El caso haitiano
Cada cierto tiempo cuando la situación satura, el tema de la inmigración haitiana hacia la República Dominicana sale a flote tocándose de manera alarmante en los medios de comunicación.
En los últimos días podemos ver imágenes tomadas sobre como entran al país decenas de ciudadanos de Haití por diferentes vías en muchos casos ayudados por dominicanos que ven en el tráfico de personas la forma de ganarse unos pesos ya que la miseria económica en que viven no les permite ver más allá de un patriotismo que se vende pero que no existe en la mente de ellos pobladores de la frontera.
A esas decenas de haitianos ilegales que cruzan por una supuesta frontera que puede existir legalmente pero que físicamente sólo se contabiliza por los portones instalados en las provincias de cruce siendo en los otros espacios terrenos baldíos, vigilados por nadie, aún a cuenta de que un organismo llamado Cesfront existe para eso.
Cuando surgen denuncias y pruebas evidentes del tráfico de ilegales algunos políticos locales lanzan el grito al cielo sobre la supuesta invasión haitiana, a todo esto el gobierno se mantiene callado y sus órganos correspondientes andan en otras cosas menos en cuidar nuestra nacionalidad.
Esos discursos patrióticos se dejan para las campañas electorales y la gente se los cree.
Más de dos mil millones de pesos se invirtieron para regularizar la inmigración ilegal hace un par de años, por los resultados obtenidos pocos haitianos se acogieron a dicho Plan, incrementándose dicha situación en un cien por ciento luego de realizado dicho procedimiento de migración.
Personalmente he podido constatar que en zonas rurales que anteriormente eran tierras de cosechas agrícolas sus propietarios eliminan los sembradíos les construyen habitaciones para fines de alquiler a los ciudadanos del vecino país que vienen a residir a Dominicana de manera permanente aunque sin papeles.
Pero lo peor no es eso, sin ser anti haitiano ni anti nada, tenemos que colegir en que el comportamiento de muchos dominicanos se parece al del común haitiano, es decir desorden por donde quiera.
De esta inmigración ilegal promovida por la falta de control gubernamental sólo se benefician los grandes empresarios de la construcción, agricultura, turismo y otras áreas en desarrollo económico a los cuales les pagan mucho menos sin siquiera colocarles el seguro médico como manda la ley.
Aquí hay de todo, delincuencia y complicidad de personas vinculadas a organismos estatales que en vez de imponer la ley promueven la corrupción con sus comportamientos corruptos de aceptar dádivas para dejar pasar cosas.
Aunque sin exagerar, si seguimos como vamos tendremos dos naciones en este lado de isla, una haitiana y otra dominicana con un resultado final de enfrentamientos entre dos nacionalidades que no se parecen entre sí.
La cultura dominicana es hacer y olvidar en el caso de la inmigración haitiana pasa lo mismo, se realizó el Plan de Regularización luego se olvidó todo.
Más haitianos vienen ahora que antes porque precisamente ya nadie está en controlar la inmigración ilegal porque se ejecutó el Plan de Regularización.
Hacerse de la vista gorda deja más beneficios a mucha gente que supervisar tal situación, el tiempo dirá como es mejor.
jpm

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