delegados de los candidatos en las mesas electorales y entregarles al final del escrutinio una copia del acta de votación, dispuesto mediante la primera sentencia que dio ganancia de causa a Guido y otros recurrentes en Amparo, lo cual fue ratificado por el TSE faltando sólo dos días para la realización del evento convencional del pasado 20 de julio; esos fallos reclaman ser cumplidos. Es precisamente el incumplimiento de estas decisiones jurisdiccionales por parte de la CNO de los adláteres del señor Miguel Vargas lo que justifica que Guido Gómez Mazara y su equipo hayan regresado al Tribunal Superior Electoral para reclamar la nulidad de un proceso que se realizó sin respetar las reglas de juego trazadas por el órgano con la mayor facultad normativa en materia electoral y cuyas decisiones son inapelables e imperativas. Ese es el punto de inflexión donde el TSE pondrá a prueba su legitimidad como tribunal de justicia electoral o firmará su auto de remisión al zafacón de la historia. He ahí la gran encrucijada de esta Alta Corte que con las sentencias desacatadas por Miguel Vargas y su gente volvió a sembrar la esperanza en la sociedad de que sus decisiones de ahora en lo adelante estarían ajustasdas a la legalidad y al respeto de los derechos constitucionales. Disyuntiva difícil para un conglomerado que se asume responde a los intereses del consorcio Miguel Vargas-Leonel Fernández, al margen de los atributos personales e intelectuales que facultan a sus miembros para tomar decisiones apegadas a criterios de objetividad. Para muestra un botón: el honroso voto disidente del Magistrado Mariano Rodríguez en contra de la sentencia del TSE que impidió al PNVC llevar como candidato a Hipólito Mejía en el 2012. ¿Aceptar el narigoneo del Gobierno y el PLD validando una elección de Miguel Vargas que a los ojos del país y el mundo no es más que una farsa pésimamente actuada, o, en cambio, legitimar el tribunal haciendo respetar sus propias decisiones, procediendo a ordenar la nulidad del mamotreto que declaró ganador a Miguel Vargas en la Convención del pasado 20 de julio? Esa es la gran encrucijada de los miembros del TSE que sólo resolverá el honor. Guido Gómez Mazara, el firme gladiador que en esta contienda ha mostrado todo su potencial como líder político mesurado y de largo aliento, dijo entre sus íntimos al salir del Tribunal Superior Electoral lo que proclamó el gran César al Cruzar el Rubicón tras desafiar al todopoderoso Pompey Allea jacta est.¡La suerte está echada! Y César ganó.

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