A propósito de la “reforma” de la educación dominicana (2)

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El autor es educador. Reside en Orlando, Florida

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POR HUGO GIL

   Es necesario que en este punto introduzcamos unas precisiones terminológicas fundamentales para abordar la temática adecuadamente. La palabra reforma implica en su análisis semántico un replanteamiento de la forma: el prefijo re quiere decir volver a y forma se refiere a lo visible, lo aparente o superficial. Por lo tanto, cuando hablamos de reforma educativa estamos haciendo énfasis en un cambio o innovación de la forma, no del fondo.  Ya esto en sí representa un problema serio en la temática que estamos abordando. Debemos cambiar el vocabulario que hasta ahora hemos empleado.  

Lo que la República Dominicana necesita en su sistema educativo no es simplemente un cambio de la forma, una innovación o mejora en ese sentido, sino más bien un cambio transcendental que conmueva la estructura misma de este sistema. Es por eso por lo que planteamos aquí un cambio terminológico. En vez de hablar de reforma educativa proponemos que se enfoque el trabajo transformador en un cambio de estructura, esto es, una reestructuración de todos los elementos implicados en el proceso educativo. Desde ahora en adelante usaremos el término reestructuración educativa. 

   Para lograr una transformación seria de nuestra educación debemos comenzar con un análisis crítico y objetivo de todos los elementos envueltos en el proceso. Esto implica la necesidad de estudiar y redefinir el rol que hasta el momento ha desempeñado el maestro, el alumno, los métodos, los objetivos, los recursos, el orden administrativo, y sobre todo los propósitos de la educación dominicana. 

   Hasta ahora el sistema educativo dominicano ha resultado altamente ineficiente, conforme a la mayoría de los parámetros usados para medir su eficacia. No se necesita ser un científico para darnos cuenta de que estamos flotando con el agua al cuello en un escabroso mar de ignorancia y pérdida de recursos y esfuerzos. 

Como todos sabemos, nadie puede obtener resultados diferentes aplicando los mismos procedimientos una y otra vez. Lamentablemente vemos cómo año tras año nos sumergimos en un abismo de deficiencia que parece no tener fondo. Es tiempo ya de que todos los elementos participantes y responsables del devenir de nuestra nación unamos nuestros esfuerzos en pro de un objetivo común: eficientizar la educación dominicana. 

   Naturalmente esa meta nunca podrá ser alcanzada mientras no pongamos a un lado los intereses creados de individuos, grupos e instituciones que de una manera u otra tienen incidencia en el desarrollo de la nación. Tenemos que reconocer que muchos sectores políticos, económicos y sociales hacen de la ineficiencia y la ignorancia un terreno de cultivo para aumentar sus ganancias económicas y estatus social. Muchos están plenamente convencidos de que mientras más ignorante es un pueblo, más fácil se les hará subir y mantenerse en la cúspide.

 No se dan cuenta de que esto se convierte en una espada de Damocles y que el ahogarse de la mayoría arrastra consigo también a la minoría, como ha quedado demostrado por la historia. La revolución francesa sea vista como un claro ejemplo en este sentido. 

   La reestructuración que aquí proponemos no es algo que se logrará de la noche a la mañana. Es todo un proceso serio y responsable basado en formas de trabajo que han mostrado dar buenos resultados. Tampoco debe ser el esfuerzo de un gobierno o partido político o tendencia ideológica en particular. Mucho menos de una persona, sector o institución específica. Aunque se tome algunos modelos extranjeros como marco de referencia, debemos evitar las copias al carbón de lo que otro hace. No debemos olvidar que la educación más adecuada para un determinado pueblo es la que surge y toma en cuenta sus propias raíces y marcha a tono con su idiosincrasia. 

   La tarea es por definición dura y compleja pero desesperadamente necesaria.

(En la próxima entrega analizaremos el rol de los diversos componentes del proceso educativo y el enfoque que debe dársele para alinearse con una práctica eficiente).

jpm-am

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