Apoyemos la lucha de los trabajadores de comida rápida

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Este jueves, los trabajadores de comida rápida en todo el mundo harán una protesta sin precedentes por un salario justo. Estarán hablando en contra de la desigualdad de ingresos y el mundo haría bien en escuchar.

La desigualdad de ingresos es en la actualidad una de las fuerzas más destructivas en los Estados Unidos. Los trabajadores con salario mínimo devastados por la crisis económica del 2008 han continuado languideciendo en la pobreza, mientras que la compensación de los ejecutivos de esta industria aumenta.

La disparidad es muy evidente en la industria de la comida rápida, denominada por un reciente estudio de Demos como el sector con mayor desigualdad en la economía de EE.UU. Los trabajadores de esta industria están entre los peor pagados de Estados Unidos, pero sus principales ejecutivos hacen 1.200 veces más que sus empleados promedio, de acuerdo con Demos. A nivel nacional, el salario promedio por hora de un trabajador de la industria de comida rápida es alrededor de $9 por hora, 4.500 dólares menos que el parámetro del nivel de la pobreza del gobierno federal de $23.500 para una familia de cuatro.

Mientras que la industria produce $200 mil millones dólares al año, el trabajador promedio de comida rápida en la ciudad de Nueva York gana apenas $11.000 al año.

No es de extrañar que las manifestaciones contra esta flagrante injusticia comenzaran en Nueva York, con paros de 60 restaurantes de comida rápida en noviembre de 2012. Desde entonces, el movimiento ha crecido hasta convertirse en una cruzada nacional e internacional.

Mientras que el salario mínimo federal se ha estancado en $7,25 dólares desde 2007 y es de $ 8 por hora en Nueva York, el salario promedio de los ejecutivos en la industria de comida rápida se ha cuadruplicado desde el 2000.

La protesta del jueves promete ser significativa. Los trabajadores en 150 ciudades de Estados Unidos se unirán en manifestación a favor de aumentar el salario mínimo. En todo el mundo, los trabajadores de 30 países de los seis continentes se unirán al llamado a la acción por la igualdad.

A medida que el movimiento crece, la nación se ha visto obligada a sentarse y tomar nota. El Presidente Obama escuchó el clamor de los trabajadores y ha instado a un aumento en el salario mínimo a $10.10 por hora.

Pero los trabajadores de comida rápida no pueden esperar a que el Congreso actúe o aceptar $10.10, que todavía dejaría a una familia de cuatro personas en la pobreza. Están exigiendo $15 la hora simbólicamente las protestas se llevan a cabo el 15 de mayo. También exigen que los empleadores respeten su derecho a la sindicalización y sin represalias.

Como Fiscal General del estado de Nueva York, es mi trabajo garantizar la igualdad ante la ley. La desigualdad de ingresos que azota a nuestro país es una injusticia de enorme magnitud que debe ser remediado. Yo respaldo firmemente el llamado de los trabajadores de comida rápida por un salario justo.

Mientras luchamos por la promulgación de leyes más justas, también hay que asegurar que las protecciones laborales actuales se hacen cumplir. Como fiscal del estado, tomo esa responsabilidad muy en serio, y mi oficina ha tomado medidas enérgicas contra los empleadores – en particular en la industria de comida rápida – que le roban a sus trabajadores incluso de los pírricos salarios que exige la ley. En los últimos meses, hemos asegurado cerca de $ 1 millón en salarios atrasados para cerca de 2.200 trabajadores de Domino y McDonald de todo el estado.

Debemos hacer todo lo posible para que las personas que trabajan reciban cada centavo que ganan. Y apoyarlos en su campaña para aumentar los ingresos.

Los trabajadores de comida rápida de Estados Unidos y en el mundo saben que no pueden esperar a que el gobierno o sus patronos hagan lo correcto y les paguen un salario con el que puedan vivir. Estos no son adolescentes que trabajan unas pocas horas a la semana para tener unos pesos en los bolsillos; son cabeza de familia que tratan de pagar las cuentas y alimentar y vestir a sus seres queridos. Es por eso que están tomando las calles.

La industria de la comida rápida debe actuar y aumentar los salarios que paga. Pero hasta que lo haga, los trabajadores necesitan el apoyo de todos los que creen en la justicia. Yo estoy con ellos en su lucha importante.

jt/am

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