Después de Ormuz ¿qué sigue?

imagen
El autor es estudiante de Ciencias Políticas. Reside en Santo Domingo.

Escuchar artículo
 En un artículo anterior explicamos cuáles eran las razones fundamentales detrás de este conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y que, además, la potencia norteamericana busca implementar una máxima que se repite con frecuencia en los círculos populares de República Dominicana: “matar dos pájaros de un tiro”.
En otras palabras, debilitar a un adversario que se ha fortalecido en las últimas décadas, como lo ha hecho Irán, enriqueciendo uranio con la finalidad de crear armas nucleares.

Esto no solo representaría un riesgo para los intereses estratégicos de EE. UU. en la región y para la integridad de Israel, que es otro “Estado de EE. UU.”, en palabras de Tim Marshall, como menciona Ayestarán en su obra Oriente Medio, Oriente Roto, sino que también desestabilizaría la región, provocando una carrera armamentística.

De igual forma, Estados Unidos pretende agudizar la desaceleración de la economía china, que en los últimos años se ha ralentizado. Por ejemplo, en 2007 el gigante asiático creció un 14%; sin embargo, ha caído progresivamente hasta llegar el año pasado a un 5%, su nivel más bajo en décadas. China recibe el 37,7% de todas las exportaciones de petróleo que pasan por el estrecho de Ormuz. En 2025 importó cerca de 1,8 millones de barriles diarios de petróleo de Irán. Igualmente, las exportaciones de gas natural de Qatar hacia China representaron un 20%. Evidentemente, con este conflicto esos acuerdos se ven afectados, justamente lo que se busca.

De Venezuela, China compraba alrededor del 7% de lo que consumía. Con la intervención de los estadounidenses y la desaparición de Nicolás Maduro del escenario político de Venezuela, esos consensos se han visto afectados. No obstante, ¿después de Ormuz qué sigue?

Desde nuestra perspectiva, el próximo paso de EE. UU. será el estrecho de Malaca, denominado “el dilema de Malaca”.
 

¿Por qué el dilema de Malaca?

Porque ese estrecho, ubicado entre Malasia, Indonesia y Singapur, representa para China una debilidad, ya que por allí pasa el 80% de sus importaciones de petróleo y el 60% de su comercio marítimo en términos de valor.

Un conflicto en esta región pondría a los chinos en serios aprietos. En un mundo globalizado, así como ocurre con el estrecho de Ormuz, también representaría un golpe para el comercio mundial. Según un informe de la Administración de Información Energética de EE. UU., 23,3 millones de barriles de petróleo pasaron por allí en el primer trimestre de 2025, cifra equivalente a cerca del 29% del flujo mundial de petróleo por vía marítima. Aproximadamente el 25% del comercio mundial de automóviles pasa por allí.

También transitan cargas secas a granel, tales como cereales y soja. “Ormuz es también crucial para el comercio mundial, pero no constituye un centro de transbordo tan significativo como el estrecho de Malaca. Su función trasciende el ámbito energético y abarca una gama de mercancías mucho más amplia”, dice el experto.

“Malaca es una de las arterias centrales de la economía mundial”, coincide Azifah Astrina, en declaraciones recogidas por BBC Mundo.

jpm-am
Compártelo en tus redes:
ALMOMENTO.NET publica los artículos de opinión sin hacerles correcciones de redacción. Se reserva el derecho de rechazar los que estén mal redactados, con errores de sintaxis o faltas ortográficas.
0 0 votos
Article Rating
guest
0 Comments
Nuevos
Viejos Mas votados
Comentarios en linea
Ver todos los comentarios