Henri Falcón: el Lajara Burgos venezolano

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El AUTOR es escritor. Reside en Nueva York.

 

 
                                              
   Podemos definir la acepción política como el ejercicio humano orientado de manera ideológica a la toma de acciones de un grupo para obtener determinado objetivos. O dicho de otra forma, como la forma de ejercitar el poder con el fin de resolver o disminuir la confrontación entre los intereses encontrados que se manifiestan a lo interno de la sociedad.
   La palabra proviene del griegos “polis” el cual hacía referencia a las ciudades que conformaban los estados donde el gobierno era apreciado como democrático. Pero, donde realmente el término alcanzó gran notoriedad fue en el siglo V  A.C., cuando el filósofo griego Aristóteles escribió su obra “Política”.
   Desde tiempos remotos en la historia de la humanidad, tanto Platón como Aristóteles, se enfocaron ambos en explicar el concepto de esta ciencia social y la manera en que los principios de ella deberían implementarse, siendo en cambio, en el 1789 cuando la Revolución Francesa, que estos ideales tanto de Aristóteles como los de Platón pasaron de la teoría a la praxis hasta nuestros días.
   A grandes rasgos, esto es un esbozo de lo antiguo, apasionado, lo filosófico y los objetivos humanitarios trazados por los pensadores en esta ciencia social para el beneficio del hombre en sociedad y  que en estos tiempos, observamos impávidos como su naturaleza primaria ha sido totalmente desvirtuada por los camajanes y trepadores sociales que se valen de ella para sus malsanos despropósitos y sacarle el máximo provecho para sí y los que les rodean.
Joaquín Balaguer vs Lajara Burgos 1974
 
 
   El Dr. Joaquín Antonio Balaguer Ricardo había sido electo presidente de la República Dominicana en las elecciones celebradas en el 1966,  después de la revuelta fratricida  ocurrida el 24 de abril de 1965, como consecuencia del golpe de Estado en contra del Prof. Juan Antonio Bosch Gaviño el  25 de septiembre del 1963 tras permanecer éste tan solo siete meses en el poder.
   El Dr. Balaguer asumió el poder el 1ro. de julio de 1966 y tras ganar los comicios del 1970  se lanzó de nuevo a la conquista  del solio presidencial para las elecciones a celebrarse  el 16 de mayo de 1974. Esto ocasionó un inmenso malestar en todo el espectro político de la oposición, la cual se oponía rabiosamente a una nueva reelección del candidato del Partido Reformista Social Cristiano.
   Dada la negativa del Dr. Balaguer de no optar por retirarse de la contienda cívica, toda la oposición se agrupó en un movimiento antirreeleccionista al que denominaron “El Acuerdo de Santiago”, el cual buscaba entre otras cosas, desplazar a Joaquín Balaguer del poder y escamotear las elecciones al dejarlo solo en la contienda electoral, lo que le quitaría validez y reconocimiento por parte de otros gobiernos. Fue entonces que jocosamente se decía para la época, que en esa alianza del Acuerdo de Santiago, estaban juntos “sapos, macos y cacatas” debido a la diversas naturalezas políticas que la integraban. Habían golpistas, comunistas, derechistas y demás yerbas aromáticas de la jungla política en Dominicana.
   Fue en este impasse electoral y  desasosiego de los dominicanos ante el oscuro panorama político que se cernía, que emerge a la palestra pública la figura del exvicealmirante y ex Jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra y  de la Policía Nacional, Luis Homero Lajara Burgos, el cual, al sentirse traicionado por la cúpula del Partido Revolucionario Dominicano, al no darle su respaldo como candidato de esa organización política para participar en los comicios del 16 de mayo 1974, se lanzó de manera independiente con su Partido Demócrata Popular (PDP) a enfrentar al poderoso Partido Reformista Social Cristiano (PRSC)  del Dr. Joaquín Balaguer.
   Tal y como tituló Gabriel García Márquez a unas de sus novelas más apreciada, los resultados de esos comicios fueron para la oposición del Dr. Balaguer y del propio Lajara Burgos, una crónica de una muerte anunciada. Fue la lucha electoral entre Goliat (el Dr. Balaguer) y David (Lajara Burgos). La diferencia fundamental entre estos dos personajes bíblicos y la de los dos políticos dominicanos, fue que el David de La Biblia derrotó a Goliat; pero en el de los dominicanos, el segundo le ganó al primero y dejó a la oposición del gobierno balaguerista sin el pito y sin la flauta.
Henri Falcón: el Lajara venezolano.
 
 
   Henri José Falcón Fuentes, es un exmilitar, abogado y político venezolano, exgobernador del Estado Lara y actualmente se ha postulado por el partido que fundara denominado Avanzada  Progresista, para enfrentar en las próximas elecciones presidenciales de Venezuela al candidato de la dictadura chavista, que actualmente dirige a la Nación desde el Palacio de Miraflores.
   Como ya es conocido, la principal organización política opositora a la dictadura que ha desangrado a Venezuela, conocida como la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que aglutina a varios partidos opositores al chavismo y sus principales líderes que  captan la simpatía mayoritaria del pueblo venezolano, ante la debacle y el desastre que ha arropado de miseria a la nación suramericana, se han abstenido de participar en estos amañados comicios,  carentes de garantías, seriedad, honestidad y pulcritud.
   Henri Falcón ha sido en la política venezolana, un saltamontes o más bien, un camaleón político que ha querido nadar y aprovechar todas las coyunturas dadas  que se les han presentado.  Fue Gobernador dos veces, gracias a su filiación del partido chavista PSUV primero y luego por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).  Se  “alejó” del chavismo y se integró a la MUD opositora al gobierno y ahora, se aparta de la postura de esa organización que apuesta por la abstención electoral y se postula por su partido contradiciendo lo asumido por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
  Carente del carisma y la influencia política de un Henrique Capriles Radonski, un Leopoldo Eduardo López Mendoza, un Antonio José Ledezma Díaz o una María Corina Machado Parisca  de frente al pueblo venezolano, Henri Falcón se ha arropado con una utopía triunfalista al mejor estilo de la obra escrita por el mismo Tomás Moro, creyéndose que se va a imponer a una maquinaria electoral del fraude electrónico que dirige Tibisay Lucena Ramírez,  con el asesoramiento el G-2 cubano y todo el andamiaje gubernamental de la mafia que gobierna desde Miraflores para usarla antes, durante y después del proceso electoral.
   Como dato curioso, ha sido el único candidato “opositor” que la dictadura chavista, la cual controla casi todos los medios masivos radiales, escritos y televisados en Venezuela, que se  le permitió decir un discurso anti gubernamental por el canal de televisión oficial de Venezolana de Televisión (VTV), en donde acusó al dictador de ser “El candidato del hambre”, algo inusual en Venezuela. Se le considera ya, en la opinión de la gente, como el “Caballo de Troya” del chavismo.
   La realidad de esta participación en la contienda electoral de Henri Falcón, la podemos resumir de esta manera: por parte de la dictadura, se busca con su participación,  validar a lo interno y externo de la nación  esta farsa electoral, orquestada y manipulada por el chavismo. Y por parte de él, obtener una buena recompensa por ese “sacrificio y patriotismo”.  El pichón de dictador que desgobierna a Venezuela una vez dijo de él: ” Es Cantinflas, que si soy que no soy”. Yo lo calificaría como un truhan y un oportunista de la política.
   Es dable decir,  que no pretendo en modo alguno, igualar al gobierno del Dr. Joaquín Balaguer con la oprobiosa dictadura  del Autobusero de Cúcuta, ni tampoco hacer lo mismo con la catadura moral de Lajara Burgos con la de Henri Falcón. De hacerlo así, los huesos de los dos políticos dominicanos se revolcarían de rabia e indignación. La comparación es basada en la similitud de los hechos.
   La política tiene sus datos curiosos, pues los hechos se pueden repetir y lo único que cambia son los actores, las fechas y el escenario, aunque muchas veces las intenciones son las mismas. De igual manera, nos permite ver la hipocresía y el cinismo de la izquierda revolucionaria. En los gobiernos del Dr. Balaguer fue conocida la rabiosa oposición de la izquierda a la reelección del gobernante, más sin embargo,  son hoy los que defiende a capa y espada la continuidad permanente de la dictadura chavista que ha sumido en la miseria y en las ruinas a la nación que  fue la meca de la inmigración latina antes de la llegada del chavismo destructor.
   Ante estas maniobras políticas, cada día cobra más vigencia la frase que dijera el poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás:
          “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”
JPM

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