La comunidad de Jengibre permanece hoy como un monumento al abandono estatal, sumergida en el ocaso del olvido y el saqueo, tras décadas de explotación minera que solo dejaron cicatrices profundas en la foresta y el tejido social de Monseñor Nouel; sin embargo, esta noble población podría levantarse de su letargo si vuelve a renacer con la construcción de un corredor ecoturístico.
A pesar de la cercanía con la antigua empresa minera Falcondo los residentes de esta comunidad ubicada a escasos kilómetros de Bonao, municipio cabecero de la provincia Monseñor Nouel, observan con impotencia cómo aproximadamente 12 kilómetros de carretera que conectan las comunidades de Caribe con Jengibre y Jayaco se desvanecen entre el lodo y las promesas incumplidas de las autoridades gubernamentales, provinciales y municipales.
Resulta inaceptable que después de muchos años de extracción de ferroníquel desde Loma La Peguera, el saldo para estas familias sea la exclusión de un plan de asfalto que se detuvo inexplicablemente durante la gestión de los gobiernos del expresidente Leonel Fernández, entre las comunidades de El Verde y El Llano, respectivamente.
Este aislamiento forzoso no sólo dificulta el tránsito cotidiano de las familias ubicadas en la referida comunidad, sino que también estrangula la economía de los pequeños productores agrícolas, quienes ven cómo sus esfuerzos se hunden en una vía que se torna intransitable, a pesar de contar con el más completo centro educativo comunitario como lo es Cigar Family.
La situación actual es el resultado de una falta de voluntad política acumulada desde hace décadas, a los que se les niega constantemente el derecho a trasladarse a la ciudad, bajo la garantía de un adecuado sistema de seguridad y donde el ciudadano se ve mutilado por la ignorancia y la dejadez de sus autoridades que siempre se muestran en contra del desarrollo integral y la estabilidad de las comunidades..

El estigma de la corrupción
El Consejo para el Desarrollo de la Provincia Monseñor Nouel carga con la responsabilidad ética y legal de haber administrado miles de millones de pesos sin ejecutar las obras prioritarias en comunidades como Jengibre, donde su gente laboriosa luchó a capa y espada contra la voraz contaminación que se desprendía de las chimeneas y del funesto depósito escorial de Falcondo.
Es alarmante recordar como El Consejo para el Desarrollo de la Provincia Monseñor Nouel, pudo subvaluar proyectos vitales como lo fue un puente de cajón camino a la comunidad de Jengibre, elevando un presupuesto de RD $600,000 a RD $3,000,000; sin embargo, la pequeña obra se quedó en un simple sueño, mientras algunas familias todavía lloran a sus parientes que perecieron ahogados en la cañada que cuando llueve es imposible de cruzar.
El Consejo para el Desarrollo debe ser el motor de transformación provincial pero se ha convertido en un agujero negro financiero, donde los fondos por las Acciones de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE) han desaparecido sin dejar rastro de bienestar colectivo.
La impunidad con la que se han manejado estos recursos destinados a la remediación social es el principal obstáculo que ha impedido que la comunidad de Jengibre salga de la precariedad en la que ha vivido durante décadas, por eso, sigue esperando la construcción de una carretera que el Consejo nunca tuvo la intención real de pavimentar.
El Corredor Ecoturístico
La salvación de este tramo radica en un cambio de visión que transformará la ruta desde la salida de la autopista Duarte, recorriendo las comunidades de Caribe, Jengibre, Jayaco, Masipedro, El Coco, Arroyo Toro, Cruce de Blanco, Los Quemados, La Cueva, Bejucal, Juma y Bonao, en un corredor ecoturístico capaz de capitalizar el potencial natural de la real Quinta Provincia Ecoturística del país.
El compromiso recae sobre la gobernadora civil, Adela Tejada y el alcalde Eberto Núñez, quienes tienen la obligación de gestionar ante el presidente Luis Abinader y el Ministerio de Turismo una inversión que trascienda los simples parches de asfalto electoral para que este proyecto se convierta en una inversión para el desarrollo sostenible e las comunidades.
Es imperativo que el ayuntamiento y la gobernación articulen un plan conjunto que rescate los cuatro kilómetros iniciados en enero para extenderlos definitivamente hasta completar el circuito que dinamizará toda las regiones antes mencionadas, sin es que en verdad les duele la provincia y desean trabajar por su desarrollo.
No hay espacios para las promesas
El Gobierno Central, la Gobernación, El Ayuntamiento y el Consejo, deben dejar de ver a Jengibre como un rincón invisible. Deben entender que el asfaltado de la calle de Jengibre, desde Caribe hasta Jayaco, es una necesidad para la subsistencia de las familias que convergen durante décadas en esa zona, lo que podría representar una indemnización obligatoria por años de saqueo y negligencia administrativa acumulada.
La paciencia de un pueblo que ha visto desaparecer miles de millones de pesos bajo el amparo de la corrupción ya caducó y exige que la Gobernación, el Ayuntamiento y el Consejo ejecuten de inmediato la justicia social que le fue arrebatada a esta comunidad, la cual padece en cuerpo y alma los embates de gestiones políticas indolentes.


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