A 150 años de la guerra restauradora

El escaso desarrollo de las fueras de producción en la sociedad dominicana en la segunda mitad del siglo 18, fue la causa fundamental de la anexión de la republica a España. El 18 de marzo del 1861, de un Estado legalmente constituido, pasamos a ser una provincia a ultramar del imperio español. Aparentemente no había otra alternativa en una nación muy pobre con poca capacidad para la producción de materias primas para la exportación. En consecuencia, había muy poca capacidad para el desarrollo económico, social y político. Solamente bajo estas condiciones de pobreza extrema, se le ocurriría a una clase político social gobernante, entregar el país a un imperio en estado decadencia avanzada como lo era el imperio español para la época, que había perdido precipitadamente todos los territorios que poseía en América. En el libro La Guerra de la Restauración, su autor, el profesor Juan Bosch, expresa: “La anexión de la república a España fue el resultado de una nueva alianza entre el otrora poderoso sector social de los hateros y de la pequeña burguesía, en la cual participaron con su respaldo figuras políticas relevantes de la época de las luchas independentista del 1844 y los años siguientes“. A ese sector político social dirigente, pues, no se iluminó la mente para optar por otra opción política diferente, que no hubiese sido la anexión. Pero al fin y al cabo eso fue lo que sucedió; con su principal ideólogo y propulsor a la cabeza, el general Pedro Santana, la anexión fue declarada y ejecutada en un acto oficial en la ciudad de Santo Domingo el 18 de marzo de 1861 ¿Que alegaron los que tenían es sus manos la suerte de la República Dominicana para justificar tan bochornoso acto? Entre otras argucias, alegaron que con la anexión se iba a salir de la situación general de miseria que vivían los dominicanos, esto es, la crisis económica e inestabilidad monetaria del país, incubada desde hacía muchos años atrás. Con la anexión en poco tiempo las vicisitudes del pueblo dominicano serían cosa del pasado. Sin embargo, los acontecimiento en el orden económico que se sucederán en los tiempo de la colonia, demostraran que la situación económica del país iría de mal en peor. El imperio decadente no podía enfrentar las nuevas cargas burocráticas que implicaba la nueva colonia, por lo que fue necesario recurrir a los impuestos. Se gravaron las exportaciones e importaciones de las mercancías que salían y entraban al país. Y como si esto no fuera suficiente, el pueblo tenía que hacerse cargo de los gastos del alojamiento y del transporte del bagaje de las tropas española en campana. En lo cotidiano introdujeron un conjunto de reglas urbanísticas y sociales todas ellas incompatibles con las costumbres de ancestro del pueblo. No conforme con todos los avatares expuestos, llegaron al extremo de la discriminación racial y a la desigualdad salarial en favor de los oficiales de las tropas españolas. Era tal el panorama, que para finales de mes de febrero del 1863 la situación del pueblo dominicano era insoportable que coincidiendo con el hecho de que la pequeña burguesía de toda la región del cibao representada por los pequeños cosecheros de tabacos y la pequeña burguesía comercial le había arrebatado la supremacía social a los hateros tomando la preponderancia político social. Este movimiento social aunado a la escasa actividad comercial y a la situación general de pobreza de la nación crearon la condiciones reales para el inicio de la gesta restauradora del 1863. Esas fueron las condiciones estratégicas que hicieron posible que un pueblo muy pobre y desabastecido desde el punto de vista militar inicie su guerra de Restauración. Fue una lucha desigual que surgió de la misma entrañas de un pueblo con mucho valor y arrojo, dirigida a la sansón por verdaderos patriotas en contra de sus gobernantes locales y las tropas de ocupación extranjera, desarrollada en condiciones muy disimiles a favor del ejército imperial. Se inicio el 16 de agosto de 1863 y culmino el 7 de enero de 1865 con el abandono de las tropas españolas del territorio dominicano. Es por eso que se debe tener presente siempre, que la historia universal es un continuo de acontecimiento que narra los episodios de lucha de de los pueblos por su emancipación en un planeta donde el colonialismo preponderante ha sido un obstáculo para el desarrollo, progreso y bienestar de las naciones. Los pueblos que no rompen el circuito del reciclaje de la historia están obligados a repetirla. Hoy en el trasfondo de un nuevo escenario y actores diferentes existen las mismas causas y motivos que dieron origen a la guerra de la Restauración. Loor y gratitud externa a los héroes de la restauración.

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