¿Qué ha pasado en sector construcción? (OPINION)
POR MARCELINO LARA
En últimos 25 años el sector construcción ha sido el buque insignia de la economía dominicana llegando a aportar el 20% del crecimiento económico de los años 2014-2016 cuando la economía dominicana creció a una tasa promedio anual del 7.1%.
Durante las primeras dos décadas del siglo XXI fue un sector que generaba más de 300 mil empleos formales, demandaba insumos de diferentes áreas de la economía y también demandaba créditos para financiar proyectos de construcción y para la compra de viviendas.
El sector construcción aporta el 12% del PIB y constituye el elemento principal en la Formación Bruta de Capital, o sea el componente de inversión de la Demanda Agregada que es determinante importante de los ciclos de crecimiento económico, según el BC.
También tiene una participación importante en la cartera de crédito tanto como actividad productiva como a través de la adquisición de viviendas, representando casi el 25% del total de préstamos otorgados al sector privado.
Sin embargo, a partir de la pandemia el sector construcción empezó a perder su dinamismo, y no han valido los esfuerzos del Banco Central para inducir el crédito bancario hacia dicho sector. Todavía no reacciona de forma positiva.

Declive
El declive se hace cada día más evidente hasta llegar a presentar una tasa de crecimiento negativa de -2.3% en el periodo enero-junio de 2025.
Muchas son las razones que han incidido en la caída del sector construcción, solo vamos a mencionar aquellas que consideramos más relevantes.
La inflación, que ha estado afectando a todos los insumos básicos de la construcción como el cemento, varilla, y todos aquellos artículos de ferretería, así como también la tierra y la mano de obra.
También lo afecta la subida del costo del dinero para financiar proyectos de construcción así como para financiar a los adquirientes de viviendas. La tasa de interés tiene una incidencia vital en dicho sector y en los últimos años se ha mantenido muy elevada.
Cuando el sector construcción se ralentiza, generalmente aumenta el desempleo, y se afectan las ventas del sector comercial que vende bienes relacionados con dicho sector.
Y algo más peligroso aún, es que tiende a aumentar la morosidad de la cartera de préstamos de los bancos porque la combinación de elevados tipos de interés y devaluación monetaria afecta el costo de los proyectos en ejecución, disparando el precio de las unidades construidas haciéndolas inalcanzables para aquellos clientes que ya habían decidido comprar en planos.
He ahí la necesidad de ser cuidadoso al observar el comportamiento de ese sector, por el gran impacto que tiene su comportamiento en el desempeño de los bancos.
Las autoridades monetarias han realizado un gran esfuerzo para orientar miles de millones de pesos al sector construcción pero todavía no han podido lograr una reacción positiva.
Al parecer las cifras del sector, correspondiente al período enero-septiembre
todavía no han sido publicadas, pero partiendo del escaso crecimiento del PIB para ese período, es fácil concluir que al sector construcción, probablemente, no le ha ido muy bien en los primeros nueve meses del año.
Siendo así, el futuro crecimiento de la economía dominicana es preocupante y nebuloso.
JPM

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Finalmente, mantener una tasa de interés estable y por debajo de dos dígitos sería determinante para facilitar el financiamiento hipotecario y de proyectos, reduciendo las cuotas y haciendo viables nuevas inversiones.
En conjunto, estas medidas podrían crear un entorno más favorable para la reactivación del sector construcción, con efectos positivos sobre el crecimiento económico, el empleo y la inversión en la economía dominicana.
Una reforma salarial real, ajustada a la inflación de los últimos ocho años, permitiría recuperar la capacidad de compra de los hogares y reactivar la demanda habitacional. Asimismo, la estabilización de los costos de los insumos de la construcción, que han sufrido fuertes alzas, es fundamental para mejorar la rentabilidad de los proyectos y evitar que los precios finales sigan excluyendo a potenciales compradores.
La falta de planificación gubernamental ha generado incertidumbre en proyectos públicos y privados, lo que frena la inversión. A esto se suma la pérdida del poder adquisitivo de la clase media, principal demandante de apartamentos, como resultado de salarios que no han crecido al ritmo de la inflación acumulada en los últimos años. Esta combinación reduce la demanda efectiva de viviendas, aun cuando exista oferta y disponibilidad de crédito.
El sector de la construcción siempre ha sido un motor muy importante para impulsar el crecimiento de la economía. Cuando la construcción pierde fuerza casi siempre el crecimiento de la economía se ralentiza. Por eso es relevante como señala Marcelino, que se le preste atención a dicho sector. La estabilidad, la baja inflación, bajas tasas de interés y tasa de cambio estable son condiciones necesarias para el dinamismo de la construcción.