La verdadera sorpresa detrás de la ingeniosamente planteada reforma fiscal del gobierno del presidente Abinader no será la versión inicial que se está presentando al público. Esta primera propuesta, acertadamente calificada por el Dr. Leonel Fernández como un “bombazo fiscal”, parece más una cortina de humo, diseñada estratégicamente para distraer a la oposición y agitar al pueblo. La jugada maestra del gobierno radica en presentar, más adelante, una reforma camuflada que, al ser comparada con la original, se percibirá como más moderada, ganando así la aprobación sin grandes resistencias en el Congreso Nacional y obteniendo el aplauso popular.
Sin embargo, el verdadero impacto se sentirá cuando los efectos de esta reforma encubierta empiecen a tocar las puertas de la ciudadanía. Es en ese momento, cuando se revele la magnitud del “muerto” que ahora se oculta, que la población reaccionará y veremos el despertar del descontento. Entonces quedará claro que este gobierno, como ya ha demostrado, es experto en decir una cosa y hacer otra.
La estrategia de presentar una propuesta excesiva y conflictiva al inicio, solo para después suavizarla, es una táctica clásica en el ámbito político, diseñada para manipular las expectativas y minimizar las resistencias. El gobierno apuesta a que, en comparación con el “bombazo” inicial, cualquier medida posterior parecerá razonable, desactivando así el potencial de un verdadero debate y allanando el camino para su aprobación.
Lo preocupante es que, una vez en marcha, los efectos de esta reforma tardarán en manifestarse plenamente, como un veneno lento que afecta gradualmente a la economía y a los sectores más vulnerables. Para cuando el impacto sea evidente, el ciclo político puede haber avanzado lo suficiente para que las culpas se desvíen o diluyan en otros factores. Es entonces cuando el pueblo, al percibir los efectos negativos, se encontrará en una situación de impotencia, observando cómo, una vez más, las promesas y la realidad del gobierno divergen en direcciones opuestas.
Esta es la verdadera trampa de una reforma fiscal engañosa: no es solo lo que se aprueba, sino el tiempo y la astucia con la que se implementa, jugando con la paciencia y la confianza de los ciudadanos. Por desgracia, esta no es la primera vez que se utilizan estos recursos para garantizar el poder a expensas de la transparencia y el bienestar colectivo.


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El sabio articulista bien lo dice,la estrategia, según él engañosa,es clásica,lo cuál significa,que los gobiernos las usan para engatusar al pueblo, desde tiempos inmemoriales.
Pobre pueblo,siempre termina malogrado.
Abinader se declaro comunista que es posible que no llegue ha terminar sus 4 an̈os porque seran turbulento.
Bla, Bla, Bla, Bla. No especule hombre, especifique que es exactamente lo que viene detrás. Por cierto, decir una cosa y hacer otra es costumbre de todo gobierno de turno. Nada nuevo hay bajo el sol dominicano. Siempre creen estos pendejos que aquí todos nos chupamos el dedo. Y se salen casi siempre con la suya.
desde que le llamo dr a **** deje de leer. Como un dr en leyes permitio tanta corrupcion en sus 12 años de gobierno?