BOSTON.- Cientos de personas asistieron a los funerales de la dominicana Grisel Sánchez (Chichí), asesinada la semana pasada por una bala perdida y quien dejó tres hijos en la orfandad.
Antes del entierro fue celebrada una misa en la iglesia San Pedro, de Dorchester.
El reverendo Jack Ahern, quien celebró la homilia, dijo que «los familiares de Sánchez tienen sobradas razones para estar enojados».
El religioso describió a la víctima como una madre entregada a sus hijos, que siempre estaba luchando para formarlos correctamente.
Recordó al comisionado de Policía que los hijos de Sánchez desean que esa institución encuentre al asesino.
Sánchez tenía 31 años y el 28 de julio a las 10:30 de la noche caminaba desde su casa a una bodega a comprar cigarrillos cuando fue inpactada por uno de varios disparos cuyo autor aún se desconoce.
Su padre lloró amargamente en la ceremonia y fue de los que ayudó a cargar el ataúd.
jt/am

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