PUERTO PRINCIPE.- Las familias de los 10 mil fallecidos o el casi millón de personas afectadas por la epidemia de cólera en Haití aún siguen sin recibir justicia, a una década del brote de la enfermedad en el país.
La epidemia de cólera debutó en Haití en otoño de 2010, nueve meses después del terrible terremoto que cobró más de 250 mil vidas, y tras la llegada de un contingente nepalí a Mirebalais, situado en el centro del país.
Las tropas formaban parte de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización, una controvertida fuerza militar liderada por Estados Unidos que se desplegó en Haití de 2004 a 2017 con el argumento de pacificar el país tras el segundo golpe de Estado contra el presidente Jean Bertrand Aristide.
Más de 18 mil efectivos de 39 naciones, la mayoría latinoamericanas, se diseminaron por todo el territorio nacional con un presupuesto que en ocasiones superó los 600 millones de dólares.
«En junio de 2004 inventaron una misión para la estabilización de Haití, y para instalarla violaron los mismos reglamentos de Naciones Unidas que prevé este tipo de despliegue cuando hay guerra civil, crímenes contra la humanidad o genocidio, tres cosas que no existían en el país», criticó el académico y activista Camille Chalmers.
Según el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, la operación debía ayudar al restablecimiento del orden, facilitar la distribución de asistencia humanitaria, así como apoyar a la policía y a la guardia costera haitianas a mantener la ley y a proteger los derechos humanos.
Chalmers señaló la presión ejercida por Estados Unidos para el despliegue de esas tropas, «porque ocupar Haití en ese momento era fundamental en el plan de remilitarización imperial de la cuenca del Caribe», aseguró a Prensa Latina.
Sugirió, asimismo, que Washington implementó un nuevo experimento de ocupación, utilizando tropas de los países latinoamericanos y con la fachada de solidaridad Sur-Sur para esconder la agenda imperial.
MILITARES NEPALÍES EN HAITÍ El contingente de Nepal arribó el 8 de octubre de 2010 y se asentó en el pueblo montañoso de Mirebalais, a unos 55 kilómetros al noreste de Puerto Príncipe.
Investigaciones de organismos internacionales revelaron que el tratamiento inadecuado de inodoros procedentes de su campamento, liberaron la bacteria de cólera en el cercano torrente Meye, uno de los afluentes del río Artibonite.
Después de propagarse por las corrientes, la infección disparó drásticamente los casos en la ciudad costera de Saint Marc, y continuó con velocidad letal hacia los barrios más pobres de esta capital.
La enfermedad que afecta el aparato digestivo, se trasmite a través de las heces infectadas y una vez que entra en la red de abastecimiento de aguas es difícil detenerla, especialmente en países en desarrollo con sistemas poco efectivos de tratamientos residuales.
Tras el estudio de los datos moleculares, los expertos determinaron que la cepa de cólera hallada en Haití, «es una copia exacta de la cepa de cólera en Nepal», donde la enfermedad es endémica.
Luego de años rechazando su implicación en el brote de cólera, uno de los mayores en el continente y en un país donde la enfermedad no se registró en el último siglo, Naciones Unidas reconoció su responsabilidad en 2016.
«A lo largo del año pasado (2015), la ONU se ha convencido de que tiene que hacer mucho más acerca de su propia implicación en el estallido inicial y el sufrimiento de los afectados por el cólera», admitió Farhan Haq, portavoz del entonces secretario general, Ban Ki-moon.
Mucho antes, los familiares de las víctimas presentaron una demanda oficial en la sede la ONU por 100 mil dólares para quienes murieron y 50 mil para los enfermos. Las denuncias fueron desestimadas por varios tribunales internacionales y una década después el archivo continúa sin resolverse.
JUSTICIA PARA LAS VÍCTIMAS
En julio de 2004 Haití y Naciones Unidas rubricaron un convenio que establece los procedimientos para tramitar las reclamaciones de indemnización por responsabilidad civil, pérdidas o daños a los bienes, lesiones, enfermedad o muerte, relacionadas con la misión para la estabilización.
Basados en ese acuerdo, la Oficina Internacional de Abogados y organizaciones de derechos humanos pidieron a la ONU resarcir los daños.
Chalmers recordó que una semana después de la llegada del contingente asiático se registraron los primeros casos de la enfermedad y 25 días después todo el país estaba infectado. Aún hoy muchas casas continúan abandonadas y zonas devastadas que nunca regresaron a la normalidad, subrayó.
El académico sostiene que aunque los datos oficiales registran unos 10 mil fallecidos, para organizaciones progresistas la cifra es tres veces mayor.
Además del balance humano, el impacto económico fue «terrible», aseguró, pues muchas personas afectadas por el cólera perdieron su trabajo y fueron discriminados.
Igualmente la epidemia desorganizó los circuitos de producción agrícola ya que la mayoría de los alimentos cultivados para la exportación fueron rechazados por temor a la enfermedad.
Organizaciones de la sociedad civil como la Plataforma Haitiana para el Desarrollo Alternativo, la Red Nacional en Defensa de los Derechos Humanos, la Comisión Nacional Episcopal de Justicia y Paz, la Plataforma de Organizaciones de Defensa de los Derechos Humanos, entre otras, celebraron un tribunal popular el 20 de octubre para responsabilizar al organismo internacional.
También la Oficina del Protección del Ciudadano criticó que 10 años después, las autoridades haitianas no acompañan a las víctimas en sus esfuerzos de obtener compensación.
En enero de 2020 Haití cumplió un año sin registrar casos de cólera, luego del último reporte de la enfermedad en 2019, sin embargo, aún miles de familias conservan dolorosas experiencias sobre la temible enfermedad, lamentó Chalmers.
wj/am
SANTO DOMINGO.- En un foro virtual en el que participaron docenas de empresarios y promotores de negocios de Estados Unidos y la República Dominicana, el presidente Luis Abinader reiteró este viernes en tono enfático que la corrupción y la impunidad no serán permitidas en su gobierno y que por ello designó a una procuradora general independiente del Poder Ejecutivo.
“No habrá impunidad para el pasado gobierno ni tampoco para la presente gestión administrativa. Debemos de dar un ejemplo de transparencia y honestidad como servidores públicos que somos”, sostuvo. El foro formó parte de la jornada de clausura de la Semana Dominicana en los Estados Unidos.
El evento fue moderado por Cynthia J. Arnson y Benjamin Gedan, directora y director adjunto respectivamente del Programa Latinoamericano del Wilson Center.
Desafíos de Haití
Al ser preguntado sobre los desafíos políticos y sociales de Haití, llamó a la comunidad internacional a que apoye el desarrollo y democracia de este país, de forma tal que cuente con un gobierno fuerte.
El conversatorio en que habló Abinader fue organizado por el Webcast Wilson Center, en la jornada de cierre de la Semana Dominicana, evento que promueve el clima de negocios y las inversiones para impactar el desarrollo y la competitividad entre República Dominicana y los Estados Unidos, y que por primera vez se desarrolló en una modalidad online.
“El COVID está bajo control en República Dominicana”
El presidente aseguró que la pandemia de COVID-19 está bajo control en la República Dominicana, especialmente en las áreas turísticas.
Señaló que el país ha sido seleccionado como uno de los que mejor manejo le ha dado a la enfermedad.
“Queremos que el turista que viene a la República Dominicana esté tan o más seguro que en su propio país. Además, somos los únicos en proporcionar una asistencia médica gratuita en caso de verse afectados con el COVID”, reiteró el mandatario tras afirmar que se continuará estableciendo un estricto protocolo para mantener la tendencia a la baja de la enfermedad.
¿Quién iba a pensar que un general del Ejército del presidente Joaquín Balaguer iba a ser emboscado y asesinado como si se tratara de un novato, al no guardar las debidas precauciones? Solamente en un país de ficciones y absurdos pueden ocurrir tales cosas.
La medianoche del 26 de diciembre de 2000 fue muerto de un disparo a la cabeza el general retirado Juan René Beauchamps Javier, cuando apenas había entrado a su casa de campo en la comunidad de Abreu, residencia que tiene una amplia vista al mar Caribe. Es decir, en breve se cumplirán 16 años de ese asesinato.
En esa zona de la provincia María Trinidad Sánchez, el general Beauchamps Javier fue encargado de la recuperación de tierras del programa de Reforma Agraria aplicado en los años setenta por el gobierno del doctor Joaquín Balaguer, de quien se convirtió en uno de sus principales colaboradores, aun después de retirarse y siendo ya miembro del Partido Nacional de Veteranos Civiles.
¿Quién pudo matar a un general del gobierno de los doce años de Balaguer? ¡Imposible! La fama de aquellos generales es conocida en todos los rincones del país. Eran hombres duros, a quienes se hace casi imposible sorprenderlos ni doblarles el brazo. Y dadas las circunstancias por las cuales atravesaron, más de uno de estos hombres no descuida su frente ni la espalda; lo contrario sería lo absurdo, la inexperiencia gratuita o ingenuidad.
La noche en que fue muerto, Beauchamps Javier portaba el fusil AR-15 que perteneció al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el cual dejó sobre su cama, inadvertido o posiblemente por la pérdida de los reflejos, algo normal en una persona de más de 70 años de edad y enfermo de diabetes.
El arma la dejó a pesar de que saldría a donde había dejado su vehículo, para reportar por la radio un robo hecho en su casa antes de que llegara.
Ese día no estaba previsto que el general viajara a Nagua, municipio cabecera de la provincia. Su amiga Bienvenida Guzmán Almonte recibió una llamada suya mientras iba en camino, algo que le sorprendió.
Cuando llegó estacionó su yipeta en la puerta de entrada a la casa de Guzmán Almonte, esta le dijo que estaba atemorizada porque una ola de robos y atracos se había desatado entre Abreu, Cabrera y Río San Juan, en el nordeste del país, y no hacía mucho de la muerte del ciudadano canadiense Robert Ethier. Se fueron entonces a disfrutar de una cena donde un amigo común, agasajo que terminó antes de la medianoche.
EL HECHO
El autor, periodista, falleció en el 2017
Guzmán Almonte le recomendó a Beauchamps que se quedara en su casa. La mujer tenía miedo, pero el general decidió viajar solo hasta su estancia de Abreu, construida en el fondo de una de sus fincas, a orilla de la costa atlántica, razón por la cual Bienvenida decidió acompañarlo. Tan pronto llegaron a la casa observaron que algunas de las bombillas estaban encendidas, lo que les resultó extraño. Entraron y notaron que alguien había estado allí y removido algunas de sus pertenencias. Fue entonces cuando Bienvenida sospechó que hubo un robo en la casa, cosa que confirmó al entrar a la habitación, donde pudo ver la cama desarreglada y las gavetas revueltas.
En la cocina estaba Beauchamps Javier, aparentemente sin prestarle importancia a lo sucedido, hasta que Bienvenida lo condujo hasta la habitación para mostrarle el desorden dejado por los ladrones. En una acción inexplicable, pero quizás debido a un olvido propio de la edad, el general dejó su fusil AR-15 en la cama y salió de vuelta a su yipeta para avisar por radio a la Policía. El fusil había pertenecido al coronel Francis Caamaño, como se dijo anteriormente, muerto por las Fuerzas Armadas que combatieron su guerrilla en 1973.
Transcurrieron algunos minutos y Bienvenida escuchó un disparo. Salió y encontró el cuerpo de Beachamps Javier tendido sobre la grama, con un tiro en la cabeza. La noche del crimen, el hombre que mató al general había permanecido el día completo dentro de una cueva de la loma que está a varios metros de distancia de la casa. El alumbrado es escaso, pero todo indica que el victimario esperó pacientemente hasta comprobar que no había nadie en la casa, a la que entró en la noche, lo removió todo, encontró joyas y estando el general muerto, tirado sobre la grama, le quitó el reloj, una cadena y un anillo. También se llevó las armas que encontró dentro de la casa.
Perpleja y asustada, la mujer abrazó al hombre que agonizaba próximo a su yipeta, pero en ese momento fue tomada de los brazos bruscamente, por un hombre a quien no reconoció. El hombre la montó en la yipeta y la trasladó hasta un matorral próximo a la casa. La violó y amenazó de muerte. La mujer, con los ojos cubiertos de lágrimas, notó cuando el hombre, flacucho, se retiraba.
Sin embargo la mujer reaccionó, montó su yipeta y arrancó velozmente, medio desnuda, en busca de ayuda de la Policía, pero la angustia y el pesar eran tan profundos que pasó por la puerta del destacamento policial sin darse cuenta, por lo que tuvo que girar hacia atrás. Fue así como la Policía local se enteró de los hechos y de inmediato se llamó a Santo Domingo, la capital, porque se trataba de la muerte del general retirado Juan René Beauchamps Javier.
Pero, ¿quién lo mató? ¿Por qué lo mataron? ¿Fue un robo? ¿Actuó un simple malhechor o se fue un crimen político? ¿Un ajuste de cuentas, como se dice ahora? No faltaron las conjeturas, pues se trató de la muerte de un general de los doce años del doctor Balaguer, una persona con tantos amigos como enemigos, y al decirse que le sustrajeron el arma que perteneció a Caamaño mayores fueron las especulaciones.
NORIEGA
Entonces circularon rumores de que entre el general Beauchamps Javier y el ex presidente de Panamá, Manuel Antonio Noriega, hubo un problema de negocios que involucraban 28 millones de dólares. Un hijo de Noriega estaba casado con una hija de Beauchamps Javier.
La especulación sobre que la mano de Noriega pudiera haber estado tras el crimen se cae de la mata, pues para entonces el líder militar panameño y gobernante de facto del país entre 1983 hasta 1989, guardaba prisión en una cárcel de los Estados Unidos. Noriega había establecido una dictadura en la que sumió al país en una grave crisis económica.
En 1989 los Estados Unidos invadieron militarmente Panamá provocando numerosas muertes tanto civiles como militares y causando el desmantelamiento de las fuerzas militares panameñas, el caos económico y social en el país y la posterior rendición y arresto de Noriega. En 1992 fue juzgado en los Estados Unidos y condenado a una pena de 40 años de reclusión, bajo la acusación de estar relacionado con el cártel de Medellín. La pena se rebajó posteriormente a 30 años y luego a 20 por “buena conducta”.
A principios de 2008 permanecía en una cárcel de Miami a la espera de que se defina su situación. Francia solicitó su extradición, ratificada en enero de 2008 por un juez norteamericano. Finalmente, fue extraditado a Francia y luego retornado Panamá, donde hasta el momento de este escrito permanece preso, enfermo y olvidado.[]
Civiles y militares dominicanos elaboraron sus teorías e hipótesis sobre la muerte de Beauchamps Javier, excepto el general Rafael Bencosme Candelier, quien al observar las condiciones en que quedó la casa y sus alrededores sostuvo, desde el primer momento, que el móvil estaba muy claro. Su conclusión fue tajante: no había razón para pensar otra cosa: alguien robó y mató al ocupante de la casa.
En los interrogatorios hechos por la Policía, Bienvenida Guzmán Almonte seguía confusa. Es probable que creyera haberle visto la cara y cualquier seña particular al homicida, quien fríamente decidió violarla en un matorral alrededor de la una de la madrugada. Pero recuerda que el individuo medía unos 5 pies y 6 pulgadas de estatura, trigueño, de pelo ondulado y de cuerpo flacucho.
ATRAPADO
Con estos datos la Policía anduvo detrás de posibles sospechosos, hasta que fue atrapado en El Lechal, de Nagua, Gilberto Antonio Paula, alias El Coquero, a quien se le atribuyó la muerte del canadiense Robert Ethier, ocurrida dos días antes que la del general Beauchamps Javier. Pero ni una cosa ni la otra, pues según se comprobó El Coquero vendía cocos y participaba en la organización de viajes ilegales, lo que fue admitido por sus familiares, quienes lo señalaron como una persona incapaz de matar y robar.
Una vez descartado este primer sospechoso, el tiempo pasó tan rápido que casi se perdían las esperanzas de que se descubriera la verdad sobre la muerte de Beauchamps Javier, hasta que la Policía logró apresar a un grupo de personas señaladas como amigos de un tal Ángel Martínez Candelario, a quien apodan Angito. Entre los apresados figuraron José Alberto Pérez Concepción, José Eugenio Núñez y Josefina Altagracia Vargas Castillo, alias Ingrid, supuesta concubina de Angito. Se asegura que alguien contó a la Policía que Angito fue quien mató al general.
La Policía ubicó la compra-venta Castillo, en Cotuí, donde Angito habría empeñado el reloj y otras prendas de la víctima. Los hechos fueron asegurándoles a las autoridades policiales que iban detrás del hombre que efectivamente mató al general Beauchamps Javier.
“Hay que decir que la Policía y nosotros estamos interesados en agarrarlo vivo. Es nuestro interés para presentarlo a la opinión pública para despejar cualquier tipo de dudas que haya surgido en torno a la muerte del general Beauchamps Javier”, expresó entonces el fiscal de Nagua, José Hilario Bidó.
Pérez Concepción, amigo de Angito, habría informado a la Policía que éste lo llevó a una cueva donde le confesó que robó y mató al general Beauchamps Javier, agregando que se dedicaba a cometer atracos en Abreu, Río San Juan y Cabrera.
La Policía localizó en otra tienda de Cotuí, que vende celulares, otros objetos pertenecientes al general Beauchamps Javier, y los cuales le fueron comprados a Josefina Altagracia Vargas, la concubina de Angito, por tres mil pesos. Esto fue el día de Jueves Santo de abril de 2002.
Cuando se mostró una fotografía de Angito a Bienvenida Guzmán Almonte, la mujer no dudó en identificarlo como el hombre que la había violado. Sobre Angito pesó también la acusación de matar al canadiense Robert Ethier, en la madrugada del 24 de diciembre del año 2001, en el proyecto turístico Los Farallones, en Cabrera. Esto no cuadra con la primera versión de que el asesino de Ethier era El Coquero.
La Policía, además, atribuyó a Angito el asesinato de Guadalupe Méndez, la madre de Madelin, una niña de nueve años a quien Angito se llevó junto a la madre. Hasta el momento se desconoce si vive o está muerta. El cuerpo de Guadalupe Méndez fue hallado en estado de descomposición después del secuestro.
Pero nadie dijo haber conocido a Angito. En la calle Libertad, del barrio Buenos Aires, en Río San Juan, donde vivió por largo tiempo, de acuerdo con las investigaciones de la Policía, pocos dicen haberlo visto, excepto el rumor de algunos niños que dicen haber oído a sus padres hablar de Angito como el muchachón que trabajó en la construcción de una cerca del Caribean Village Resort.
El fiscal José Hilario Bidó no cree que el operativo policial fuera un fracaso. Pero José del Carmen de la Cruz, residente en Cabrera, con 67 años de edad, piensa que Angito es ya una persona inexistente. Nadie lo ha visto. “Sólo se dice que está allí, que estuvo aquí, que se le escapó a la Policía, pero nadie lo ha visto”.
“No creo en Angito”, dice, “porque es tanto lo que se habla de él y nunca lo atrapan”. Durante varias semanas, cuerpos especializados de la Policía recorrieron la zona y patrullaron día y noche. La gente se mantuvo intranquila, porque donde había un grupo de ciudadanos la Policía registraba y dispersaba a sus integrantes. Pocos se atrevían a salir de noche en Abreu, en Cabrera o en Río San Juan.
Pero todos los días, señala el fiscal, aparecía un ingrediente nuevo. Los moradores de esas comunidades hacían denuncias permanentes de robos. La gente reclamaba que apresaran a Angito y colaboraba, aunque “creo que ya Angito no está en la zona donde originalmente se le estuvo buscando. “Se ha movido, pero esto no quiere decir que haya escapado al cerco policial”, dijo entonces el fiscal.
Angito se convirtió en una leyenda. Se le escapaba a la Policía y se mostraba ágil ante cualquier cerco. La propia Policía admitió que Angito conocía perfectamente el área en que se movía, las cuevas y las montañas.
Entonces tenía 32 años de edad y un cuerpo atlético.
Treparse por estas lomas es agotador. Hay piedras filosas, arbustos espinosos y una vegetación abundante, y entre las lomas y piedras cuelgan bejucos, cual sogas. En la cueva de El Jamo, lo mismo que en la del Caribe se encontraron objetos que se cree fueron dejados por Angito. En la loma del Caribe, de difícil acceso, una noche fue cercado y dicen que trepó por los bejucos logrando escapar.
Igual ocurrió en El Jamo, donde hay cuevas de dos y tres niveles, tan oscuras como la boca de un lobo y algunas con salida al mar, y dicen que Angito las anduvo como perro por su casa. Esto provocó que la fama de Angito creciera como la verdolaga.
La Policía rastreó las cuevas Romedillo, El Bretón, El Caribe, Los Naranjitos, El Dudu, El Indio y El Zapote, entre otras. El coronel José Polanco, de la Policía Nacional, fue quien dirigió las tropas.
La espectacular persecución policial del elusivo Ángel Martínez Candelario, mejor conocido como Angito, en su momento evocó las andanzas de dos personajes que con el tiempo se han convertido en leyendas: el dominicano Enrique Blanco y el puertorriqueño Antonio Correa Cotto, este último un bandido que ganó fama por la facilidad que tenía para burlar los cercos que en la década de 1950 le tendió la Policía. Las historias de Blanco y Correa Cotto fueron llevadas al cine y sirvieron de inspiración para merengues populares que los más viejos recuerdan, algo que todavía no ha ocurrido con Angito, fugitivo de reciente data. Los tres pertenecen a la historia de hombres valientes, pero peligrosos, involucrados en hechos delictivos como robos o asesinatos, como es el caso de Angito, quien finalmente fue apresado el 4 de diciembre de 2001, justo casi al cumplirse un año del asesinato del general Beauchamps Javier.
La Justicia lo condenó a 20 años de prisión y desde entonces jamás se ha vuelvo a mencionar.
BOCA CHICA.- El Consejo Estatal del Azúcar (CEA) inició un proceso de verificación de las operaciones inmobiliarias que en los últimos años han realizado sus gerencias a nivel nacional, con el objetivo de «transparentar y sanear» este organismo y recuperar propiedades del Estado que estén irregularmente en manos de particulares.
En una nota de prensa, el CEA dice que la decisión en este sentido fue tomada luego de una visita a las gerencias de Boca Chica y San Pedro de Macorís que realizó el general retirado Bienvenido De Oleo Moreta, director de Preservación y Recuperación, acompañado de Federico Báez, de la Dirección Técnica del CEA.
“Tenemos instrucciones precisas de nuestro director ejecutivo, César Cedeño, de realizar esta tarea de regularización apegados a las leyes, las normativas del CEA y respetando los derechos de los ciudadanos, pero también en la debida firmeza para que nadie siga usufructuando las propiedades del Estado”, dijo D’Oleo.
Señlaló que pasadas autoridades del CEA hicieron «una práctica descentralizada de ventas y cobros en las operaciones inmobiliarias, lo que facilitó una serie de transacciones comerciales irregulares».
De su lado, el director Técnico, Federico Báez, agregó que como parte del proceso de verificación legal serán revisadas cada una de las operaciones de venta de terrenos a nivel nacional, lo que permitirá «no sólo recuperar propiedades del Estado sino también sanear las gestiones gerenciales del CEA para que comiencen a operar en un marco de total transparencia y legalidad».
Dice la nota del CEA fueron conformadas comisiones de trabajo integradas por representantes de las direcciones de Recuperación, Inmobiliaria, Técnica y Jurídica del CEA, bajo la gestión de los directores de las referidas demarcaciones, Rubén Valentín Rodríguez (SPM) y Carlos Milton Carreras Haché, del municipio de Boca Chica.
SANTO DOMIGO.- En los diez primeros meses del año, las principales maternidades de Santo Domingo reportaron un total de 20,590 nacimientos, de los cuales 8,600 (equivalentes al 24%) han sido de madres haitianas, según estadísticas oficiales.
En el hospital Materno Reynaldo Almánzar, ubicado en Santo Domingo Norte, durante el presente año se han realizado 8,853 partos, un promedio de entre 52 y 54 partos por día.
El director del centro, Freddy Novas, dijo que fueron realizados allí 183 partos a mujeres extranjeras, de los cuales 144 eran haitianas, 34 venezolanas, dos norteamericanas, una colombiana, una peruana y una boliviana.
En el Hospital Universitarito Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, se han registrado en el 2019 un total de 8,918 nacimientos, de los cuales el 43 %, es decir, 3,841, corresponde a madres extranjeras, haitianas en su mayoría.
SANTO DOMINGO.- El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes rebajó los precios de los combustibles por segunda semana consecutiva, excepto el GLP y el gas natural, que permanecerán igual.
Para la semana del 31 de octubre al 6 de noviembre, el MICM ha dispuesto que la gasolina regular se venda a 193.20 y la premium a 203.40, para una rebaja de 2.60 y 2.50 pesos por galón respectivamente; mientras que, el galón de gasoil regular bajará 1.00 peso para venderse a 148.50 y el Optimo a 157.70, descendiendo 1.40 pesos por galón.
Asímismo, el gas licuado de petróleo (GLP) mantendrá su precio, y se venderá a 113.50 pesos por galón.
Explicó que la disminución de los precios de todos los combustibles de venta local es producto de la continua tendencia a la baja del petróleo por las restricciones en numerosos países ante la segunda ola de coronavirus, sobre todo en Estados Unidos.
Los nuevos precios que regirán son los siguientes precios:
Gasolina Premium se venderá a RD$203.40 por galón, baja RD$2.50 por galón.
Gasolina Regular se venderá a RD$193.20 por galón, baja RD$2.60 por galón.
Gasoil Regular se venderá a RD$148.50 por galón, baja RD$1.00 por galón
Gasoil Óptimo se venderá a RD$157.70 por galón, baja RD$1.40 por galón.
Avtur se venderá a RD$108.40 por galón, baja RD$1.50 por galón
Kerosene se venderá a RD$131.70 por galón, baja RD$1.80 por galón.
Fuel Oíl #6 se venderá a RD$ 100.00 por galón, baja RD$1.00 por galón
Fuel Oíl 1%S se venderá a RD$109.50 por galón, mantiene su precio
Gas Licuado de Petróleo (GLP) se venderá a RD$113.50/gl, mantiene su precio
Gas Natural RD$28.97 por metro cúbico, mantiene su precio.
Santo Domingo/Puerto Príncipe, 30 oct.- Autoridades y comerciantes de República Dominicana y Haití tienen previsto reunirse este sábado para acordar la reactivación del mercado binacional de Dajabón, clausurado desde la llegada de la covid-19.
El mercado, de gran importancia económica para las comunidades del norte de ambos países, está clausurado desde el pasado marzo, ya que desde entonces el Gobierno dominicano mantiene cerrada la frontera terrestre, a pesar de que Haití la reabrió el 30 de junio.
La reapertura del mercado, del que se abastecen de alimentos varias regiones del norte de Haití, ha generado tensiones entre ambas partes en los últimos días.
Las autoridades locales haitianas cerraron la frontera esta semana, impidiendo el paso de camiones que se permite dos veces por semana, en represalia porque los dominicanos no les tomaron en cuenta en varios asuntos relativos a los planes de reapertura del mercado.
«Las autoridades dominicanas quisieron pasar por la fuerza. Así que cerramos la frontera», dijo a Efe el alcalde de la comunidad haitiana de Ouanaminthé, Demetrius Luma.
UN PROTOCOLO SANITARIO
En la reunión del sábado se prevé la aprobación de un protocolo sanitario elaborado por las autoridades de ambos países, según dijeron a Efe responsables de las localidades fronterizas.
«Durante esta reunión acordaremos una fecha para la reapertura oficial del mercado», dijo el alcalde de Ouanaminthé.
El alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, explicó a Efe que primero se llevará a cabo un plan piloto que permita «poner a funcionar el comercio», y posteriormente se evaluarán los resultados de este plan a fin de decidir si la reapertura del mercado se vuelve permanente.
Los comerciantes dominicanos, que ya han mantenido dos reuniones con sus pares haitianos, han propuesto ampliar de dos a cuatro los días de la semana en los cuales celebra el mercado.
MERCADO EN LOS DOS PAÍSES
Morillo adelantó que es «muy probable» que el comercio bilateral se celebre en las dos naciones simultáneamente, pues Haití dispone de unas instalaciones físicas en Ouanaminthé, que les construyó a título de donación la Unión Europea.
«Nosotros no tenemos inconvenientes en que el mercado se realice así; de hecho creemos que es más conveniente para los dos pueblos», afirmó el dirigente comercial.
Ocurre que grupos de personas desaprensivas, con dependencia
patológica de las bebidas alcohólicas, dan a entender que la sociedad
dominicana anda a la deriva. Las autoridades cerraron hace unos días
un bar clandestino que amanecía diariamente con fiestas en su
interior. Los participantes fueron arrestados.
Parece que estamos formados por sujetos carentes de dominio personal
y que además pretenden imponer su indisciplina al grueso de la
población. No solo vulneran disposiciones legales, como la cuarentena
y el toque de queda, sino que laceran el sentimiento colectivo. Nada
importa, sino sus banalidades.
Tal cosa quedó demostrada en el hecho perverso de revestir la
fachada de una casa con la apariencia de “Iglesia pentecostés” en
cuyo interior los impíos celebrantes se daban a los placeres y
gozaban la burla que esto significaba para la sociedad y sus
autoridades. El Juidero era el nombre de aquel templo de Baco.
Un individuo que en medio de la desafortunada crisis sanitaria que
vivimos no es capaz de contener sus apetencias juergarias revela otra
incapacidad: la de vivir junto entre personas. Convivir implica
aceptar las reglas por las que todos hemos de regirnos. No hacerlo
disminuye la condición humana.
Resulta muy perceptible y preocupante el énfasis con el que algunos
hombres, incluso con altos niveles de estudio, proclaman la consigna “Hoy se bebeeee”. Sus actitudes se tornan inversamente proporcionales
a los roles que desempeñan como entes sociales. Su ejemplo es
desconcertante.
No es un hecho cualquiera que se recurra al ardid de disfrazar como
templo religioso un espacio acondicionado para el consumo de bebidas,
y peor en franca violación de la ley como de normas elementales para
la vida en comunidad. Es una afrenta para el sentimiento religioso de
la mayoría de dominicanos.
Un portón metálico que hubo de derribar la Policía resguardaba a los
irresponsables cuando se daban a sus arrebatos descontrolados. Pero
nada resguardaba el sentido de ética social y responsabilidad
ciudadana de los involucrados, porque perdieron estos dos atributos
antes de entrar al sitio.
El bar El Juidero es consecuencia de males acumulados en la conciencia
colectiva. Uno de esos males es la predisposición para burlar normas
que rigen para todos. Otro mal que nos hace ver como una sociedad
torcida es la dependencia del consumo de alcohol, como si se tratara
de un componente vital.
No es coincidencia que en las fiestas clandestinas, según ha
informado la Policía, actúen como animadores “artistas” que andan
por caminos equivocados y que lo muestran con su estilo de vida.
Tampoco extraña que en esos encuentros clandestinos se usen
sustancias alucinógenas.
La experiencia indica que ninguna nación alcanza nivel de desarrollo mediante el asistencialismo, pero mucho menos a través del clientelismo político. El crecimiento económico y social de los pueblos está garantizado en la producción de bienes y servicios y, simultáneamente, en eficientes sistemas de educación y de salud, entre otros aspectos.
El asistencialismo estatal solo podría justificarse en situaciones especiales, producto de catástrofes provocadas por fenómenos naturales o, en su defecto, ante tragedias sanitarias, como la pandemia del coronavirus. Es decir, con carácter circunstancial, nunca de forma permanente, porque a la gente se le enseña a pescar, no se le regala el pez.
Ahora bien. Hay personas con discapacidad física y envejecientes a las cuales, dentro de un plan de asistencia social, se les puede ofrecer una ayuda económica, porque no están en condiciones de producir. De igual manera, apruebo que a las madres solteras, desempleadas y de bajo nivel social, el Estado las asista durante los primeros dos años, período en el que deben cuidar y amamantar la cría. Se trata de casos excepcionales.
Dentro de esos casos excepcionales podrían estar jóvenes universitarios que se han visto en la necesidad de desertar por carecer de algo tan simple como el costo de un pasaje para acudir a la academia y retornar a la casa.
Carece de lógica, sin embargo, dar mil pesos mensuales a una persona joven por el simple hecho de no trabajar ni estudiar. El que no trabaja ni estudia no inventa nada bueno, suele ser un irresponsable por idiosincrasia.
Los empleos son escasos en nuestro país, más con la situación especial que vivimos, pero el que se dispone a trabajar logra su objetivo. Hay talleres de mecánica, de herrería y de otras tantas cosas, que regularmente requieren ayudantes. Y esos ayudantes terminan aprendiendo el oficio y con el tiempo se independizan.
Además, los venduteros ambulantes no tienen impedimentos legales y muchas veces sus ingresos son superiores a los de cualquier oficinista. El vendutero no tiene siquiera que pagar impuestos. Hay múltiples formas de una persona joven ganarse su sustento de forma digna. No constituye un secreto, empero, que la mayoría de los jóvenes dominicanos se tiene al menos, le averguenza, vender algo en la calle, una distorsión en los valores culturales, los cuales enseñan la vida fácil, el modismo y el consumismo.
Es un desatino otorgar una mensualidad, aunque sea baja, a un joven por el simple hecho de no trabajar ni estudiar. Un premio a la vagancia. Todos los vagos no son delincuentes, pero todos los delincuentes son vagos. Me refiero, naturalmente, a los delincuentes barriales, pues también están los famosos delincuentes de cuellos blancos, de los cuales no hay uno solo preso.
La intención del gobierno no es mala, porque en el fondo el objetivo es contrarrestar los hechos delictivos y los niveles de violencia. Pero ¿a quién le surge esa idea? ¿Quién estableció que sería una medida adecuada para reducir la criminalidad?Los jóvenes rateros obtienen miles de pesos en una noche. Basta con quitarle el celular a una dama o atracar una pulpería o a una banquita.
Se sugiere que se oferten becas de estudios para carreras universitarias y técnicas, dependiendo del nivel particular. Y que se hagan talleres con expertos, donde haya sicólogos, siquiatras, sociólogos, etc., para establecer las causas y las medidas a tomar respecto a la delincuencia y a la criminalidad, que, de acuerdo a los resultados de las encuestas, constituye el principal problema de la sociedad dominicana.
Las medidas no se improvisan y menos sobre una problemática tan compleja como es la criminalidad. Dar mil pesos a cada vago no resuelve nada en lo absoluto, contrariamente esos recursos pueden destinarse a causas más nobles.
Un primer paso –en el marco de un conjunto de políticas para contrarrestar la delincuencia– podría ser el otorgamiento de becas de estudios y aquellos que las desaprovechen, como ocurrirá con la mayoría, tirarles a los organismos de seguridad y apresar a los que se dediquen a actividades delictivas. Y desde las cárceles ponerlos a estudiar de forma obligatoria, una manera de contribuir a su rehabilitación.
A veces pienso que hemos alcanzado los niveles de criminalidad que tenemos por falta de voluntad de los gobiernos. ¿Acaso los últimos presidentes que hemos tenido ignoran que la delincuencia muchas veces sale de los propios organismos que están supuestos a combatirla? La primera tarea del jefe de Estado es poner a funcionar a los organismos de seguridad para que identifiquen el origen de todas las bandas criminales que operan en el territorio nacional. ¿Quién puede estar mejor informado que un presidente? El problema se puede combatir, pero con medidas dirigidas a las grandes y pequeñas bandas, caiga quien caiga. La situación demanda de voluntad presidencial.
Desde los inicios de la pandemia, he estado afirmando que las consecuencias económicas que ella ha provocado serán mayores y peores que las de salud. Asimismo, he sostenido que uno de los sectores que más han sufrido y seguirán sufriendo esas consecuencias negativas son las micro, pequeñas y medianas empresas.
Las mipymes son un elemento esencial para lograr la recuperación de la economía en un tiempo relativamente corto. En en el caso de nuestra nación, como en todas las economías del mundo, las mipymes constituyen uno de los soportes básicos del proceso de creación de riquezas y de empleos. De acuerdo a un documento del Ministerio de Industria y Comercio del año 2019, en la República Dominicana las mipymes constituyen el 98% del total de empresas, con una participación en el PIB de un 38.6% y con una generación de más de 2 millones 500 mil empleos.
La crisis del covid ha golpeado de manera fuerte a todo el entramado de las mipymes. Una gran parte de esas empresas están paradas o en proceso de quiebra. No pueden cubrir nóminas, no pueden pagar los locales, ni la luz eléctrica ni el internet. Ante esa dura realidad, el gobierno anterior creó los programas Fase 1 y Fase 2, como una forma de apoyar a las mipymes para cubrir una parte de sus nóminas.
Todos pensabamos que el nuevo gobierno de Luis Abinader mantendría esos programas y ampliaría su cobertura. Pero, de manera sorprendente, las nuevas autoridades económicas han dicho que “es imposible mantener esos programas de apoyo a las mipymes”. Si se eliminan esos programas, el gobierno estaría provocando una quiebra generalizada de empresas, un incremento desorbitado del desempleo, un incremento de la pobreza y, tal vez sin darse cuenta, estarían prendiendo la mecha de un conflicto social de dimensiones peligrosas para la estabilidad política.
En un estudio reciente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) se afirma que la la pobreza en República Dominicana afectará este año al 24.7 % de la población, aumentando más de cuatro puntos porcentuales, con relación al 20.3 % que se registró en 2019, producto del COVID-19. Asimismo, la pobreza extrema se incrementará en el 2020 más de dos puntos porcentuales, impactando al 6.7 % de los dominicanos, superando la tasa de 4.5 % que se registró el año pasado. De acuerdo a la Cepal el nivel de desempleo en el país, producto de la pandemia, pudiera colocarse entre 18 % y el 20 %, más de un 40% de incremento.
Al parecer el actual gobierno no tiene conciencia de la importancia de las mipymes y de las graves consecuencias de no ampliar su ayuda a miles de empresas que hoy atraviesan por una de las más críticas situaciones de su existencia. Y si bien es cierto que ha habido facilidades de préstamos para las mipymes impusaldas por una correcta politica monetaria del Banco Central, lo cierto es que el monto destinado para esos fines ha sido insuficiente. Y la difícil situación financiera por la que atraviesan las mipymes endeudadas y que no pueden accesar a eso fondos, puede traer como consecuencia un incremento de los niveles de morosidad en la banca comercial.
El presidente Abinader debe declarar como una prioridad nacional la ayuda a las mipymes. Debe orientar para que se defina y se implemente un Plan Especial de Apoyo a las Mipymes. Y de forma inmediata, pues si se pierde mucho tiempo, la pobreza, la delincuencia y la inestabilidad social podrían ganarle la batalla a las autoridades.