A Dios rogando…

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EL AUTOR es contador publico autorizado. Reside en Nueva York

A mediados del mes de mayo, se conoció la noticia que anunciaba que Noruega había propuesto diálogos entre el régimen dictatorial de Maduro y el gobierno provisional del presidente constitucional Juan Guaidó, con el fin de buscar una salida pacífica al conflicto generado por la usurpación del poder de parte del dictador castrochavista, lo que fue acogido con marcada alegría por el régimen de facto y aceptado con escepticismo por el presidente encargado.

En un comunicado, el gobierno de Noruega dijo que tuvo contactos con representantes de los principales actores políticos de Venezuela, a fin de apoyar la búsqueda de una solución a la situación del país sudamericano.

La alegría de Maduro con el anuncio de Noruega, es justificable porque con la apertura del diálogo la presión que lo tenía contra las cuerdas, cede de inmediato, lo que es una forma brillante de salirse del aprieto del momento.

Cuando la dictadura que oprime a Venezuela ha estado con la soga al cuello, Nicolás Maduro, astutamente, hace cínicos llamados a diálogos para recuperar aire y salirse con las suyas. Y a la vez que consigue que la oposición se siente a dialogar, el dictador acentúa su discurso agresivo, con el cual insulta y amenaza a sus interlocutores, al tiempo que recalca su estribillo reafirmando que “jamás la derecha volverá al poder en Venezuela”. O sea: a Dios rogando y con el mazo dando.

En el proceso iniciado en Noruega no se vieron resultados positivos y Guaidó llegó hasta a proclamar que ya no habría más participación de su parte en las conversaciones, aunque luego de unos días decidió regresar a las negociaciones, esta vez en la isla caribeña de Barbados.

En Barbados han sostenido varias rondas de tales negociaciones y no se vislumbra nada positivo en el horizonte. Y mientras pasan los meses el régimen ilegítimo de Maduro parece fortificarse en medio de la pesadumbre que arropa al país, aunque de tiempo en tiempo, funcionarios del estamento represivo y administrativo del gobierno de facto, son castigados por Estados Unidos con sanciones personales, que a mi entender no producen efectos de peso que puedan hacer que la dictadura se debilite y decida entregarse.

Aunque Maduro jura y perjura que la “derecha” jamás regresará a Miraflores, lo que contradice cuando llama a negociaciones con la oposición, para él y su régimen el futuro luce incierto, pues cada día se deteriora más y más la situación de crisis por la atraviesa. 

Aunque en los diálogos con Maduro no se debe ser optimistas; debido a que en política no se puede descartar que ocurran eventos inesperados, podría ser que como no se sabe cuales son los planes futuristas de Maduro y sus secuaces asediados desde varios frentes, de esas reuniones salga una sorpresiva resolución que ponga punto final a la situación infernal que hoy viven los venezolanos por culpa de la infame dictadura Castro comunista… Ojalá que así sea, y que sea pronto.     

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