La anarquía no inicia de la nada. Cuando se alega “anarquía”, existen diferentes tipos de debilidades; primero, no se confía en las fuerzas encargadas de velar por el orden; y segundo, se teme a la sociedad ante una galopante impopularidad generalizada. Por eso, según la ciencia, resulta improbable la anarquía sin el apoyo social y de las fuerzas armadas.
En pocas palabras, no hay forma que prospere la anarquía sin apoyo social o de las fuerzas armadas. Si se acusa de anarquía, hay dos culpables, el pueblo o las fuerzas armadas o ambos. Por eso hay que tener tacto a la hora de acusar —sin pruebas— sectores.
Resulta polémico, que se acuse de anarquistas a un sector y, se recibe luego dirigentes de ese sector y se le echa una especie de “agua bendita”. Estar con Dios y con el diablo es otra muestra de inestabilidad, desesperación y de una estrategia poco clara y hasta ridícula de lograr alguna ventaja —del tipo que fuese—. Un mes antes de la «Operación Calamar», partidos de la oposición denunciaban públicamente la compra de alcaldes y miembros por parte del oficialismo.
Debe evitarse que el “malo”, solo resulte bueno si se vuelve aliado o cómplice. Los prejuicios y no aceptar disidencias puede ser visto como anti democrático, fracaso y desesperación. Por un lado, decirse que se atacará la corrupción y, por el otro, decir que la justicia es independiente, es de analizar que no exista una contradicción, no solo semántica, sino, práctica. Ahora bien, y hay que poner claro, los anarquistas que más daño causan a los sistemas son los que están dentro del sistema.
Si las bases están excluidas, la probabilidad de que el oficialismo tenga consecuencias serán mayores. No tienen base ni sostén. Ser “generales sin tropa” da mayor fuerza a que la “tropa”, busque un “general” capaz y con empatía social a que redirija.
En términos generales, no siempre el desorden es negativo, sino que, luego del desorden, debe el hombre lograr el orden, lograr el perfeccionamiento. De los malos gobiernos, surgen mejores gobiernos. Así como, de la intranquilidad, surge la paz social (eso si se sabe elegir buenos líderes). Los malos gobiernos y líderes, son los que crean los hitos para que se recorra el camino a la anarquía.
Hay que estar claros, que hoy día no existe, más anarquía, que la inmigración descontrolada. Otra de las anarquías viene de sectores del narcotráfico que matan cuatro y cinco personas a diario y con suerte, semanal. No existe, mayor fuente generadora de anarquía, que el aumento sistemático de la delincuencia… Y la peor de todas las anarquías: el aumento del hambre y de la miseria, es la madre de la anarquía social.
Las Fuerzas Armadas, en el año 2010-2011, fue considerada la institución con mayor credibilidad social. En esa época era un orgullo ser militar y vestir el uniforme, debe seguir siéndolo. No pueden ser vistos y acusados como parte de la anarquía.
Finalmente, la República Dominicana es una nación de gente trabajadora, humilde, solidaria y en el pasado llegamos a ser el país más feliz y seguro de Latinoamérica. Debemos luchar por volver a ser un país seguro y feliz: debemos lograr un régimen que garantice la paz, libertad y el progreso.
jpm-am


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