POR ALEJANDRO SANTOS
Ha revivido el debate entre dos corrientes políticas: una que propugna por establecer la posibilidad de que personas independientes puedan presentar sus candidaturas a los diferentes niveles en nuestro país, y otra representada por los partidos que se oponen a esta iniciativa.
Las contradicciones en estas posiciones también están relacionadas con el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos, consagrado en la Constitución Dominicana. No obstante, en la práctica, este derecho ha estado históricamente canalizado a través de los partidos políticos.
Por otro lado, la Ley 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, así como la Ley 15-19 de Régimen Electoral, establecen un sistema claramente partidista, donde las candidaturas independientes enfrentan grandes obstáculos para materializarse.
En un escenario con un marco legal que da sustento a cada paradigma de participación política, las contradicciones adquieren diversos matices que abarcan lo legal, el sistema de partidos, la participación ciudadana y la calidad de la representación.

Cuando se aborda el tema de la calidad de la representatividad, en virtud del origen y de las actividades a las que se dedican sus principales actores, se toca uno de los aspectos más neurálgicos del debate. Esto se debe, en gran medida, a los constantes escándalos que sacuden a los partidos políticos.
Las organizaciones políticas dominicanas deben entender que han contribuido a fomentar un nivel cada vez más alto de cuestionamiento y rechazo. Esto obedece a los innumerables escándalos de corrupción en los distintos gobiernos, las promesas incumplidas, los problemas fundamentales no resueltos, así como los señalamientos de vínculos con el narcotráfico y las bancas de loterías y apuestas, entre otros.
El hecho de que existan figuras en el gobierno y en el Congreso Nacional señaladas por acciones ilícitas conlleva directamente a una pérdida de credibilidad en las representaciones políticas.
La realidad del desgaste y la pérdida de confianza en los partidos es la razón principal por la cual se viene enarbolando la necesidad de abrir un espacio para las candidaturas independientes.
El temor y rechazo a esta posibilidad lo que hacen es poner en evidencia las debilidades presentes en las organizaciones políticas. Si estas sintieran que tienen asegurada la supremacía del favor popular, no tendrían objeción a esa apertura.
Todo indica que la lucha por abrir un espectro más amplio de posibilidades electorales marcará el devenir político en el presente y en el futuro próximo de nuestro país.
En el fondo, no se trata de debilitar a los partidos, sino de obligarlos a reconectarse con la sociedad, elevar la calidad de su representación y recuperar la confianza perdida. Las candidaturas independientes no sustituyen al sistema de partidos, pero sí lo interpelan y lo obligan a transformarse.
jpm-am


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I)
Realmente, la prohibición de las candidaturas independientes pareciera como si se coartara el derecho de elegir y ser elegido. Quizás los que reclaman ese derecho no han analizado que un aspirante independiente tendria que llenar los mismos requisitos que una organización politica, por ejemplo presentar las firmas del 2% de los votos válidos emitidos en las pasadas elecciones en la demarcación correspondiente.
sigue…
II) En caso de llenar los requisitos, no seria tan fácil para la JCE , cuando adicional a los aspirantes a través de plataformas politicas, se agregaran 5 más a cada posición electiva por ejemplo en un 40% de las demarcaciones. Los dirigentes de los partidos politicos debieran actuar en consonancia con las aspiraciones de las comunidades y no ponerles tantas trabas a los que aspiran por esas organizaciones; pero estos reciben dinero del presupuesto de la nación y tambien exigen dinero al que aspira y seleccionan al mejor postor.
LAS CANDIDATURAS INDEPENDIENTES NUNCA HAN SACADO UNA FATA A M..A,ESO NO ES RELEVANTE
Totalmente de acuerdo con todo el contenido del presente articulo. Ese temor colectivo de los partidos, evidencia la desconfianza, la debilidad, e inseguridad frente a las candidaturas independientes.