BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, consideró hoy “ridícula” la acusación utilizada para tramitar un juicio político en su contra en el Congreso y denunció que “es una elección indirecta cubierta por el manto del ‘impeachment’”.
Rousseff insistió en que las maniobras fiscales que realizó en 2014 y 2015 -en las que se apoya la oposición para avanzar con el juicio político destituyente- fueron para garantizar los programas sociales.
“No me acusan de tener cuentas en el exterior, porque no tengo, no me acusan de corrupción, porque no cometí, no me acusan de irregularidades con dinero publico, no porque no lo hice”, agregó.
Temer no irá
En tanto, el vicepresidente Michel Temer, el hombre que sigue en la línea para convertirse en el próximo jefe de Estado si la presidenta Dilma Rousseff es destituida, afirmó que no se postulará para la presidencia en 2018, cuando termine el período de Rousseff.
Temer también dijo que apoyará la propuesta para poner fin a las reelecciones presidenciales en Brasil. En Brasil, los presidentes son elegidos para un periodo de cuatro años y pueden ser reelegidos para cuatro años más.


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