KIEV / SIMFERÓPOL.- Las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron hasta 16 subestaciones eléctricas en la península de Crimea en los últimos dos días, en una nueva oleada de bombardeos contra infraestructura energética en esa región y en las provincias de Jersón y Zaporiyia, bajo control ruso.
Así lo confirmó el comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados ucranianas, Robert ‘Magyar’ Brovdi, quien detalló que fueron bombardeadas las subestaciones de Kovilne, Stepne, Yani Kapu, Traktovo, Niva, Zimno, Bajchisarai, Saki Zajidno-Krimska y Slavianske, todas en Crimea.
Los ataques también alcanzaron instalaciones en Jersón: Genichesk y Overianivka; en Lugansk: Lozovske y Pokrovske; en Zaporiyia: Novovasilivka; y Preobrayenka, en Jersón. Además, las fuerzas ucranianas atacaron un aeródromo en Crimea, varios almacenes de material militar y puentes de la zona.
APAGONES
El gobernador instalado por Rusia en Jersón, Volodimir Saldo, reconoció apagones totales o parciales en todos los distritos de la provincia tras los bombardeos. En Zaporiyia, el también gobernador instalado por Moscú, Yevhen Balitski, informó de un «apagón parcial» y señaló que «varias instalaciones eléctricas están afectadas», mientras «los ingenieros trabajan para estabilizar la red».
BALANCE DESDE JULIO
Según el mando ucraniano, desde el 1 de julio han recibido impactos 37 instalaciones eléctricas en el sur de Ucrania bajo control ruso. Los ataques a infraestructura energética han provocado escasez de combustible en gasolineras de Rusia, con daños considerados «especialmente graves» en Crimea.
Las autoridades rusas no han ofrecido hasta el momento un balance completo de daños ni de víctimas por esta oleada de ataques.
Justo en la conmemoración del 60º aniversario del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) haber llegado al poder (1ro. de julio de 1966), con el doctor Joaquín Balaguer como presidente de la República Dominicana (RD), la actual cúpula dirigente del PRSC decidió abrir sus puertas para candidatos de las próximas elecciones municipales, congresuales y presidenciales, con este objetivo:
“Convertir al PRSC en una plataforma de apoyo para ciudadanos sin militancia política que aspiren a cargos de elección popular en las elecciones de 2028.”
“La estrategia es abrir espacios a figuras de la sociedad civil y a jóvenes sin afiliación partidaria, con el objetivo de impulsar la renovación del liderazgo político y ampliar la participación ciudadana en la gestión pública.” Con ese manido eufemismo se preparan para realizar negociaciones mercuriales con personajes y enfluencers,
Sin embargo, detrás de esa apertura se esconde una estrategia distinta: utilizar la franquicia política del PRSC como vehículo electoral para captar figuras mediáticas, influencers y personajes de las redes sociales, privilegiando su capacidad de atraer votos y recursos económicos por encima de la construcción de un proyecto político sustentado en principios, ideología y compromiso con el interés nacional.
No es la primera vez que advertimos sobre el acelerado deterioro institucional del reformismo. El 4 de diciembre de 2022, publicamos una reflexión titulada «Extinción del PRSC: Negativo espejo político», en la que expresamos:
«El evidente proceso de extinción en que se encuentra inmerso el otrora poderoso PRSC constituye un negativo espejo en el que deberían mirarse los líderes y dirigentes de los partidos políticos dominicanos.»
También señalamos que las negociaciones carentes de principios, las alianzas coyunturales, el grupismo, el sectarismo y las ambiciones personales habían transformado al PRSC en una simple bisagra electoral, alejándose de la grandeza institucional que alguna vez lo caracterizó.
Los acontecimientos posteriores han confirmado aquella apreciación:
Durante más de dos décadas, el PRSC desempeñó un papel determinante en la vida política nacional. Bajo el liderazgo del doctor Joaquín Balaguer gobernó el país durante veintidós años, al obtener “las victorias” en seis procesos electorales (1966, 1970, 1974, 1986, 1990 y 1994), Hoy, sin embargo, la realidad es muy distinta.
El PRSC atraviesa por el momento más difícil de toda su existencia, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. Ha perdido presencia en el debate nacional, carece de incidencia en las principales discusiones sobre los problemas que afectan a la sociedad dominicana y su influencia electoral se ha reducido a niveles históricamente muy bajos.
Las cifras hablan por sí solas: En las elecciones de 2020 obtuvo apenas el 1.80 % de los votos válidos (73,913 sufragios), perdiendo así la condición de partido mayoritario. Cuatro años después, pese a formar parte de la alianza oficialista encabezada por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), su desempeño fue aún más pobre: apenas alcanzó el 0.87 % de la votación nacional, equivalente a 38,126 votos.
Estos resultados evidencian que el problema del PRSC no radica únicamente en la ausencia de alianzas electorales favorables, sino en la pérdida progresiva de identidad política, liderazgo y credibilidad ante el electorado.
Frente a esa realidad, la nueva estrategia parece orientarse a convertir la organización en una plataforma electoral disponible para cualquier figura con notoriedad pública, independientemente de su trayectoria política, su formación o su compromiso con los principios que históricamente dieron origen al reformismo.
Se parte del supuesto de que la popularidad en las redes sociales puede sustituir el trabajo político, la formación ideológica y la construcción de liderazgo dentro de una organización partidaria. Es una apuesta riesgosa y vergonzante.
La popularidad digital puede generar atención momentánea, pero difícilmente sustituye la confianza ciudadana que solo se construye mediante propuestas, coherencia, trabajos sistemáticos y credibilidad.
Pretender recuperar el 5 % de la votación nacional únicamente mediante candidaturas mediáticas constituye, cuando menos, un cálculo excesivamente optimista y ajeno a la realidad socio-política y a las tradiciones del electorado dominicano.
Reflexión
Más allá del resultado electoral de 2028, la decisión de convertir al PRSC en una especie de franquicia política a disposición del mejor postor, plantea una reflexión mucho más profunda sobre el futuro del sistema de partidos de la RD.
Cuando las organizaciones políticas abandonan sus principios para convertirse exclusivamente en instrumentos electorales, terminan debilitando la institucionalidad democrática y contribuyendo al descrédito de la actividad política.
Si la actual dirigencia reformista insiste en ese camino, corre el riesgo de acelerar el proceso de desaparición política que desde el 2004 viene experimentando la organización.
Esta reflexión es una exhortación dirigida a los principales partidos de oposición, particularmente a la Fuerza del Pueblo y al Partido de la Liberación Dominicana, para que extraigan las lecciones que ofrece la negativa experiencia reformista.
La historia demuestra que los partidos políticos no desaparecen de un día para otro; se extinguen lentamente cuando sustituyen sus ideales por intereses circunstanciales, mercuriales y cuando en la búsqueda del poder implementan estrategias sectarias y desplazan la defensa de los valores que les dieron origen.
Santo Domingo, 7 jul (EFE).- El cantante y compositor de música urbana dominicano El Alfa, quien ha colaborado con Bad Bunny y Nicky Ja, informó este domingo que abrazó el cristianismo en un video en el que afirma que «quien está vivo y no conoce a Jesucristo, está muerto».
Enmanuel Herrera Batista, su nombre de pila, participó este domingo de un bautismo grupal, junto a uno de sus hijos, realizado en una iglesia evangélica pentecostal, la más numerosa derivación protestante en República Dominicana.
«Dios es el creador del cielo y de la tierra y yo me siento más que feliz de haberle entregado mi alma a Dios. Aquí lo más importante en la faz de la tierra es tener a Dios en su corazón, servir para Él y que tu corazón actúe acorde al de Cristo. Que Dios te bendiga», dijo El Alfa en un video presentado durante su bautismo.
El Alfa, llamado también ‘el Rey del Dembow’, es el exponente urbano dominicano más internacional, presentándose en escenarios tan exclusivos como el Madison Square Garden, en Nueva York.
Uno de sus momentos de mayor éxitos fue cuando grabó junto a Bad Bunny ‘La Romana’. El artista puertorriqueño lo ha invitado a cantar juntos en varias de sus presentaciones.
También fue parte del éxito ‘Mi mami’ con la rapera de origen dominicano Cardi B. Ha colaborado también con el puertorriqueño Farruko.
«Dios me lo ha dado todo en la vida, incluyendo una hermosa familia», expresa el también productor.
El Alfa internacionalizó el ‘dembow’, un ritmo callejero que surgió en República Dominicana a mediados de la década del 90, bajo influencias del artista jamaicano Shabba Ranks.
“El peligro no comienza cuando un político miente; comienza cuando millones le creen” (Hannah Arendt)
El sociólogo francés Alain Touraine se preguntaba si los seres humanos podremos vivir juntos. Hoy, la intolerancia en el debate político nacional configura un toque maligno, que alienta una guerra no declarada, impregna el ambiente político y asfixia la solidaridad, la compasión y hasta la identidad moral, debilitando la autoestima política y la valoración de sí mismo como ciudadano digno.
Baltasar Porras advirtió: “El aliento maligno de la guerra mata la verdad, vive de las mentiras y las infamias, como si las hordas atacaran las iglesias”. Esa sombra se proyecta sobre los tres partidos mayoritarios —PRM, Fuerza del Pueblo y PLD—, donde las ambiciones personales de sus dirigentes han desatado crisis internas. Los ex presidentes, al concluir sus mandatos, conservan un capital político que acapara la atención de militantes y simpatizantes, pretendiendo perpetuarse como líderes indiscutibles y exigir lealtades que hipotecan la autonomía de sus partidos.
Las aspiraciones de Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina, cada uno con sus candidatos favoritos, amenazan con provocar una guerra intestina. No será una contienda ideológica, sino una subasta de clientelismo político, donde la pregunta será: “¿Quién da más?”. Esa lógica bélica degrada la política, rebaja el nivel moral de todos los contrincantes y convierte la lucha por candidaturas en un campo de desgaste económico y ético.
Jonathan Glober recuerda que en la Navidad de 1914, en plena Primera Guerra Mundial, soldados alemanes y franceses, enemigos jurados, salieron de sus trincheras para jugar juntos al fútbol. Ese gesto demuestra que sí podemos vivir juntos, siempre que prevalezca el respeto mínimo a las reglas de convivencia. Los actuales “enemigos jurados” dentro de los partidos deben aprender de esa lección: evitar que la ambición personal fracture aún más las organizaciones políticas.
Porque cuando la política se convierte en guerra, la nación entera paga el precio. Y si los partidos no frenan el toque bélico de sus líderes, corren el riesgo de arrastrar al país hacia una espiral de división y descrédito institucional que, tarde o temprano, terminará por devorar la democracia misma.
Advertencia final
La Constitución de la República Dominicana, en su artículo 216, establece que los partidos políticos son instituciones públicas cuya finalidad es garantizar la participación ciudadana en el proceso democrático y contribuir al fortalecimiento del sistema de representación.
Cuando los partidos se convierten en trincheras de guerra por ambiciones personales, violan ese mandato constitucional y traicionan su deber institucional. La lucha interna no puede ser un campo de batalla que erosione la legalidad y la confianza ciudadana. La historia recuerda las divisiones sufridas por estas tres organizaciones mayoritarias, son un desprendimiento de la crisis generada por diferencias ideológicas en la dirección del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), fundado en la Habana Cuba, en 1939.
Si los líderes insisten en imponer un toque bélico dentro de sus organizaciones, no solo arrastrarán a sus partidos hacia la división, sino que pondrán en riesgo la estabilidad democrática del país. Y cuando la Constitución se convierte en papel mojado, la democracia deja de ser un pacto de convivencia para transformarse en botín de facciones. ¿Por las ambiciones de algunos aspirantes, se fraccionaran nuevamente las tres organizaciones?
SAN JUAN.- La Junta Central Electoral (JCE) realizó una jornada especial de cedulación en el distrito municipal de Pedro Corto, en la que 1.152 personas fueron beneficiadas.
Esta actividad fue realizada durante las fiestas patronales de la localidad y forma parte del despliegue nacional que lleva a cabo la institución para entregar el nuevo documento de identidad y electoral a la ciudadanía.
En documento de prensa, la JCE dijo que la iniciativa contó con el respaldo de líderes religiosos, comunitarios y delegados de las distintas organizaciones políticas de la demarcación.
ACCESIBILIDAD MOVIL DE INCLUSIÓN
Señaló que dispuso un servicio de cedulación móvil especial para personas con limitaciones de salud o discapacidad que requirieron atención a domicilio y facilitó el traslado de ciudadanos desde las diferentes comunidades hasta el punto central del operativo.
Asimismo, reafirmó el compromiso del órgano electoral de descentralizar sus servicios y llevarlos directamente a las comunidades del interior del país.
MAS DE NUEVE MILLONES DE DOMINICANOS
Destacó que este operativo se desarrolla de cara a la renovación de la cédula de identidad y electoral y cédula de identidad a más de 9 millones de dominicanos y dominicanas, documento de identidad elaborado bajo estrictos parámetros internacionales de seguridad.
“Este no es solo un instrumento para actos civiles y el ejercicio del voto; es un documento que refuerza los símbolos patrios y nos invita a reconocer nuestra propia identidad como dominicanos”, afirmó.
NUEVA JERSEY.- Johanna Molina, candidata a Reina del 37.º Desfile Estatal Dominicano de New Jersey y representante de la provincia Santiago Rodríguez, pidió a la sociedad dominicana unir esfuerzos ante el aumento de feminicidios en República Dominicana.
Molina citó cifras de la Fundación Vida Sin Violencia que documentan 47 feminicidios íntimos en el primer semestre de 2026, un 74% más que en igual periodo de 2025.
“Detrás de cada feminicidio hay una vida que pudo salvarse, una familia destruida y una sociedad que debe preguntarse qué más puede hacer para prevenir esta violencia. No podemos ver estas cifras como algo normal”, afirmó.
Molina es sobreviviente de violencia doméstica. Tras separarse, emigró a Estados Unidos y vivió ocho meses con su hijo en un refugio. Hoy usa esa experiencia para crear conciencia sobre la importancia de denunciar a tiempo y fortalecer las redes de protección para las mujeres.
“Yo tuve la oportunidad de salir adelante y comenzar una nueva vida. Muchas mujeres no llegan a tener esa oportunidad. Por ellas debemos actuar antes de que sea demasiado tarde”, dijo.
Licenciada en Administración Turística y Hotelera, considera que la educación, el acompañamiento psicológico, el fortalecimiento institucional y la participación comunitaria son claves para prevenir la violencia de género.
Como aspirante a Reina, aseguró que busca usar la visibilidad del certamen para promover mensajes de prevención, respeto y protección hacia las mujeres, especialmente en la comunidad dominicana.
“Si esta candidatura permite que una mujer encuentre el valor para pedir ayuda o que una familia identifique señales de violencia antes de una tragedia, habrá valido la pena cada esfuerzo”, sostuvo.
Molina señaló que combatir los feminicidios exige un compromiso permanente de autoridades, familias, escuelas, iglesias y toda la sociedad, y no solo reaccionar cuando ocurre una tragedia.
Su llamado ocurre en medio de la creciente preocupación por el aumento de casos de violencia contra la mujer en República Dominicana, que especialistas consideran demanda acciones preventivas más efectivas y una respuesta coordinada.
Con su testimonio de superación, tras sobrevivir a la violencia doméstica y reconstruir su vida desde un refugio en Estados Unidos junto a su hijo, Molina busca convertir su candidatura en un espacio de conciencia social.
En agosto de 2025 lo advertimos: el nuevo Código Penal podía abrir la puerta a una ley mordaza. Hoy el país comienza a verlo con mayor claridad.
La discusión no es si República Dominicana necesita un Código Penal moderno. Claro que lo necesita. La discusión es otra: ninguna ley penal puede convertirse en instrumento de miedo contra ciudadanos, periodistas ni contra quienes fiscalizan el poder.
Una ley debe perseguir delincuentes, no intimidar al pueblo. Debe proteger a la sociedad, no sembrar autocensura. Debe castigar el crimen, no convertir la protesta, la denuncia o la crítica en actos sospechosos frente al poder.
Por eso lo decimos sin ambigüedad: Código Penal sí. Mordaza no. Justicia sí. Abuso de poder no. Autoridad sí. Intimidación no.
El Frente Cívico y Social advirtió desde agosto de 2025 que la Ley 74-25 podía convertirse en una amenaza directa al Estado de Derecho si sus disposiciones eran usadas para criminalizar la protesta pacífica, intimidar la denuncia ciudadana o blindar a los sectores de poder frente a la fiscalización pública. Esa advertencia fue recogida por distintos medios nacionales, incluyendo señalamientos sobre el artículo 384 y sobre el riesgo de perseguir a ciudadanos, activistas y periodistas bajo figuras penales ambiguas.
La Constitución no es un adorno: es el límite del poder. Toda ley, incluso un Código Penal, debe someterse a la Constitución, no colocarse por encima de ella. Cuando una norma puede ser interpretada para callar al que protesta, perseguir al que denuncia o asustar al que fiscaliza, la democracia comienza a retroceder.
Protestar no es insurrección. Denunciar no es difamar. Fiscalizar el poder no es delito: es deber ciudadano.
La propia Constitución reconoce la supremacía constitucional, el carácter social y democrático del Estado, la libertad de expresión, el deber ciudadano de denunciar faltas de funcionarios públicos y la lucha contra la corrupción como mandato esencial de la vida pública. Esos principios no pueden quedar reducidos a papel mojado por una ley penal mal redactada o abusivamente interpretada.
No le tememos a la ley. Le tememos al abuso del poder usando la ley. Esa es la diferencia fundamental. Quien defiende la libertad no defiende el caos. Quien rechaza una mordaza no rechaza la justicia. Quien exige límites al poder no está defendiendo delincuentes; está defendiendo la República.
Una democracia sana necesita leyes firmes, jueces independientes, fiscales responsables y ciudadanos libres. Pero cuando el poder pretende convertir toda crítica en amenaza, toda protesta en insurrección, toda denuncia en difamación y toda fiscalización en conspiración, entonces la ley deja de ser escudo del pueblo y empieza a convertirse en garrote del poder.
Esa es la frontera que no podemos cruzar.
República Dominicana necesita seguridad, pero no censura. Necesita autoridad, pero no intimidación. Necesita justicia, pero no miedo. Un Estado verdaderamente democrático no se fortalece callando ciudadanos; se fortalece garantizando que el pueblo pueda hablar, denunciar, exigir, protestar y fiscalizar sin temor a ser aplastado por el aparato penal.
La historia enseña que las libertades rara vez desaparecen de golpe. Muchas veces se debilitan poco a poco: primero con palabras ambiguas, luego con interpretaciones peligrosas, después con expedientes ejemplarizantes, y finalmente con una ciudadanía que prefiere callar antes que arriesgarse.
Cuando el miedo sustituye a la participación, la democracia conserva su fachada, pero pierde su alma.
Por eso esta discusión no es solo jurídica. Es moral, política y nacional. Lo que está en juego no es un artículo aislado. Lo que está en juego es si República Dominicana será una República de ciudadanos libres o una sociedad de personas intimidadas, donde denunciar corrupción, criticar abusos o defender derechos pueda convertirse en una aventura peligrosa.
Desde el Frente Cívico y Social sostenemos una posición clara: la ley debe cumplirse, pero también debe tener límites constitucionales. Una ley que persigue delincuentes es necesaria. Una ley que intimida ciudadanos es inaceptable. Una ley que fortalece la justicia merece respaldo. Una ley que puede convertirse en mordaza merece resistencia democrática.
Defender el patrimonio público no es conspirar. Cuestionar al poder no es delinquir. Criticar una ley no es atacar al país. Al contrario: cuando se hace por la patria, fiscalizar el poder es una forma superior de responsabilidad ciudadana.
A los congresistas de la República y al Presidente les recordamos con solemnidad: ustedes juraron ante Dios y ante el pueblo cumplir y hacer cumplir la Constitución. Ninguna partidocracia y ningún interés de poder está por encima de esa Carta Magna. Cada ley, cada reforma y cada acto de gobierno debe respetar el Estado Social y Democrático de Derecho.
Cuando el poder gobierna de espaldas a la Constitución, no solo viola una norma: traiciona el mandato que juró cumplir.
República Dominicana no necesita miedo. Necesita verdad. No necesita ciudadanos arrodillados. Necesita ciudadanos conscientes. No necesita leyes para oprimir al pueblo. Necesita instituciones capaces de protegerlo.
Ya basta. La ley debe proteger al pueblo, no oprimirlo.
El 4 de Julio es recordado por la casi mayoría de dominicanos que ama a su país, como la fecha de una de las peores tragedias de la década de los 80, pero que sigue resonando como si hubiese sido ayer, que fue la lamentable desaparición del Presidente Silvestre Antonio Guzmán Fernández, un ídolo de la historia que se suicidó por honor.
¡Un suicidio que los responsables de provocarlo quisieron convertirlo en un crimen de Estado, involucrando a algunos de los miembros de esa prestigiosa familia!
Su esposa fue la fallecida Renée Klang, distinguida dama de la sociedad de Santiago, su hija Sonia, ex embajadora, el esposo de ésta, también fallecido, José María Hernández, e Iván, que está muerto. Y ahora están algunos de los nietos, como lo es Iván Hernández Guzmán, actual director del Instituto del Tabaco.
El gobernante sacrificó parte de su fortuna, puso en riesgo su persona y su distinguida familia, porque desde el gobierno reformista un sector lo acusaba de comunista, antes de que él llegara a la Presidencia. Pero también sus detractores querían “asesinarle” su moral, acusándolo de corrupto. ¡Pero fallaron!
Debo admitir que cada vez que comienzo a escribir sobre la vida y las buenas acciones del Presidente Guzmán Fernández, el autor de la inolvidable frase: “Borrón y cuenta nueva”, que fue utilizada para unir a los diferentes sectores, divididos a todos los niveles por el gobierno anterior de Joaquín Balaguer, que en algunos casos a éste le dio buenos resultados, pero que Guzmán Fernández no entendía ese lenguaje, tengo que suspender de escribir para limpiarme algunas lágrimas.
Estamos dando a conocer algunas cosas sobre ese acontecimiento, pero que el país un día, quizás no muy lejano, se va a enterar de conversaciones que se produjeron con el ya fenecido ex Presidente de la República (antes de su toma de posesión, doctor Salvador Jorge Blanco), relacionadas con las acusaciones que se entendían eran de campaña electoral, pero que no fue así.
Antonio Guzmán
Es importante aclarar que casi todos los perredeístas (la mayoría de la tendencia de Jorge Blanco, como los seguidores de Guzmán Fernández y Jacobo Majluta), temían que las acusaciones en contra del gobernante, provocaran el retorno al poder de Joaquín Balaguer, como sucedió.
Balaguer, el político que duró más años como Presidente de la República, trabajó con su mente dirigida a favorecer a los más necesitados, con sus políticas de incentivos a la producción de animales, la agricultura, los pequeños y medianos negocios. Pero también mantuvo una política de incentivos a favor de la gran producción industrial y agropecuaria, pero sin comprometerse a cederle al gran capital las empresas del Estado.
¡Fue un defensor radical del patrimonio del Estado, lo que siguió el Presidente Guzmán Fernández!
Los bajos salarios, en el gobierno de Balaguer, no eran tan notorios porque los precios de los productos eran sumamente bajos, porque se producían al mínimo costo. Las rentas eran muy bajas. Pero también aplicó su política represiva en contra de opositores. ¡Eso provocó su salida del poder en 1978! Los otros diez años, porque los primeros fueron 12, fueron diferentes.
A Guzmán Fernández le correspondió la tarea más difícil, que fue la de democratizar al país, unir a los dominicanos, porque cada grupo social se veía como enemigo, liberar a los presos políticos, traer a los exiliados deportados por el régimen de Balaguer, restablecer las libertades públicas y abolir las Leyes Anticomunistas.
A pesar de ser un terrateniente, Guzmán Fernández le dio seguimiento a la Reforma Agraria que aplicó Balaguer, con la entrega de tierras a los campesinos pobres, como ocurrió en Tamboril, donde su gobierno adquirió dos fincas de los hermanos Dájer y Toñita Moya, para ser distribuidas en parcelas o solares a personas necesitadas de esa zona.
En materia económica y social, Guzmán siguió muchas de las políticas de Balaguer, como fue la construcción de las Villas Cafetaleras, las brigadas de jornaleros de apoyo a los agricultores, respaldo al sector agropecuario en general, desde los más pequeños hasta los más grandes, el Programa de préstamos de vacas, cerdas o chivas para ser pagadas con otras cuando parieran, entrega de cientos de camiones de esquejes de yuca, hábana de batata o cepas de plátano, entre otras semillas que contribuían con el fomento de alimentos. ¡Fue el Presidente de la libertad!
Fue un gobierno en el cual no se produjo escasez de alimentos, a pesar de ser afectado por varios poderosos ciclones, como fueron los casos de David y Federico.
Las empresas del Estado continuaron sirviéndole a la nación. El Consejo Estatal del Azúcar (CEA), fue uno de los estandartes de la economía, junto a la producción de cacao, café y tabaco. Hoy, como consecuencia de la destrucción del CEA, el país, que fue un gran exportador de azúcar, es uno de los principales importadores del dulce de América Latina.
El café lo producen algunas empresas privadas, en escalas menores, mientras que el cacao es casi exclusivo de algunas zonas, como Salcedo. La producción de tabaco se redujo en más de un 70 por ciento.
El régimen de Guzmán Fernández respaldó la producción de esos cultivos, teniendo como secretario de Agricultura al agrónomo Hipólito Mejía, que años después también se convertiría en Presidente de la República. También mantuvo operando al Instituto Nacional de Estabilización de Precios (INESPRE). El país recuerda al Presidente Guzmán Fernández como un símbolo de la democracia y el desarrollo económico.
Fue capaz de rechazar la oferta de ser Presidente de la República como resultado de la guerra de 1965, porque a cambio se le exigía enviar al exilio a los combatientes.
Hizo todo lo que un hombre puede hacer cuando se siente comprometido con su patria. Logró la unidad del pueblo, sin distinción de colores partidarios y aplicó el perdón, pero lamentablemente no fue capaz de controlar la depresión que le causó el asedio provocado por falsas acusaciones. ¡Y eso originó la muerte adestiempo de un buen Presidente! También hay que recordar que en el gobierno de Guzmán Fernández vino al país, por primera vez, un Papa: El hoy Santo Juan Pablo Segundo.
Para un hombre honesto, como lo demostró durante toda su vida, con suficientes recursos económicos, era muy difícil resistir esa campaña, toda dirigida a ser sometido a la Justicia por un supuesto mal manejo del Estado, que nunca apareció.
Pero el Presidente Salvador Jorge Blanco, de cuyo sector salió la motivación de ese suicidio, también fue una víctima de ese mismo grupo (dentro de la Avanzada Electoral, un movimiento de extra-partidos), que cuando éste ya se había convertido en ex gobernante, ahora preso, enfermo del corazón y sin dinero, acusado de corrupción, fue abandonado por algunos que se favorecieron del Estado, de una u otra manera.
Luego de mi anterior columna periodística, en la cual hice énfasis en algunos de los problemas que causaron la salida del PRD del gobierno, un grupo de nuestros lectores solicitó que explicara, aunque sea brevemente, qué motivó que Joaquín Balaguer, el que se favoreció del Presidente Jorge Blanco, castigara a quien le facilitó su retorno al poder.
En el período 1982-86, Jorge Blanco y su grupo de poderosos, porque lo era, pensó que estaban a salvos si apoyaban a Balaguer. Olvidaron que Balaguer no perdonaba a quienes de cualquier forma lo agredían.
El líder reformista les cobró a Jorge Blanco y algunos de los integrantes del gobierno, que él se sospechó, tuvieron que ver con una de las mayores acciones políticas que casi lo llevó a la muerte.
El régimen del Partido Reformista les instrumentó un expediente que jamás Jorge Blanco y algunos de sus seguidores soñaban. Jorge Blanco fue acusado de corrupción, detenido, condenado a 20 años de prisión, enfermo del corazón y sin dinero. Otros también fueron sometidos a la Justicia por la misma imputación, pero el más lamentable fue el del ex Presidente.
¿Cómo se explica esa situación?
En 1986, Jorge Blanco negoció con el ex Presidente Joaquín Balaguer para impedir la llegada a la Presidencia de Jacobo Majluta, que le había ganado las elecciones de ese año al líder del Partido Reformista. ¡Negoció lo que ya era la victoria de Jacobo!
Para materializar la salida del PRD del gobierno, que dirigía Jorge Blanco, éste dispuso la ocupación de la Junta Central Electoral (JCE), usando a veintenas de militares en todo el perímetro. Creada la crisis, el Presidente Jorge Blanco formó una Comisión de honorables o notables supuestamente para investigar el conteo de los votos, que “terminado” su trabajo, dio como ganador a Joaquín Balaguer.
Con ese despojo de la victoria del PRD con Majluta como candidato, Jorge Blanco y el grupo que planeó esa nefasta acción, porque se sentían libres de ser llevados a la Justicia por algunos actos de corrupción que se le atribuían a algunos funcionarios de ese régimen.
Balaguer, desde que se instaló en el poder, designó al abogado Marino Vinicio Castillo (Vincho) para procesar por corrupción a Jorge Blanco y otros funcionarios.
El Presidente Balaguer ignoró que Jorge Blanco le entregó la Presidencia que había ganado el PRD. Los jorgeblanquistas (la mayoría de la Avanzada Electoral), que controlaban hasta estamentos militares, temían que los dirigentes de las tendencias guzmanista y jacobista (que tenían el control del PRD), se vengaran judicialmente por el suicidio de Guzmán Fernández.
De eso nunca se habló. ¡Y menos con ese espíritu de unidad que había en el PRD!, cuyas tendencias dejaron a un lado los conflictos internos, temerosas de que los problemas produjeran la vuelta al poder de Joaquín Balaguer. ¡Pero ignoraban un acuerdo entre Jorge Blanco y Balaguer para sacar al PRD del gobierno!
¿Y qué produjo que Balaguer traicionara a Jorge Blanco?
En la campaña para las elecciones de 1986, Jorge Blanco le prohibió a Balaguer usar helicópteros, por lo que tuvo que moverse por el país en su carro, camionetas y jeeps. A Balaguer, con casi 80 años, esos viajes le provocaron un deterioro de la salud, especialmente problemas “estomagales”. En varias partes del país, sentado o pronunciando discursos, Balaguer se hizo “pupú”.
En un viaje de cierre de campaña en 1986 por las provincias del Noroeste, Navarrete y Tamboril, Balaguer se hizo “pupú” en este último Municipio. Fue en el Lucilina-Bar, casi de noche. El hedor de la diarrea inundó todo el salón. Como consecuencia de ese problema de salud, el jefe de la seguridad del ex Presidente, mayor general Luis Pérez Bello, ordenó construir una letrina móvil, que transportaban en un camioncito por todo el país.
El candidato presidencial reformista pronunciaba un discurso en Tamboril. Balaguer terminó de hablar, antes del tiempo que él siempre tomaba, y fue llevado a la letrina móvil que estaba cerca de la mesa principal. Ahí fue bañado y le cambiaron las vestimentas. Pero Balaguer volvió y se incorporó al acto, como si nada hubiese ocurrido, para despedir a la militancia, que lo recibió con un largo aplauso.
Ese fue el detonante para que Balaguer castigara a Jorge Blanco y a algunos de sus colaboradores. Durante diferentes actos políticos, que Balaguer hablaba menos, se observó tener síntomas de cansancios. ¡Pero luego le sumó diez años más a su lista presidencial! Quien escribe cubrió la mayoría de sus visitas en el Cibao. Era el encargado de Redacción de los periódicos El Nacional y Hoy.
SANTO DOMINGO.- La reinauguración del Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto, convertido ahora en la Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto, dejó una imagen que llamó la atención de los amantes del deporte nacional: la reunión en una misma fotografía de cuatro figuras que han marcado distintas etapas de la dirección deportiva del país.
En la histórica gráfica aparecen el licenciado Cristóbal Marte Hoffiz, quien estuvo al frente de la entonces Secretaría de Deportes durante los períodos 1991-1992 y 1996; el licenciado Danilo Díaz, ministro de Deportes entre 2016 y 2020; el actual titular del Ministerio de Deportes, Kelvin Cruz (2024-2026), y el exministro Felipe Payano, quien dirigió esa cartera durante ocho años consecutivos (2004-2012).
El encuentro reflejó la coincidencia de cuatro estilos y formas distintas de administrar el deporte desde el Estado, pero con un mismo objetivo: impulsar el desarrollo de los atletas, fortalecer las organizaciones deportivas y respaldar a las federaciones, clubes, ligas y al Comité Olímpico Dominicano.
Durante sus gestiones, Cristóbal Marte Hoffiz dejó importantes aportes al movimiento deportivo. En su primera etapa encaminó proyectos vinculados a los Juegos Nacionales de San Juan de la Maguana 1992, mientras que en su segunda administración entregó un aporte de ocho millones de pesos al Comité Olímpico Dominicano para la construcción del Albergue Olímpico. También impulsó trabajos en instalaciones deportivas, respaldó clubes y ligas, y promovió el crecimiento del voleibol nacional.
Felipe Payano desarrolló una gestión enfocada en la atención social del atleta dominicano. Fortaleció el programa PARNI (Programa de Atletas de Alto Rendimiento, Nuevos Valores e Inmortales), impulsó los Juegos Nacionales de Monte Plata 2006, considerados entre los mejores organizados en la historia del país, y durante su período República Dominicana conquistó nueve medallas olímpicas.
Por su parte, Danilo Díaz dirigió el Ministerio de Deportes durante el gobierno de Danilo Medina (2016-2020). Entre sus principales acciones estuvo la organización de los Juegos Nacionales Hermanas Mirabal y la firma del Pacto Nacional del Deporte, además del respaldo a atletas que lograron resultados internacionales, como la medalla de bronce olímpica obtenida por Luisito Pie en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
El actual ministro Kelvin Cruz ha orientado su gestión hacia la ampliación de la infraestructura deportiva nacional, con la construcción y rehabilitación de polideportivos y techados en diferentes comunidades. También ha destinado recursos para la preparación de los atletas que participarán en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, además de impulsar iniciativas como los Juegos Juan Pablo Duarte, los Juegos Fronterizos y programas recreativos y deportivos comunitarios.
La imagen de los cuatro dirigentes deportivos representa un encuentro poco habitual entre diferentes generaciones y corrientes de pensamiento dentro del deporte dominicano, mostrando que, más allá de las diferencias de gestión, existe una visión común: utilizar el deporte como herramienta de desarrollo nacional.
La República Dominicana es, sin duda, una nación privilegiada. Pocos países reúnen una combinación tan extraordinaria de recursos naturales, ubicación geográfica, biodiversidad, tierras fértiles, clima favorable y atractivos turísticos. Esa riqueza no pertenece únicamente al patrimonio privado; forma parte del patrimonio común de todos los dominicanos y constituye una ventaja competitiva construida por la naturaleza y protegida por la Constitución.
Sin embargo, esa riqueza colectiva contrasta con una realidad que afecta a miles de familias: salarios insuficientes, desigualdad de oportunidades y servicios públicos que aún no alcanzan los niveles de calidad que demanda la ciudadanía. La paradoja es evidente: un país con enormes potencialidades donde muchas personas todavía luchan diariamente para cubrir sus necesidades básicas.
La Constitución de la República Dominicana define al país como un Estado Social y Democrático de Derecho. En su artículo 7 establece que el Estado se fundamenta en el respeto de la dignidad humana, los derechos fundamentales y el trabajo. Asimismo, el artículo 8 dispone que una de las funciones esenciales del Estado es garantizar condiciones que permitan a las personas desarrollarse de manera igualitaria, equitativa y progresiva, dentro de un marco de justicia social.
Estos principios constitucionales invitan a reflexionar sobre la distancia que, en ocasiones, existe entre el crecimiento económico y las condiciones de vida de una parte importante de la población.
De acuerdo con estadísticas oficiales, el costo de la canasta familiar continúa representando un desafío para numerosos hogares dominicanos, mientras la Oficina Nacional de Estadística mantiene un seguimiento permanente de los indicadores de pobreza monetaria y desigualdad.
Pregunta
En ese contexto, resulta legítimo preguntarse si el propio Estado está liderando con el ejemplo. Ningún gobierno debería conformarse con que existan servidores públicos cuyo ingreso resulte insuficiente para cubrir dignamente las necesidades esenciales de sus familias. El salario no debe ser visto únicamente como una obligación contractual, sino como un instrumento para garantizar la dignidad del trabajo humano, principio que inspira nuestro orden constitucional.
Por ello, considero que el Estado debe asumir un compromiso firme: que ningún empleado público perciba un salario inferior al costo de la canasta familiar. Si el Estado aspira a ser promotor de justicia social, debe comenzar por asegurar condiciones dignas a quienes trabajan en sus instituciones.
La desigualdad también se manifiesta en la marcada diferencia entre los beneficios que reciben altos funcionarios y las condiciones laborales de muchos servidores públicos. Mientras algunos cuentan con amplios privilegios administrativos, otros enfrentan dificultades para cubrir gastos básicos de alimentación, transporte o vivienda. Reducir esa brecha no solo tendría un efecto económico, sino también moral e institucional, fortaleciendo la confianza de la ciudadanía en sus autoridades.
Existe, además, otra realidad que merece un debate nacional. Muchos de quienes toman decisiones sobre educación, salud, transporte y otros servicios públicos no dependen personalmente de esos servicios. Sus hijos estudian en centros privados, reciben atención médica privada y rara vez experimentan las limitaciones que viven millones de ciudadanos.
No se trata de restringir derechos individuales, sino de promover una mayor responsabilidad pública. Una propuesta que merece ser discutida consiste en que quienes ocupen las más altas funciones del Estado utilicen, como regla general y cuando sea razonablemente posible, los principales servicios públicos que administran. Gobernar desde la experiencia cotidiana de la ciudadanía puede convertirse en un poderoso incentivo para elevar la calidad de esos servicios.
Cuando un ministro lleva a sus hijos a una escuela pública, cuando un director recibe atención en un hospital público o cuando un alto funcionario utiliza regularmente el transporte colectivo, las deficiencias dejan de ser simples estadísticas y se convierten en problemas personales que exigen soluciones inmediatas.
La República Dominicana no necesita descubrir nuevas riquezas; necesita administrar con mayor equidad las que ya posee. El verdadero desarrollo no puede medirse únicamente por el crecimiento del producto interno bruto ni por la llegada de inversiones o turistas. Debe medirse, sobre todo, por la calidad de vida de las personas, por la fortaleza de los servicios públicos y por la capacidad de cada familia para vivir con dignidad fruto de su trabajo.
Nuestro país posee todas las condiciones para convertirse en un referente regional de desarrollo humano. Lo que hace falta es que el crecimiento económico tenga como principal destino el bienestar de la población y que la administración pública sea ejemplo de equidad, transparencia y compromiso con el interés general.
La riqueza de la República Dominicana pertenece a todos. El desafío histórico consiste en lograr que esa riqueza deje de ser un privilegio de pocos y se convierta en una realidad palpable para cada dominicano, mediante salarios dignos, servicios públicos de excelencia, instituciones fuertes y una distribución más justa de las oportunidades.
Solo entonces podremos decir que somos un país verdaderamente rico: no únicamente por los recursos que poseemos, sino por la dignidad con la que vive nuestro pueblo.