Retos de la educación frente a la descomposición social
Por JUAN ALBERTO ESPINAL
La descomposición social es un fenómeno que por décadas ha venido bombardeando las diferentes instituciones y organizaciones que conforman la sociedad. Estos bombardeos se reflejan con la rotura de los principios éticos y morales así como los valores en la que siempre debe sustentarse cualquier institución u organización. Día tras día es notorio presenciar como los diferentes ámbitos sociales, laborales, y muy especialmente familiares entran en crisis donde predominan los niveles de corrupción, la inseguridad, la injusticia, el temor, los feminicidios y la violencia intrafamiliar.
Es importante señalar también, que de estos ámbitos ya citados, el de mayor impacto y que ha hecho eco en los demás en cuanto a este mal ha sido el ámbito familiar. La familia como principal institución educadora en valores cada día empeora en cuanto a su papel de formar a los niños ya que la originalidad del mal comportamiento que refleja el ser humano ha estado enraizada en la formación que han venido desde su infancia. Del mismo modo hay que resaltar también que la mayoría de estas consecuencias obedecen a la desintegración familiar, bajo nivel educativo, crisis económicas así como uso de modelos de formación autoritarios y permisivos.
Ante tal situación, la educación no está ajena a este flagelo ya que diariamente en las escuelas públicas y colegios privados se reflejan acciones en los estudiantes que están asociadas al uso de palabra obscenas, manifestación de violencia, agresividad, desobediencia así como la presencia de antivalores que obstaculizan su buena formación producto de este propio comportamiento social.
Partiendo de esta realidad, pienso que la educación tiene un compromiso determinante especialmente con la integración de la familia donde exista una intención de apoyo y asesoramiento sobre su rol; donde ambas instituciones pongan en marcha un trabajo en conjunto a favor de inculcar los valores y principios como base fundamental que debe predominar en la formación de todo ser humano, a fin de combatir ese mal canceroso conocido como la descomposición social.
Además, debo resaltar también que el accionar educativo debe estar orientado por un modelaje, a tal punto que cada actividad pedagógica realizada por los estudiantes de paso a cultivar algún tipo de valor que posteriormente enriquezca su vida formativa en procura de tener una sociedad más justa, más humana y de mayor equidad social donde prevalezca el respeto mutuo, el amor y un clima de paz sin ningún tipo de violencia.
Finalmente, la descomposición social es un mal que si no se interviene de manera rápida atenta con destruir catastróficamente todos los espacios sociales que constituyen la humanidad. Es hora de que la educación junto a la familia y demás fuerzas vivas protagonicen acciones que hagan frente a este monstruo social.
JPM

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Es una realidad la descomposición social en especial la fragmentación familiar ha traido bastas consecuencias en la educación