La Historia es ciencia tan abarcadora que arrastra en su cauce un torrente de ciencias auxiliares, cada una de las cuales toca un aspecto concreto de la actividad humana, es decir actos que realiza el hombre en sus funciones de relación.
Si la cronología de sucesos de aparente trivialidad no fuera considerada una disciplina auxiliar de la historia, procede revisar esa situación, particularmente el punto de mira de que se parte.
Los hechos pequeños a menudo se suceden en cadena y entonces se tornan más complejos de lo previsto y merecen, en consecuencia, una ponderación más precisa y detenida por parte de quienes se ocupan, por oficio, de llevar cuentas de las acciones del ser humano en su cotidiano discurrir.
Leonardo Mauricio Amparo, con paciencia de orfebre, ha prestado ojos y oídos a un hecho que a fuerza de repetición se ha constituido en un fenómeno social del que no puede ser indiferente ningún dominicano de estos tiempos. Su libro “Rumbo al Este: ruta de las yolas” encierra la tormentosa crónica de los viajes en yola hacia Puerto Rico.
Ya está impresa la primera parte de una saga que el autor tiene concebida porque ha sido “objeto de la experiencia sensible” y que le ha merecido muchas horas de trabajo para tornar sus apuntes y elucubraciones en un producto intelectual de valía y vocación de trascendencia.
He hablado de elucubraciones. Usted podrá preguntarse, y hasta afirmarlo, si esto no menoscaba el mérito de una obra de carácter histórico. Si alguien opinara que el tratamiento de la historia no precisa de recursos imaginativos ni de juegos literarios, está construyendo sobre roca su concepción. Y ésta resistirá el furor de los vientos.
Historia novelada, incluso fantaseada, es la envoltura en que presenta Mauricio los hechos como se originaron los primeros viajes en yola desde Miches, municipio al Este de la isla, donde nació y se crió el autor. No se trata solamente de trabajo de un observador con miras de cientista social, sino de una obra testimonial.
Es un cronista de lo pequeño, a partir de estos acontecimientos de los que no se ocupa la historiografía académica. Sin embargo, son piedras importantes –quise decir piedras angulares- para construir la historia de la República Dominicana.
La historia de los pueblos es ante todo la historia de la lucha por la subsistencia. No sé si con esta afirmación estoy plagiando a Marx y Engels, quienes han escrito que “la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”. El afán por la sobrevivencia originó los viajes en yola, desde la costa de Miches, hacia Puerto Rico. (Continuará).

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