Violencia vicaria: una forma extrema de violencia de género

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La autora es periodista y abogada. Reside en Santo Domingo  

POR MARIA ESTELA DE LEON

La violencia contra las mujeres adopta múltiples formas, algunas visibles y otras profundamente silenciosas, pero no por ello menos devastadoras. Dentro estas se encuentra la violencia vicaria, una de las expresiones más crueles y menos comprendidas de la violencia de género. En este tipo de agresión, el hombre no ataca directamente a la mujer, sino que la daña y la hace sufrir a través de lo que más ama: sus seres queridos, especialmente sus hijos e hijas.

En consulta al psiquiatra Dr. Ramón Ceballos, sobre el tema, refiere que: este tipo de violencia es una estrategia utilizada por los agresores como forma de controlar, además de castigar y vengarse de sus parejas o exparejas, situación que provoca un sufrimiento psicológico profundo, con consecuencias devastadoras para la salud mental y emocional de toda la familia.

Expresa que, “las mujeres afectadas por violencia vicaria suelen presentar síntomas psicológicos profundos y persistentes, entre ellos depresión, ansiedad intensa acompañada de sensación constante de amenaza, miedo permanente a perder a sus hijos o a sufrir nuevas agresiones, cuadros depresivos marcados por tristezas profundas, desesperanza y pérdida del sentido de la vida”.

En ese orden, el profesional manifiesta que con frecuencia se desarrolla, además, estrés postraumático, con recuerdos intrusivos e hipervigilancia, así como sentimientos de culpa e impotencia por no poder proteger a sus hijos e hijas. A esto se suman el aislamiento social, los trastornos del sueño, como insomnio o pesadillas, y la somatización, expresada en dolores físicos sin causa médica aparente.

Con relación a esta conducta, el primer paso es saber qué es la violencia vicaria. Lo cual permitirá identificarla, prevenirla, sancionarla y luego erradicarla. La psicóloga Sonia Vaccaro, quien acuñó y desarrolló este concepto, la define como “la violencia que se ejerce sobre los hijos e hijas de una mujer para causarle sufrimiento directo a ella”.

Importante indicar, que Vaccaro en su obra Violencia vicaria. Golpear donde más duele, establece una relación directa entre esta práctica y la violencia de género, demostrando que no se trata de hechos aislados, sino de una forma específica y sistemática de agresión machista.

Hay que destacar, que el aporte de Sonia Vaccaro ha sido decisivo para visibilizar esta conducta, nombrarla y definirla, permitiendo sentar las bases para un abordaje integral. Su trabajo ha contribuido al desarrollo de protocolos de acción orientados a prevenir, sancionar y erradicar la violencia vicaria, y se ha convertido en una herramienta clave para los tomadores de decisiones en materia de políticas públicas, justicia y protección de derechos.

Aunque los hijos e hijas son las víctimas más utilizadas, el círculo de violencia puede ampliarse a otros vínculos significativos, como padres, madres, hermanos, hermanas. En su forma más extrema, esta escalada puede incluir el asesinato o la desaparición forzada, manipulación y amenazas del entorno familiar para obtener testimonio y declaración desfavorables a la madre, en relación con la Patria Potestad, Guarda y Custodia.

La violencia vicaria forma parte del cóctel de violencias a los que se enfrentan las mujeres en la RD, esta se encuentra inserta y normalizada en los hogares y en la cultura cotidiana, situación que la oculta, bajo el tamiz de violencia de género, y no lo es, por lo que es necesario llamarla por su nombre, para tipificarla y sancionarla.

Estudios indican que, en la República Dominicana, alrededor de dos de cada tres mujeres han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, lo que evidencia la magnitud estructural del problema.

La tipificación de la violencia vicaria representa un desafío para muchos países. En la región, naciones como Chile, Argentina, Ecuador y Colombia se encuentran en procesos de debate legislativo. Costa Rica ya ha incorporado este concepto en su marco legal, mientras que en México al menos cuatro estados la han tipificado.

En tanto que, España, por su parte, lleva décadas avanzando en el abordaje y tratamiento de esta problemática, con progresos significativos que incluyen su reconocimiento como delito autónomo y políticas de protección integral.

En el caso de la República Dominicana, se destaca la iniciativa de un grupo de legisladoras denominada “Déjala Ir”, una estrategia con enfoque integral proyectada hacia el año 2030, orientada a fortalecer la prevención, atención y sanción de las violencias contra las mujeres, un paso importante en la búsqueda de soluciones a la violencia estructural que sufren las mujeres en país. Es decir, que no existe una norma que sancione la violencia vicaria, ni registros oficiales que permitan medir su alcance, impacto y afectación en las familias.

Consideramos que:  la raíz de la violencia vicaria, al igual que otras formas de violencia de género, se sostiene en estructuras de machismo y hegemonía patriarcal. Por ello, la respuesta no puede limitarse únicamente a lo punitivo. Se requiere una transformación cultural capaz de incidir en las bases sociales, el sistema educativo y, de manera primordial, en el ámbito familiar, donde se reproducen muchos de estos patrones de dominación y control.

La violencia vicaria nos confronta con una realidad incómoda: cuando se agrede a una mujer a través de sus hijos e hijas, se está atentando no solo contra ella, sino contra el núcleo mismo de la familia y el tejido social. Nombrarla, reconocerla y tipificarla es un paso indispensable para proteger la salud mental y la vida de las mujeres, así como el bienestar y desarrollo de la niñez.

La Carta Magna, en su Artículo 55, dispone que “la familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas». Hay que señalar que el medio para dañar a las mujeres en este tipo de violencia, son los hijos e hijas.

Cobra interés referir el mandato dado al Estado, la familia, y a la sociedad el artículo 56, donde es imperativo, garantizarles a estos, trato humano en el hogar y todos otros espacios y decisiones en justicia que procuren como fin último “el interés superior del niño, niñas y adolescentes”, lo cual habrá de constituir un respaldo jurídico fundamental para las políticas públicas orientadas a proteger a las mujeres, los niños y niñas frente a diversos tipos de violencia.

Por último, hacemos un llamado al poder legislativo y la clase política y social del país, declarar de alta prioridad la creación de un marco jurídico que tipifique y sancione la violencia vicaria, al tiempo que se impulsen reformas profundas a los mecanismos legales y sociales destinados a erradicar la violencia que sufren las mujeres y las niñas. Solo así será posible avanzar hacia una sociedad más justa y humana, donde la familia y los vínculos familiares, estén protegidos como el valor más sagrado de la sociedad.

jpm-am

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REALISTA
REALISTA
3 dias hace

Por eso es que se está viendo con frecuencia como las mujeres en su desesperación por un hombre…ahora son ellas que piden matrimonio ….sigan con su dañino modelo feminista. Se van a quedar solas.

ASURBABIPA
ASURBABIPA
4 dias hace

¿ESTARA DESCRIBIENDO ALGUN PAIS ISLAMICO?

EL NAV.
EL NAV.
4 dias hace

HUY QUE TENDRA ESTA EVA QUE ME CAUTIVA.BUEENO ASI TAMBIEN ES EL MAR. PERO EN SEGUNDOS SE LES MONTAN UNOS CAMBIOS FURIOSOS, Y LOS ESTRALLONES QUE LES DAN A UNO EN SEGUNDOIS, NO SON NADA AGRADABLES. Y ESTE APELLIDO DE LEON ESPANTA…. JA,JA,JA,JA, HUY MUJERES TODOS L,OS DIAS ESTAN MEJORES…… EL NAVEGANTE