El apretado triunfo de Dilma Rousseff

Luego de heredar un país en pleno crecimiento económico, de parte de la exitosa administración del gran intelectual social demócrata, Fernando Henrique Cardoso (1995–2003); los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), que han dirigido a Brasil en los últimos tres periodos gubernamentales, han mostrado un balance exitoso, aunque marcados por una alta tasa de corrupción, denunciada por el mismo gobierno de Dilma Rousseff. Nada extraño en una nación que todavía transita los caminos tortuosos del subdesarrollo, a pesar del gran crecimiento económico y por ende, de su producto interno bruto de los últimos tiempos. Crecimiento debido principalmente, al buen manejo macroeconómico y a los altos precios a que en las últimas décadas se han cotizado las materias primas y sus productos industriales. Con frecuencia se oye por ahí decir, que ése relativo éxito se debe, a que éstos han sido gobiernos socialistas. Nada mas errado al afirmar eso. Brasil se ha mantenido estable y progresando por todo lo contrario a lo que piensan esos ilusos soñadores socialistas sin capacidad de raciocinio. Lo que pasa es que allí no hay agresividad contra los inversionistas locales y extranjeros, se respetan las libertades, y la propiedad privada sobre los medios de producción y la propiedad en general, contrario a como hubiese ocurrido de estos haber sido gobiernos socialistas radicales. Aunque en la economía ha habido cierto intervencionismo del gobierno, –lo que no es congruente con una economía de libre mercado– lo que hay en Brasil es, con algunas diferencias, es el mismo capitalismo al estilo latinoamerican con endémica debilidad institucional, mucha corrupción –como siempre–, pero con más inclusión, que es la norma actual en casi todo el continente. Porque así como en Brasil se han aplicado políticas que han favorecido la disminución de la pobreza y el florecimiento de la clase media, también en Perú, Colombia y otras naciones latinoamericanas se ha hecho lo mismo, aunque sin tanta propaganda. No podemos comparar ese proceso con el de Venezuela, por ejemplo, ya que todos sabemos de los calamitosos resultados de el manicomio chavista; donde sí es verdad que se han aplicado las alocadas políticas socialistas, de ataque y destrucción de las libertades democráticas, de la propiedad privada en general y de el aparato productivo. De ahí la gran inflación, la baja producción, el escaso crecimiento económico y la lastimosa escases de productos esenciales, que sufren los venezolanos. La izquierda radical asume que Brasil es antiimperialista, por la imagen revolucionaria, que por haber sido un líder sindical, todavía mantienen de Lula Da Silva. Es por eso que muchos que se catalogan de “revolucionarios”, afirman que Brasil es un país socialista. Esto sin que ninguna evidencia pueda mostrarse de alguna actuación que pudiera ser considerada como socialista, de parte de los gobiernos de el PT. En estos gobiernos petistas, es cuando más involucrados han estado los brasileños con el desarrollo capitalista, donde podríamos afirmar que se está viviendo una incipiente revolución, pero no socialista, sino capitalista. Proceso donde no se presenta, prácticamente diferencia alguna, con lo que la izquierda marxista califica como neoliberalismo explotador y salvaje. Sin embargo, después de un largo periodo de crecimiento y bonanza, la situación económica actual en el gigante país suramericano bordea la recesión económica. De ahí el descontento en una gran parte de los electores y en consecuencias, el ajustado triunfo reeleccionista de Dilma Rousseff, en medio de un estancamiento que solo promete un leve crecimiento de la economía de apenas un 0,3%, o sea la tercera parte de un uno por ciento; por lo que la mandataria tendrá que hilar muy fino en el manejo macroeconómico, para tratar de revertir la situación que se presenta, de tan bajo crecimiento. La reacción negativa de los mercados bursátiles por su triunfo, es una advertencia de que esa victoria no fue bienvenida por los mercados; ya que los valores se resintieron mostrando una fuerte baja de un 6% en la bolsa de de valores de San Pablo (BOVEDESPA). La que presiono para imponer un ministro de hacienda. Las acciones de la estatal Petrobras se desplomaron en un 12,3%, el dólar subió un 2,6%, aunque al final de la jornada la bolsa se recuperó y cerró en baja de un 2,77%, a los 50.503 puntos , el nivel más bajo desde el último abril. El primer signo que debe poner a meditar a la presidenta, es su ajustadísimo triunfo sobres su contendiente socialdemócrata, Aécio Neves. Porque refleja la polarización que vive Brasil en la actualidad y demuestra que aunque logró la reelección, ésta no fue una victoria contundente. Por lo que deberá buscar consensos, para mayor estabilidad política, social y económica, en los días por venir. Rousseff venció con un 51,64% contra un 48,36% de su rival, Neves, líder del Partido de la Social Democracia Brasileña, (PSDB). Una leve ventaja, (una diferencia de solo 3,28%), la más precaria de la historia democrática reciente del país. joseflandez@hotmail.com

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