POR GUSTAVO VOLMAR
Por lo menos hasta noviembre próximo, nuestro gran vecino del norte, como a veces se describe a los EE.UU., estará dirigido por un presidente más inclinado a actuar según su criterio personal.
Fuera ya de la sombra del proceso de destitución, iniciado por los demócratas en la Cámara de Representantes y cerrado por los republicanos en el Senado, tendrá mayor libertad de movimiento para perseguir sus objetivos.
El presidente estadounidense no ignora que sus actuaciones y pronunciamientos son inusuales y controversiales, pero ahora está aún más convencido de que son los que le convienen para ser reelecto.
Después de todo lo ocurrido en sus primeros tres años de gobierno, de todas las enemistades que ha hecho, de haber demonizado a la prensa y antagonizado a líderes extranjeros aliados, su base de respaldo sigue firme.
De hecho, parece estar creciendo, pues hace algunos meses sólo el 45% de los encuestados expresó estar satisfecho con su desempeño gubernamental, cifra ésta que subió este mes al 49%.
Esa mayor disposición a actuar como le parezca conveniente irá acompañada de un menor margen de tolerancia respecto de países, organizaciones o individuos que no sigan sus pautas y lineamientos.
Dado que la buena valoración que él pueda otorgar a otros está condicionada a que ellos hagan lo que les indica o recomienda, los elogios que vierta serán susceptibles de convertirse en diatribas de un momento para otro.
Su fortaleza electoral le ha permitido proyectar su influencia sobre el partido republicano, cuyos líderes son renuentes a provocar el cese de su respaldo. Inicialmente una figura que la estructura partidista no quería, ha logrado poner de su lado a dirigentes que antes le criticaban.
Y ha conseguido también condicionar la agenda del partido demócrata. En los pronunciamientos de los aspirantes de ese partido a la presidencia, el nombre de Trump se repite una y otra vez, y ellos compiten por presentarse como la mejor opción para derrotarlo.
JPM

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Muy acertados sus comentarios, aunque algo modestos, de lo que no me quejo. Pero, me gustaría que fuera mas agresivo y planteara su parecer sobre las acciones del presidente Trump y cómo pudieran afectar a los migrantes, en especial a los dominicanos.
De entrada, me parece muy certero su comentario, aunque, algo modesto. Me gustaría que usted abordara el tema con mayor agresividad, en lo referente a cómo pudieran repercutir las acciones de Trump en el futuro de los migrantes que vivimos en USA, especialmente los dominicanos.