POR MANUEL VALDEZ
Demo: (Pueblo) Cracia: (Gobierno) Democracia: Gobierno del pueblo o cuando el pueblo gobierna. Poder: Facultad de ser, tener, o adquirir la libertad de hacer las cosas en una dirección u otra.
El voto. Es la expresión de la voluntad propia con relación a lo individual o a lo colectivo. El voto electoral es el ejercicio de la democracia de las ideas y de los derechos civiles inalienables que permiten a una persona elegir y ser elegible para un cargo público de representación popular.
Los Poderes Públicos. Son aquellos instrumentos sociales que permiten la gobernanza, el ordenamiento social y jurídico para propiciar la convivencia colectiva bajo ciertas normas comúnmente aceptadas que se amparan en un régimen de derechos.
Elección: Es una fiesta de las ideas, también llamada una fiesta de la democracia. Dígase, que, unas elecciones son la oportunidad que tienen los pueblos para elegir personas que encarnan destinos que exponen los intereses de la colectividad, o que se constituyen en canales por medio de los cuales la colectividad se expresa.
Al ir a las urnas y ejercer el voto de forma crítica y responsable, el ciudadano está expresándose socialmente. De modo que el voto, es un instrumento de expresión social, de presión social, de participación y de transformación social y busca por medio de la representación, las garantías de sus derechos y el acceso al bienestar que debe proporcionar el estado a través de los poderes públicos reflejados en las instituciones.
Cada elección es una cita de destinos. Una oportunidad única para mirar al pasado, impulsar el presente o mirar con esperanzas hacia el futuro. Por medio del voto, evitamos tragedias a los pueblos, construimos el mapa de nuestros derechos y trazamos destinos.
Cada voto cuenta, de modo que si no votamos no contamos. Es, por tanto, un deber ciudadano salir a votar. Y lo ideal fuera salir a elegir. Tristemente sabemos que, en muchos de los casos, el pueblo vota, pero no elige porque se les tuerce el sentido de su voto redireccionando a favor de intereses de nichos o intereses especiales.
Pero, muy a pesar de esto. Mi llamado es a votar de forma crítica y masiva para mantener el frágil equilibrio democrático y la continuidad de los poderes públicos a fin de que existan como guardianes del orden y de los bienes colectivos.
Votar engrandece al ciudadano, a la patria, a la nación y fortalece la vida institucional de la República para la continuidad del estado. Votar es un deber, debería ser un placer, y por demás, un logro de la humanidad para facilitar la sana convivencia.
Votemos por valores y no por colores, aunque en nuestra política hay pocos valores y una profunda crisis ética. Votemos, porque el voto nos libera y el poder se alcanza por las urnas o por las armas, y en algunos casos por herencia o linaje.
En nuestro caso, el voto es nuestra arma más poderosa después de la oración y la fe. Salgamos a votar por aquellos con los que tengamos afinidad ideológica o programática. ¡Si no votamos no contamos!…
jpm-am


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