La República Dominicana es un país caribeño con condiciones excepcionales para fomentar las gestiones de inversiones tanto a nivel local como a nivel internacional. La ley Lobby ayudaría a gestionar inversiones extranjeras que contribuyan al desarrollo nacional en términos de tecnología de punta, desarrollo de proyectos con altos estándares de calidad y la generación de empleos de calidad, ya que el servicio de Lobby debe ser ofrecido por técnicos independientes y compañías especializadas en ofrecer dichos servicios.
En los Estados Unidos de Norteamérica (USA) existe una ley de Lobby que garantizan a los técnicos y profesionales especializados a ofrecer sus servicios en un ambiente de seguridad a clientes potenciales que desean desarrollar grandes proyectos de inversiones en áreas tan delicadas como la generación de energías limpia ( Solar o fotovoltaica, eólicas y con combustibles como aceites vegetales o biodiesel), para llevar a cabo esas actividades los inversionistas extranjeros necesitan ser guiados por esos especialistas en virtud de la ley Lobista.
En México, Perú, Colombia, Argentina y Chile tienen ley de Lobby o cabildeo y se define a grandes rasgos, las diferentes definiciones de este fenómeno coinciden en que es una actividad política encaminada a influir en las decisiones de las autoridades y que se trata, nada más y nada menos, que de «un especial e intenso ejercicio del derecho de petición, tal como afirma la clásica definición de Lewis Dexter. Es decir, el lobbying es fundamental para una democracia de calidad porque apuntala el derecho de los ciudadanos de peticionar frente a las autoridades, así como de intentar influenciarlas.
Las actividades propias de Lobbismo son castigadas en nuestro país y consideradas como ilícita, tráfico de influencia y de acciones corruptas, sin embargo, en los países que funcionan mediante ley, se consideran de vital importancia para dinamizar las actividades de negocios tanto nacionales como a nivel internacional y quienes las ejercen ganan grandes sumas de dinero y con tribuyen al desarrollo nacional y paliar el desempleo.
Si ponemos ejemplo, se podría entender mejor: Así, cuando un empresario extranjero desea invertir en un país y un área especializada de producción se buscan técnicos que lo representen y puedan hacerle las gestiones para canalizar sus inversiones, trámites como homologar su empresa de acuerdo a la ley del país, constitución de compañías, registro en Industria y Comercio, Cámara civil y comercial, gestiones de compra de propiedades, pago de impuestos, tramites en oficinas gubernamentales, legalizaciones de documentos, canalizar solicitudes de permisos en diferentes instituciones, contactar reuniones con empresarios, gobiernos y vendedores, etc. Etc.
La actividad de los grupos de presión es una parte integral de un gobierno participativo moderno y está protegida legalmente. En EE.UU., el derecho a hacer lobby está protegido tanto por la 1ª Enmienda como por la Ley de Divulgación del Lobby de 1995, y además por la necesidad inherente de participación en nuestro entorno democrático. Destacan en esta rama, el lobby del sector energético, el carbón y la farmacéutica.
Un lobby es un conjunto de expertos que pueden o no pertenecer a una firma y representan los intereses de un grupo poblacional o empresarial en específico; buscan que los intereses de sus clientes prevalezcan tanto en el senado como en las entidades estatales y otro tipo de organizaciones gubernamentales. De acuerdo con lobbying spain, sólo en la ciudad de Washington, capital estadounidense, hay 17 mil lobistas.
El lobby que representa a una población en particular tiene la potencialidad de incidir en la agenda internacional. El lobby israelí juega un papel sumamente importante en la política exterior de Estados Unidos, no sólo logrando que dicho país árabe, en los aspectos económicos y de seguridad, tenga el apoyo estadounidense, sino logrando que las acciones de la unión americana en el exterior, así como en los organismos internacionales le sean favorables.
Finalmente, una ley de Lobbismo separaría lo que pudiera interpretarse como soborno, tráfico de influencia y prevaricación, pues el Lobista gestiona, agenda y soluciona problemas que el cliente está imposibilitado de resolver y facilitar agilizar los trámites burocráticos que bien resultan imposible para un inversionista que no conoce las leyes y costumbres del país y en ese caso utiliza un intermediario profesional, que de ninguna manera se podría considerar una vez regulado por ley, que sus actos contravengan preceptos fundamentales.
of-am

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En pocas palabras la ley de «lobby» no es más que la legalizacion del soborno, o sea ya las comisiones que piden los legisladores por debajo de la mesa para aprobar un proyecto de ley o prestamo será todo legitimo. Es increible que este individuo se decante por legalizar la corrupcion.
Solamente nos cabe decir, que debemos empujar para que la ley de Lobby, no se quede en anteproyecto, que definitivamente sea promulgada.