El pasado 14 de abril, el periodista-investigador Rafael Núñez puso en circulación su libro Santo Domingo, génesis y ruptura de dos naciones, en el que describe los albores de la formación de las dos naciones que conforman la isla de Santo Domingo.
En el acto, que contó con la presencia del señor presidente de la República, Luis Rodolfo Abinader Corona, el historiador Juan Daniel Balcácer, al presentar la obra, resaltó su valor histórico y el simbolismo que representa la investigación, la cual reafirma el nombre auténtico de la isla y de nuestro país, porque de ahí se deriva el gentilicio del pueblo dominicano.
En tanto, Núñez explicó que la obra le llevó años de investigación y de paciente dedicación, con el objetivo de dar a la sociedad dominicana un trabajo capaz de dar luz sobre las raíces del pueblo dominicano, en interés de defender la dominicanidad con sólidos argumentos.
“El libro aborda la vida de las poblaciones indígenas que ocupaban la isla antes de la llegada de Cristóbal Colón, la organización del primer viaje y sus motivaciones, la permanencia de la Corona Española con sus aciertos y desaciertos, el negocio Atlántico de la esclavitud, así como las razones por las cuales perdimos la porción occidental que ocupa Haití”.
Insistió en que República Dominicana y Haití son dos naciones hermanas, que comparten la isla, sin embargo, con características diametralmente opuestas: idioma, creencia religiosa, música e idiosincrasia.
Núñez, veterano periodista, aclara que, en este ensayo, los lectores no van a encontrar el desahogo de un nacionalista fundamentalista, “sino episodios, hechos, estadísticas, eventos públicos y fisionomía de personajes que nos retratan cómo se forjaron los dos pueblos luego de la Conquista, y en qué punto se ubican las falencias y virtudes de cada nación”.
“Este libro, como he dicho, solo tiene una modesta motivación: República Dominicana y Haití son dos países que sirvieron de base para el enriquecimiento de las monarquías europeas que nos obliga a entendernos y extendernos la mano, cada uno en su espacio”, dijo Núñez.
La separación

¿Por qué dos países que comparten una isla se separan de tal manera en términos económicos e institucionales?, se pregunta Núñez, recogiendo la inquietud de analistas económicos e historiadores.
“Al margen de cualquier consideración filosófica o económica, para entender este dilema desde una perspectiva particular, debo sostener el argumento en lo que es la naturaleza del comportamiento, y las prácticas, de los gobiernos de ambos países, asociado al cambio socioeconómico, centrado en las interacciones entre los factores políticos, sociales, culturales y económicos”, explica el periodista.
En ese sentido, considera que el comportamiento del ser humano juega un rol esencial en el individuo, en la familia y los pueblos.
Considera Núñez que los líderes haitianos, comenzando por los padres fundadores Toussaint Louverture, Jean Jacques Dessalines y el propio Jean Pierre Boyer, no tuvieron una idea clara sobre el tipo de sociedad que construirían, que se adaptara a sus propias realidades, después de obtener su libertad y abolir la esclavitud.
“Los haitianos de los siglos XVII y posteriores, hasta el día de hoy, han carecido de ese liderazgo fuerte, visionario, con visión de Estado que enrumbe a esa nación por el camino de la paz y el progreso, para lo cual se requiere el concurso de todos los sectores de esa sociedad”.
Considera que el esfuerzo que realiza la comunidad internacional para sacar a Haití del marasmo en el que se encuentra coincide con una falta de voluntad política y de liderazgo a nivel global, que contribuya con el pueblo haitiano a salir de la crisis, pero que los haitianos no lo pueden hacer solos, y tampoco se le debe imponer soluciones.
“República Dominicana es un país bendecido por Dios, una nación que se construyó con la templanza de hombres y mujeres visionarios, que copiaron sistemas y organización de las naciones desarrolladas, dejando en el camino vidas y sangre de una legión de patriotas”, manifestó.
En esta obra, tal y como lo aclaró el autor en el acto de presentación, predomina un estilo descriptivo, con sólidos y documentados argumentos, que lleva al lector por un sendero luminoso de comprensión de los estadios históricos por el que atravesaron ambos pueblos de la isla hasta la formación de dos Estados independientes.
Soy testigo de primer orden del esfuerzo investigativo de Rafael Núñez, quien viajó a poblaciones haitianas que antes fueron posesiones españolas, como son Hinche, San Rafael, San Miguel de La Atalaya y Las Caobas, para observar y buscar documentación que apoyaran su investigación.
Como periodista y educador, Núñez ha concebido una obra de fácil lectura, estructurada con sencillez, pero con la solemnidad lingüística que amerita una obra de tal envergadura.
JPM

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