Tremendismo feminista versus la maternidad
POR JENNY MATOS
En el Antiguo Testamento, la esterilidad era vista como una vergüenza mayúscula para la mujer. Algunas de las esposas de los Patriarcas fueron heridas por este espíritu de infecundidad.
Citamos por verbigracia a Saray y Raquel. Para las damas de la Biblia, no procrear conllevaba un gran sufrimiento, que se percibía como una desobediencia al mandato de Dios.
“Y Dios los bendijo, diciendo: Sé fecundos y multiplicaos”.
Por esta razón Raquel le dice a su marido: «Dame hijos o me muero». Otras féminas como Ana también pasaron por aquella pena. Tener muchos hijos era considerado una gran bendición.
Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa. 4 Los hijos que nos nacen en nuestra juventud son como flechas en manos de un guerrero. 5 ¡Dichoso aquél que llena su aljaba con muchas de estas flechas! No tendrá de qué avergonzarse cuando se defienda ante sus enemigos. Salmos 127: 3-5.
Gran parte del siglo pasado, la colectividad polemizaban que usar métodos anticonceptivos era pecado. Y es que, tener hijos sin planificación familiar, daba al traste fatiga en la mujer hasta su menopausia.
Mientras que para el hombre, la disyuntiva radicaba en la falta de recursos para una crianza saludable. Esto último dejaba a las familias varadas en la encrucijada, poseían familias numerosas, pero con una pésima calidad de vida.
Se fueron rompiendo paradigmas de religiosidad, entrando a la fase de entendimiento con relación a la anticoncepción por planificación, donde quedaron en el pasado este tipo de debates. La iglesia de hoy entiende: “Los hijos son una bendición, la planificación familiar también, “somos pro-vida y en contra del aborto”.
Ahora bien, nos vemos frente a una situación que adversad todo lo expuesto, nos referimos al tremendismo feminista en contra de la maternidad. Sus marchas, sus consignas, el teatro montado de una lucha que sataniza lo que en principio era considerado una bendición. Como siempre, el feminismo radical y sus absurdos extremismos.
Pensar en la maternidad como algo diabólico, es una aberración que nos llevaría al fin de la especie humana. Estamos claro que “ese cuerpo es de ellas”, es por este motivo que apoyamos a que se “esterilicen”, para que no arrojen los fetos al retrete, como parte del afán de legalizar el aborto.
Lo que ellas piden hoy para ellas, es la antesala de condenar a las futuras familias a gozar del beneplácito de tener sus niños. Me acusaran de exagerada, pero ya lo verán dentro de pocos años, el tiempo me dará la razón. Será una molestia las risas de los pequeños jugueteando en un parque, como ya es repulsivo una mujer dar el seno a un bebé.
Los antiguos anhelaban poseer hijos, las feministas de hoy repudian la maternidad.
Indiscutiblemente estamos viviendo tiempos peligrosos, que aun siendo “Pro-Vida”, reconocemos que hay mujeres que un niño en sus manos no es una flecha, más bien una bomba atómica que puede explotar en su propia mano.
¡Quienes están llamadas a llevar vida, se han vuelto los panteones!
jpm-am

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Eso ya sucede en Europa. En España en concreto una mujer embarazada es una rara avís. Y ya ni hablar de mujeres en la veintena con proyectos de vida o familiares. No sé ve. Solo se lleva tener ****s, incluso parejas jóvenes. Una pena