Es positivo que se llegue a acuerdos consulares entre Venezuela y la República Dominicana, y es de esperar que en breve se reanuden todas las relaciones diplomáticas, con la acreditación de embajadores.
Fue un desacierto el rompimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países. Nada puede justificar esa acción. No hay que encontrar culpables, los dos países cayeron en un error y dieron paso a sus pasiones.
Las elecciones presidenciales de Venezuela fue un evento interno de un país soberano. La República Dominicana no tenía ni tiene que tomar parte en ese problema soberano. Si las elecciones fueron libres o arregladas, es una responsabilidad de los venezolanos.
Las soluciones les corresponden sólo a ellos, cualquier intromisión en asuntos internos es inaceptable. El gobierno dominicano cometió un desatino haciendo pronunciamientos oficiales sobre ese torneo electoral.
Cierto que la solidaridad entre los pueblos es vital, pero el tener preferencias en elecciones de un país determinado no es competencia de un gobierno con el cual se tienen relaciones diplomáticas.

La críticas deben ser expresadas a nivel de los sectores independientes, que tienen todo el derecho a fijar posiciones sobre temas extranjeros, sin caer en injerencias. Esa no es la responsabilidad de un gobierno determinado.
Es de esperar que luego del rompimiento de las relaciones diplomáticas con el gobierno de Venezuela, los dominicanos comprendan el rol que tienen en las relaciones con otros países de la región. La injerencia en tema internos no es la mejor solidaridad.
Hoy, el gobierno de Venezuela encaja grandes presiones internacionales, en especial de los Estados Unidos. Se encuentra en un reflujo político, donde deberá encontrar un nuevo camino, si quiere mantenerse en el poder.
La transición tiene varias metas, que van desde la apertura, la libertad de los presos políticos, que los chavista entreguen el poder a la oposición y la celebración de nuevas elecciones.
Los norteamericanos tienen socios y amigos comerciales. Sin la lucha de las ideologías, solo les interesa su parte del mercado internacional, en el caso de Venezuela su producción petrolera. Los chavistas pueden negociar con la factura petrolera su mantenimiento en el poder.
Se puede observar que la transición tiene un apellido y un accionar y es que las grandes compañías petroleras de los Estados Unidos retornen al control de la producción venezolana.
Para los dominicanos hay que seguir fomentando las relaciones sociales, políticas y económicas con Venezuela, y dejar que ese pueblo se dé el gobierno que considere que más lo representa y conviene.
jpm-am

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La transición tiene varias metas, que van desde la apertura, la libertad de los presos políticos, que los chavista entreguen el poder a la oposición y la celebración de nuevas elecciones. Imposible y contraproducente este último punto. Si entregan el poder los matan, por miles.