¿ Contra el terrorismo ?

 

 

 

La tragedia de Manchester es una prueba fehaciente de lo que la ignorancia manifiesta. La artista que escenificó el concierto dijo en ocasiones anteriores que deseaba irse de los Estados Unidos, porque ella es amante del Islam radical y un sin número de cosas más. E inclusive en varias ocasiones afirmó que no regresaría a los Estados Unidos de América. Debe estar lamentándose hoy por sus afirmaciones.

 

Los atentados terroristas que se escenifican hoy día son realizados en nombre del Islam. El lado dogmático de esos grupos radicales son los responsables de todo este espanto que sacude al mundo. En nombre de la religión han cortado cabezas, destrozados ciudades, decapitado niños en nombre de una religión que sólo admite resignación y sumisión total a la voluntad de lo que sus dirigentes (en nombre de su dios) deciden hacer. Demandar a la comunidad internacional tras la matanza ocurrida en Manchester, Inglaterra, es como pedir peras al olmo.

En una sociedad repleta del uso de las drogas que desafían a las autoridades y que se gozan en ver destruida la Civilización Occidental es muy difícil lograr esfuerzos conjuntos que conduzcan a las Civilizaciones a sentirse segura y menos expuestas a la barbarie que pretenden implantar los extremistas de siempre plenamente identificados.

 

El terrorismo tiene que ser combatido y destruido. No hay otra fórmula y las medidas que se adopten para atacarlo tienen que ser precisas. Ahí está el ejemplo de Israel que se ha mantenido como Estado, porque ha mantenido a raya a los terroristas.

Los consensos universales en esta coyuntura de finales de los tiempos de nada sirven si se van a ejecutar con la misma burocracia de siempre. Este fenómeno de ascenso los países tienen una obligación de asumir su papel determinante ante el terrorismo mundial.

 

Entre los países que se unan contra el terrorismo tendrá que abrirse una amplia identificación en la cooperación que permita descuartizar sus ramales en todo el mundo, cortar las fuentes de financiamiento de los grupos que lo alientan y evitar, de todas formas, que esas organizaciones sigan fortaleciendo su estructura. Dentro de los países del Cercano Oriente están los que aúpan esta forma de actuar de una forma salvaje.

 

El evangelista Billy Graham escribió un libro titulado «El mundo en llamas». Graham apostrofó en sus predicciones que llegaríamos a un punto en que la humanidad entraría en un callejón sin salida sin precedentes. El olor a muerte en el atentado de Manchester es una muestra esplendente que estos desalmados no tienen compasión. Contra este flagelo hay que tomar acciones contundentes.

 

En Nuestra América mientras los ladrones siguen siendo más ladrones desde sus palacetes, ningún país de estos se ha identificado condenando las secuelas del terrorismo. No sea escuchado a Cuba, Dominicana, Bolivia, Nicaragua, Venezuela. ¡Qué desparpajo! El terrorismo cuece y amenaza con tomar posesión perenne en el mundo, bombardea sin piedad, destruye pueblos y asesina a centenares a hombres, mujeres y niños inocentes por el único delito de estar en el lugar menos indicado.

 

Mientras que varios países se encuentran sumergidos en cuestiones de corrupción el llamado a la conciencia de esos países debería ser que ya es tiempo de asumir una determinación inquebrantable frente al extremismo demostrado por grupos como ISIS, que son capaces de permear las sociedades del llamado Primer Mundo, logrando nuevos adeptos, y pasar por encima de los más intrincados esquemas de seguridad. No hemos escuchado ni a los Paladines de la transparencia llamados Los Verdes ni los Azules de Cuadritos en Dominicana pronunciarse ante la mundial desgracia.

 

Y se ha escrito: «Si bien Estados Unidos cumple con un papel relevante, contribuyendo al clima de paz internacional, no es menos cierto que una labor solitaria no tiene los mismos alcances de aquellas tareas que concitan la fuerza y la voluntad de los países amigos de esta potencia. Tengamos presente que en la unión está la fuerza.»

 

¿Cómo dejar de sangrar por los buenos? No he querido ser soldado de nadie, y he desdeñado ser jefe de muchos… los soldados de la libertad se lanzan a la batalla contra el terrorismo.  Ese es el Secreto y esa la fuerza de mi Libertad.

JPM

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