Los agentes trujillistas ejecutaron un secuestro al estilo de las mejores películas de acción de Hollywood. Burlaron la seguridad del ejército más poderoso del mundo y de la policía más eficiente: fueron a Estados Unidos y secuestraron al escritor Jesús de Galíndez en una calle de Nueva York.
Hagamos un ejercicio mental y trasladémonos a la época, al año 1956. Veremos lo complicado que es tomar un avión, volar a Nueva York y sin que las celosas autoridades de migración (fuerza aérea) y la policía de la primera potencia del mundo se den cuenta y se secuestra una persona pública. Que es además miembro del FBI (Buró Federal de Investigaciones) y la (Agencia Central de Inteligencia) CIA. Luego se emprende nuevamente un vuelo de regreso a Santo Domingo, donde el secuestrado despierta en una oficina frente al dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Mi profesor de historia en la universidad narraba que Galíndez fue ubicado por una amante suya. Al ser secuestrado fue sedado y que al despertar frente a frente a Trujillo se orinó e hizo “pupú” en los pantalones del susto.
Para comenzar la historia desde un principio, y según el expresidente de la Academia de la Historia, Bernardo Vega, Galíndez había sido un beneficiario de la dictadura, que había llegado a RD, en plena dictadura. Consiguió empleo en la Secretaría de Trabajo y en la Cancillería dominicana.
Después Galíndez se fue a vivir a Nueva York: aquí estudió en Columbia. Vega explica que en una revista cubana, en un artículo contra Trujillo, citó “lo que los dominicanos sabían”: era que Ramfis Trujillo había nacido mucho antes de que su madre, María Martínez, se hubiese casado con el dictador.
Era algo que Ramfis desconocía y quien enfrentó a su padre con la noticia y desde entonces las relaciones entre ambos devinieron muy tensas y distantes, según Bernardo Vega. Galindez, además, escribió su tesis doctoral sobre la horrible dictadura dominicana. Trujillo logró que un exagente de la CIA y del FBI, que estaba en su nómina, sobornara a elementos corruptos de la policía de Nueva York y se presentaron al apartamento de Galíndez en un patrullero y lo convencieron de entrar a él, donde fue dominado.
Galíndez fue llevado a un pequeño aeropuerto de Long Island desde donde un piloto americano de apellido Murphy lo llevó a Miami y luego a Montecristi. Desde ahí fue trasladado en ambulancia a Dajabón, donde el piloto comercial dominicano Tavito de la Maza lo transportó en un avión de Dominicana de Aviación a la capital. Ya en Santo Domingo el piloto Murphy, de origen vasco, fue asesinado y su cuerpo nunca fue encontrado.
El rapto de Galíndez y el asesinato de Murphy tuvieron fuerte impacto en Estados Unidos. El presidente Eisenhower, quien había sido presidente de la Universidad de Columbia tres años antes del rapto, dio declaraciones públicas al respecto. Para tratar de confundir Trujillo hizo que de la Maza fuese asesinado, simulando un suicidio, por supuestamente haber matado a Murphy. Antonio de la Maza, hermano de Tavito, juró vengar la muerte de su hermano y, efectivamente, su escopeta recortada hirió mortalmente a Trujillo en el atentado del 30 de mayo de 1961.
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