Declive de la confianza pública en el liderazgo educativo

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El autor es docente universitario. Reside en Santo Domingo

POR ERICK ARTURO ALVAREZ FLORES

En las memorias de la política contemporánea, la arrogancia es un vicio peligroso que puede socavar incluso las intenciones más loables de un líder. Y en esta crónica, narramos el declive de la confianza pública en un ministro cuya actitud soberbia y en desapego de las necesidades del pueblo, ha generado una profunda brecha entre el gobierno y los derechos de los trabajadores de la educación.

El ministro en cuestión, cuyo nombre apenas es un eco en los laberintos del poder, llegó al cargo con promesas grandilocuentes y discursos inflamados que resonaron en las plazas públicas y los salones del poder. Sin embargo, su ascenso al pedestal ministerial fue seguido rápidamente por la caída en desgracia, a medida que su falta de consenso comenzó a eclipsar sus supuestas virtudes (no políticas) según él mismo ha indicado.

Desde el principio, su conducta por las opiniones divergentes lo convirtieron en una figura polarizadora. En lugar de escuchar las preocupaciones legítimas de la ciudadanía y trabajar en pos de soluciones inclusivas, el ministro optó por rodearse de una corte de aduladores y símbolos de su propio ego.

Ministerio de Educación

Los consejos sensatos fueron desestimados como murmullos de discordancia, mientras que las críticas constructivas fueron etiquetadas como conspiraciones de los detractores políticos.

La prensa “libre” y los “medios de comunicación independientes” han intentado presentar sus virtudes y defectos, sin embargo, ha sido un tema difícil. Así pues, los encuentros con la prensa se han convertido en espectáculos de confrontación, donde la verdad es eclipsada por el rugido de la retórica vacía y la arrogancia desbocada, en detrimento de las relaciones sindicales.

Pero fue en la gestión de una crisis actual donde la verdadera naturaleza del ministro salió a relucir con toda su crudeza. Frente a desafíos que requerían empatía, liderazgo y humildad, optó por la negación, la tergiversación y la búsqueda de chivos expiatorios. En lugar de asumir la responsabilidad por los errores y buscar soluciones efectivas, se refugió en la arrogancia de creerse infalible, desafiando a la opinión pública, el sindicalismo y hasta a cuestionar su autoridad.

Los maestros, cansado de ser tratados con desdén por aquellos que juraron servirles, comenzaron a levantar la voz en protesta. Las calles se llenan de ciudadanos indignados, exigiendo equidad, transparencia y un liderazgo digno de su confianza. Los partidos de oposición, que habían sido testigos silenciosos del desfile de vanidades en el gobierno, encontraran en la indignación popular un terreno fértil para sembrar la semilla del cambio.

Y así, la crónica de un ministro llegaría a su capítulo final, con su legado manchado por el desprecio hacia aquellos a quienes juró servir. Su caída inevitable es un recordatorio contundente de que, en la política, como en la vida, el desplante es el más seguro camino hacia la irrelevancia y el olvido. Que su historia sirva como lección para las generaciones futuras: el poder sin humildad es solo una ilusión fugaz en el espejismo del tiempo.

erickalvarez81@gmail.com

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andrés mejía
andrés mejía
1 mes hace

felicidades hermano por defender la clase de los decentes. hay que propugnar que los nombramientos de los ministros de educación, la adp participe.

Antonio Vásquez
Antonio Vásquez
1 mes hace

en ese sistema educativo no hay humildad y confianza. todos creen tener la razón. pero ningunos piensan en el objeto enseñanza aprendizaje. el estudiante. sin una buena educación no hay desarrollo. si los maestros no se preparan bien, no hay buen aprendizaje, y sin conciencia de los padres de involucrarse en el proceso tampoco. hay que hacerle huelga a la adp.

Hansel
Hansel
1 mes hace

todo lo relativo cierto en cuanto a la actitud de los funcionarios, sin embargo, porque los maestros en vez de pedir para sí no piensan y miran a aquellos que sonmáss humildes, inferiores y, hasta sacrificados como los que son personal de apoyo: limpiadores, entre otros y administrativos: secretarios, entre otros que sin detrimento alguno devengan desde 5.000 hasta el que más 20.000 a diferencia de apoyar una causa para ellos que son sacrificados

Freddy pina
Freddy pina
1 mes hace

los maestros son unos carroÑeros del presupuesto de educacion y eso lo sabemos todos, menos los buitres, llamdos.. maestros..

Marcos N.
Marcos N.
Responder a  Freddy pina
1 mes hace

sr. pina, no hay de qe usted es una bocina, no usted es un megafono muy pequeÑo de cerebro.porque usted con su poca seriedad no acusa a los funcionarios que han negociado en su provecho los recursos para la educaciÓn. repÚblica dominicana tiene hoy dÍa el puesto 79 en educacion en el mundo y usted culpa a los maestros, obviando que los ministros de educaciÓn van al puesto a hacer negocio.