SANTO DOMINGO.- Para una eventual modificación que permita a la Constitución que permita la reelección del presidente Danilo Medina es necesario consultar a la ciudadanía a través de un referendo, afirmó este miércoles Reinaldo Pared Pérez, presidente del Senado.
De esa manera, el también secretario general del oficialista PLD, le salió al frente al jurista Julio Cury, quien había declarado que para un intento de reelección presidencial no se necesitaba el referendo aprobatorio de la reforma constitucional.
Pared Pérez explicó que primero debe aprobarse una ley de convocatoria a la Asamblea Nacional para reformar la ley sustantiva, la cual deberá consignar sobre cuáles aspectos versará la reforma.
Manifestó que 60 días después de que las cámaras legislativas aprueben la reforma, la Junta Central Electoral (JCE) debe convocar a los electores, mediante el referendo, para aprobar o no la reforma.
jt/am
El poder de la transparencia
He observado con curiosidad que en las oficinas, bancos y empresas donde las divisiones de áreas son hechas de cristal o algún otro material transparente; las personas suelen moderar aún más su conducta, su postura y su accionar. Lo propio sucede en los lugares y espacios vigilados bajo sistema de videocámaras, los individuos nos sentimos compelidos a mostrar una conducta de altura y nivel incuestionables. El mejor vigilante de nuestros actos debe ser nuestra propia conciencia, el santo temor a Dios y el respeto y consideración a nuestros semejantes; hacer las cosas bien, aun cuando nadie nos esté mirando. Quienes deciden asumir el quehacer político como filosofía de vida, y deciden optar por ostentar alguna posición o cargo público; están obligados a mostrarse transparentes, sin simulaciones, sin hipocresía, sin doble moral ni demagogia. Para ello es preciso, la integración, involucramiento y participación de la ciudadanía, quienes mediante el empoderamiento absoluto, se conviertan en guardianes celosos del bien público en sentido general, juzgando y dando seguimiento en todo momento a cada paso de los funcionarios y autoridades todas, haciendo usos efectivos de los espacios y medios de participación que los mecanismos actuales, la modernidad y la tecnología nos provee. Urgimos de autoridades y funcionarios apegados en todo momento a la ética, a las leyes, a las buenas costumbres. Cuando se tiene claro y definido un norte, apegado a un firme y noble ideal, arraigado a innegociables principios y valores; no hay espacio a ambages, vacilaciones ni bemoles.
¿Condenar para complacer?
Una mala defensa puede echar a perder una causa justa o concluir en el encarcelamiento de inocentes. De idéntica manera, un expediente mal instrumentado puede poner en la calle a culpables. Las reiteradas críticas de jueces al trabajo del Ministerio Público ponen en evidencia que falta disposición o capacidad para hacer una labor que permita a los juzgadores hacer justicia justa. De común, los fiscales se quejan de las sentencias benignas, sin embargo, poco puede un juez ante pruebas ineficaces, puesto que quien decide sentencias son las evidencias convertidas en pruebas irrefutables. Hechos que sacuden a la sociedad, como la muerte de un balazo en la cabeza del coronel Julián Suárez Cordero, dirigen el foco a los tribunales. La población espera condenas ejemplares. Necesita culpables. Ese afán confunde y puede propiciar que chivos expiatorios paguen por crímenes que no cometieron o que la indignación crezca cuando los acusados reciben libertad pura y simple. No obstante, la aspiración de justicia no puede embotar el raciocinio ni pretender que se viole la presunción de inocencia. En el caso de Suárez Cordero, no sé si los miembros del Frente Estudiante de Liberación Amín Abel y el comerciante imputados sean o no culpables, pero la floja labor de la fiscalía del Distrito Nacional hace pensar que condenarlos a todos e incluso condenar a uno a 10 años es ilógico. De acuerdo con el Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional, el 90% de las pruebas eran inválidas. Muchas “fruto del árbol contaminado”. ¿Qué esperar ante algo así? El dolor no puede ni debe enceguecer, porque sepultaría la verdad. La misión el Ministerio Público es hacer un trabajo diáfano, que lleve a las rejas a culpables reales y que evite que se acabe de perder la credibilidad en el sistema judicial A Héctor Pichardo lo señaló un testigo que participó en las protestas y que según la defensa, negoció con los fiscales. Esa acusación, por tanto, es su verdad contra la del condenado, pero dado el revuelo armado, no creo que ningún juez falle una apelación a favor de ese muchacho.
Justificando lo injustificable
Los medios de comunicación tienen una poderosa influencia en la construcción y modificación de la percepción publica. Todos sabemos como estos desde siempre han sido utilizados para lograr los propósitos de aquellos que poseen los mayores recursos económicos y muchas veces (cada día mas) son propietarios de los mismos. Atendiendo a la diversidad de propósitos que pueden tener los dueños de los medios de producción y/o el Estado, aquí y en cualquier país, además de que muchas veces hay comunión total de intereses, las armas de comunicación son utilizadas para facilitar el logro y éxito de sus planes recurriendo a estrategias y técnicas del arte/ciencia de información y propaganda. Estas aparentemente inocentes y mansas pero ingeniosas y muy mal intencionadas destrezas verbales, sean escritas o habladas, manipulan al publico desviando la atención de los aspectos fundamentales de la información a ser difundida. Un claro ejemplo es cuando se habla de violencia en la sociedad, no se reporta sobre las posibles causas, su significado, ni de su posibles soluciones. Se mencionan y dan importancia a aspectos que sirven a intereses como los mencionados antes, el “chulo” o la “adultera”, o el “padre de familia”, o la “pobre mujer” y sobre estos personajes se despliega todo un argumento que implica juicios y a veces hasta se constituyen en jueces y condenan. Casos típicos que encontramos donde la narrativa identifica al agresor pero también lo absuelve “María de Hunumucu Adentro, de 26 años, murió casi instantáneamente agarrándose las tripas que le brotaban, por un machetazo que le dio su marido delante de su hija, en un arranque de celos, desesperado y vuelto loco, admitió muy apenado y acongojado…”. En este alegato no se enfatiza lo indignante del crimen por lo violento e inmisericorde pero si se pretende justificar injustificablemente que la destripó por celos. El comunicador se supone que sabe lo que esta haciendo y entiende claramente que esta respaldando la construcción de una concepción fallida de la realidad. Esos medios y sus artesanos, no todos claro, los guían la búsqueda amarilla del ganar “el favor del publico” conocido con el anglicismo “rating”, la publicidad morbosa, y múltiples estratagemas que a veces persiguen hasta provocar olvido o distracción. Las nociones de los crímenes pasionales, violencia intrafamiliar, feminicidio y otros crímenes y abusos necesitan estructurar un sistema de denuncia mucho mas efectivo que el existente y debe articularse para combatir la falta de acciones rápidas y efectivas y la falta de sensibilidad de los medios que a consecuencia de la improvisaciones, la degradación del oficio y los especuladores, en algunas salas de redacción y formas de “expresiones comunitarias”, se esta conformando, un nuevo victimario, una nueva figura, que ya algunos llaman la “Violencia Mediática”. Claro, este es únicamente uno de los múltiples temas en que se aplican y se contextualizan estas técnicas y estrategias. La poderosísima arma que constituyen los medios es utilizada continuamente para defender y preservar los intereses de cualquier índole de quienes los poseen. Parafraseando el dicho, “hacen que el río suene para que traiga agua”, ¡cuando ellos quieren!
La megaobra de Danilo
A través del tiempo, los gobiernos y sus gobernantes han desarrollado tareas propias del ejercicio en el poder que van marcando y colocando un sello distintivo a cada gestión, la cual va dejando una huella emblemática y tangible en la conciencia colectiva que indefectiblemente catapultará al protagonista de la impronta hasta la cúspide de la valoración ciudadana, o lo disminuirá hasta llevarlo al despeñadero del olvido histórico. Durante los últimos años la alfabetización se ha enmarcado en la lógica económica que subyuga al mundo. En el ámbito internacional, las tendencias dominantes relacionan la educación de adultos con la elemental reproducción de la vida. Desde hace tiempo, la CEPAL, viene afirmando que la posibilidad de romper el círculo de la pobreza implica en al menos doce años de escolaridad, partiendo de una correcta alfabetización. Al iniciar su mandato constitucional, el 16 de Agosto del año 2012, el Presidente de la Republica, Lic. Danilo Medina Sánchez, proclamó ante La Asamblea Nacional, que al finalizar su gobierno, estarían dadas las condiciones para que la Republica Dominicana, pase a formar parte de las naciones, cuyos índices de desarrollo están libres de analfabetismo, para lo cual hizo el anuncio del “Plan Nacional de Alfabetización Quisqueya Aprende Contigo”. Para el año 2012, el 10% de los ciudadanos mayores de 15 años, eran iletrados, es decir, que de cada cien dominicanos y dominicanas, diez no sabían leer ni escribir, lo que representaba una carga ominosa al proceso de desarrollo sostenido de la nación, debido a que un país con altos niveles de analfabetismo es un país con grandes limitaciones para su crecimiento cultural, económico y social. En consecuencia, tras lo anunciado por el presidente en aquella ocasión, al mes de mayo del año 2014, se habían incorporado a los distintos núcleos de alfabetización, más de medio millón de ciudadanos, de los cuales, unos 300,000 han sido devueltos a la sociedad convertidos en entes de cambios, es decir, transformados en herramientas para el crecimiento individual, familiar y social del medio en el que se desenvuelven. La alfabetización es la puerta de entrada a la educación básica del individuo y la contribución más importante al aprendizaje de las personas, a lo largo de toda su vida. Aprender a leer y escribir marca un antes y un después en la existencia de los seres humanos. No es casualidad que las personas que han aprendido a leer después de adultas se refieran a este acontecimiento asociándolo con la luz, la ventana o la puerta hacia el conocimiento pleno. Leer y escribir mejora la calidad de vida de los ciudadanos, de muchas y muy profundas maneras. La alfabetización mantiene vínculos estrechos con la dignidad humana, la autoestima, la libertad, la identidad, la autonomía, el pensamiento crítico, el conocimiento, la creatividad, la participación, el empoderamiento, la conciencia y la transformación social, todos ellos importantes factores humanos, más allá de la condición material que nos provee la vida. Jose Martí, dij “Solo la educación libera a los pueblos de la esclavitud”. Por lo tanto, si Danilo Medina, logra, al transcurrir sus cuatro años de mandato constitucional, materializar el sueño patriótico que se ha propuesto desde la presidencia, de ver a la nación dominicana transitar los senderos de la enseñanza y el conocimiento a través de la alfabetización de sus ciudadanos, estaríamos entonces, ante lo que pudiera ser su más importante legado a la patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón.
Proyecto de destrucción de nuestros símbolos nacionales
En abril de 2004, días antes de un aniversario más de la Guerra de Abril de 1965, el comandante Ramón Montes Arache, por oscuras razones que desconocemos, denostó y enlodó la memoria histórica de Caamaño en un programa televisivo dirigido por la señora Consuelo Despradel. El antiguo jefe de los Guardias Ranas afirmó en aquel entonces que el héroe nacional no tenía capacidad intelectual para gobernar, haciendo las veces, con tan desdichado estribillo, de caja de resonancia de sus detractores. Incluso, hasta llegó al grado de insinuar la idea de que este había sido cobarde cuando se asiló, por agotamiento, en la embajada de El Salvador. Es dentro de esa misma línea de franca destrucción de nuestros símbolos patrios que se inscriben las recientes declaraciones en el periódico “Hoy” del denominado “Comandos de la Resistencia” al afirmar, entre varias otras, que el Coronel de Abril iba a los campamentos de entrenamiento guerrillero en Cuba ‘de visita de médico’, que era débil por las faldas y entregado a la bebida, defectos, si los tuvo, que no viene al caso traerlo a cuento en este punto del tiempo, ni rebajan, sin embargo, su dimensión de héroe nacional. Tamaños intentos de canibalizar los modelos históricos dominicanos en la persona de Caamaño tienen sus antecedentes a su vez en las de nuestros héroes y próceres del pasado lejano, en los cuales a los Padres de la Patria se les ha considerado “un mito”, y entre ellos, a Duarte, se le pinta como “débil de carácter”, a Luperón, como “curandero”, entre otras bajezas humanas. Los Estados Unidos –digámoslo con todas las letras– jamás nos perdonarán la valentía de haberlos enfrentado en el conflicto bélico civil y patrio de Abril de 1965, en el que si no ganamos la guerra, tampoco la perdimos. De ahí nos ganamos el calificativo de “El David del Caribe”, y “los Espartanos de América”, la República Dominicana, un país diminuto que se atrevió a hacerle frente, una hazaña que tuvo como precedente las Gestas Restauradoras en el siglo XIX, donde libramos otra guerra –que tampoco perdimos– esa vez contra España, una superpotencia de la época. Otro imperio, desigual en el número de soldados y armas que también vencimos en nuestras luchas libertarias, fue Haití. No obstante, historiadores y otros estudiosos interesados de este lado de la isla, en un revisionismo que responde más a una agenda internacionalista, y esta vez fusionista y posmoderna, que a la realidad de los acontecimientos que se dieron entre ese territorio y nuestro país, han manipulado y tergiversado la verdad histórica en orden a sus intereses. En otras palabras, detrás de semejante proyecto canibalizador de la dignidad nacional se esconden el país más poderoso del mundo y otras potencias, así como grandes grupos de poder criollo, que al parecer se proponen borrar los valores patrios de la conciencia colectiva del dominicano. Sería con esa maniobra en mente que intentarían inficionar la unidad y moral en los más destacados integrantes del movimiento constitucionalista de 1965. El periodista y escritor Roberto Marcallé Abreu descubrió un detalle inédito en la historia reciente dominicana, el cual consiste en el tanque Sherman estadounidense que mordió con sus metálicas ruedas la parte frontal de la Puerta del Conde —y del cual se registran imágenes–, una vez finalizada la Guerra de Abril, un símbolo de humillación, en el tiempo, al orgullo de todos los dominicanos. “Testigo es el mundo de la lucha que libramos, del coraje y la valentía de ese pueblo en el terreno del honor y en el campo de batalla”, reza una de las frases memorables del discurso del presidente Caamaño en su entrega del mandato presidencial al Congreso en septiembre de 1965; solo que, el Coronel de Abril y Caracoles, jamás pudo haberse imaginado que la aureola de su lucha titánica iba a ser mancillada varios decenios después por antiguos compañeros de guerrillas en Cuba, que en lugar de sacar un balance digno y sereno del ideal que en una ocasión los uniera –dejando de lado las mezquindades humanas– han terminado canibalizando su memoria histórica.
Montesquieu y Vico, forjadores del conocimiento político
Charles de Secondat, barón de Montesquieu, nació en 1688 en el castillo de La Bréde cerca de Burdeos (Francia), de una antigua familia noble, que por tradición siempre se había predestinado a la magistratura. Aunque el joven Montesquieu no sentía ninguna vocación por esta carrera, debió aceptarla. Ese hecho, afinado a la característica habitual de su carácter, ayudó a hacerle forjar el designio de una obra en la cual habría criticado, ridiculizando las instituciones y costumbres francesas de su tiempo. Las Cartas Persas aparecieron en 1720: el autor imagina que un persa, visita Francia, escribiendo a un amigo suyo que quedó en su país mediante la descripción de las costumbres e instituciones francesas que hicieron una sátira aguda y mordaz en una candidez postiza. Así por ejemplo él dice que el rey de Francia tiene costumbre de nombrar sus ministros entre sus domésticos, indirecta indudable a los nobles que completaban su corte. Embiste la moralidad de las damas francesas y pone incluso en burlesco la Universidad (Sorbona), que dice es respetable para su edad, pero que es tan vieja que a veces yerra. El libro tuvo un gran éxito, sobre todo confirmados ante la clase dominante que fue simplemente la más avergonzada. Fue un gran signo de caída porque una clase dirigente fuerte y convencida de la legitimidad de su absolutismo no tolera ser ridiculizada. Si Montesquieu era de inteligencia mediocre, que se limitaría al género literario que le había dado fama, pero era una mente poderosa y original, que fue capaz de renovar y trató a su segundo libro “Las causas de la grandeza y decadencia de los romanos”, el tema esta vez fue más difícil porque aún hoy en día a pesar de todos los avances de la ciencia histórica, no se puede decir que se aclaren todas las causas de la disolución de la antigua Civilización. Nuestro autor trabajó cerca de veinte años en su tercera obra que le hizo célebre ante sus contemporáneos y de la posteridad, fue publicada en 1748. Como se sabe, su titulo es “Espíritu de las Leyes” y se puede afirmar que todas las reformas políticas que fueron realizadas en el siglo XIX llevan el esquema de las ideas enunciadas en ella. Comienza por una definición que recuerda la filosofía de Descartes. Las leyes son, dice él, los informes necesarios que derivan de la naturaleza de las cosas. A seguida se examinan los temas más variados; entre otros el autor se ocupa de la esclavitud y del divorcio. Pero la parte propiamente política es la que más ha contribuido a hacer esta obra celebre. Hasta Montesquieu, había reinado sin contestación la clasificación de las formas de gobierno expuesta por Aristóteles (aunque era en realidad anterior al Estagirita), y se admitía por doquier que los gobiernos podían dividirse en monarquía, aristocracia y democracia. Es justo valorar que la palabra república es usada por el autor en el sentido moderno del término, o sea, para designar un gobierno a la cabeza del cual no existe soberano genético. Montesquieu diferencia entre la monarquía y el despotismo explicando que, en la primera, el soberano gobierna conforme a leyes que ha hecho el mismo, siendo circunscrito su poder por los privilegios de las clases sociales y por los usos, mientras que en el despotismo su iniquidad es ilimitada. La república, dice, se encuentra en los países virtuosos; y entiende por virtud el desinterés y la sobriedad. La monarquía descuella en los países donde señorea el sentimiento del honor, esto es, el amor de las distinciones sociales y, en las clases altas, la consciencia de los deberes hacia el Estado. En cuanto al despotismo tiene su soporte en el temor de los castigos. Desarrollando una idea ya observada por Bodino, piensa que la virtud y por consiguiente la república se encuentra de preferencia en los países fríos donde las pasiones son ardientes mientras que el despotismo sería propio de los países cálidos. Pero la parte más interesante del Espíritu de las Leyes es aquella en la cual el autor expone su teoría de la división de los poderes. Gracias a esta división, dice, “los poderes limitándose unos y otros, la libertad, es decir, el gobierno fundado en la ley, llega a ser posible.” Preexisten, señala él, tres órdenes de poderes: el legislativo, que elabora las leyes, el ejecutivo que las aplica en el orden general, y el judicial que la aplica en los casos particulares. Cada uno de esos tres poderes debe ser confiado a un organismo distinto e independiente de los otros dos. Es solamente cuando esta división existe que se puede plasmar un régimen de libertad. Si se quiere criticar a Montesquieu se puede observar que esta clasificación de las formas de gobierno no es, más que la de Aristóteles, organizada sobre sus caracteres esenciales. Aristóteles al ofrecer su clasificación tuvo en cuenta la ciudad-estado helénico. En cuanto a Montesquieu, él se sitúa simplemente observar las instituciones políticas europeas de su tiempo. Así Inglaterra, Francia y Suiza y tal vez Turquía, que le proporcionan el ejemplo de un Estado despótico, fueron los modelos que la inspiraron. El estilo entre la monarquía y el despotismo es aun más frágil. Se conoce en este aspecto la espiritual observación de Voltaire para quien esas dos formas diferenciadas por Montesquieu serían “hermano y hermana y similares y por lo tanto podría ser el que tome el otro”. En fin no se puede aceptar la correlación que Montesquieu establece entre la virtud, tomada en el sentido que él atribuía a esta palabra y la forma republicana del gobierno, igual que no se puede aceptar la relación que ha establecido entre el clima y la reforma del gobierno. Eso es tan cierto que en América del Norte, el desinterés y la austeridad de costumbres, no parecen ser más grandes que en los estados monárquicos de Europa. En la época misma en que Montesquieu escribía, Rusia, país sin embargo frío, poseía un régimen autocrático, mientras que la antigüedad clásica era Grecia e Italia, países de clima más bien caliente, que habían los primeros, creado y realizado las formas de gobierno basados sobre la libertad. La parte más duradera de la obra de Montesquieu es sin ninguna duda la relativa a la repartición de los poderes. Pero hasta esta es considerada como incompleta. Observando las condiciones políticas de Inglaterra del siglo XVIII, Montesquieu llegó a esta convicción: la libertad de la cual gozan los ingleses fue el resultado de la división de los poderes. Pero el omite observar que esta división no correspondía perfectamente a su concepción según la cual cada poder debía estar reservado a un organismo determinado. En efecto habría sido inexacto afirmar que el rey de Inglaterra no participaba nada en el poder legislativo y que el Parlamento no participaba en el ejecutivo. Además omite igualmente insistir sobre el aspecto político de la división propuesta. Debido a que no podía funcionar normalmente porque detrás de cada órgano, que era el rey o el Parlamento, había una fuerza política especial. Detrás del rey se encontraba el prestigio del cual gozaba aun la Corona, y también toda la burocracia. Detrás el parlamento tenía toda la clase alta y media de Inglaterra que poseía la supremacía económica y que, gracias al gobierno autónomo, tomaba una amplia parte en la dirección administrativa del país. Esta omisión explica porque en muchos países donde se introduce el régimen representativo y por consiguiente la separación de los poderes, esta, aunque sancionada por los textos constitucionales, no pudo jamás funcionar eficazmente. Es justamente porque faltaba a esos países esta multiplicidad de las fuerzas dirigentes que había permitido en Inglaterra el éxito de ese modo esa forma de gobierno. Por otro lado, entre los escritores italianos del comienzo del siglo XVIII hay que señalar a Jean-Baptiste Vico quien fue un espíritu muy original y no tuvo durante su vida el éxito que le acaeció después de su muerte. Vico fue un pensador solitario; y con una vida muy estrecha, confinada por la pequeñez de sus medios financieros y desasosiegos familiares; pasó nueve años en una pequeña localidad de la región de Nápoles, Vatolla, donde era maestro en una familia noble. Más tarde regresó a Nápoles, donde naciera en 1668, y se las arregló para obtener de la Universidad de carga retórica repetidor, puesto mal pagado a través del cual, al ser la educación más privada, él pudo conseguir lo necesario para vivir, y en 1734 recibió una pequeña pensión del rey Carlos III, nombrándolo historiógrafo de la Corte. La obra principal a la que Vico debe su celebridad es titulada “Principios de una ciencia nueva relativa a la naturaleza común de las naciones”. Fue publicada por primera vez en 1725, desarrollada en una segunda edición de 1730, y aparecida en su forma definitiva en una edición póstuma fechada en 1743. La idea primordial de todo el sistema de Vico es que todas las civilizaciones humanas posen un movimiento ascendente. Diferencia tres fases en la vida de los pueblos: el periodo divino que atañe al comienzo de la civilización y al curso del cual la Ciudad es dirigida por sacerdotes. El único lazo que une entonces los ciudadanos es la creencia en una divinidad común. Es durante esta época que nacen las primeras instituciones sociales, esto es, el matrimonio, la equidad y el culto a los muertos. Luego viene el periodo heroico en el cual el fuerte domina el débil y donde la fuerza material toma primer orden; el poder está entonces entre las manos de algunos. En fin, viene el periodo humano en el cual las costumbres se suavizan y donde la Sociedad trata de organizar de una manera que tiende a ser perfecta. Pero puede suceder que, como resultado de una regresión social, los hombres caen de este periodo favorable a las violencias de la edad heroica o hasta a la condición primitiva del periodo divino. Desde el punto de vista de las formas del gobierno, Vico indica que al primer periodo corresponde el gobierno monárquico, al segundo el gobierno aristocrático y al tercero el democrático. Formulando esta teoría Vico avanzó mucho en la vía que conducía a una verdadera ciencia política y dio prueba de intuición genial. Para este movimiento uniforme que él creía entrever en la vida política de los pueblos no existe siempre, o, si existe, se trata entonces de una uniformidad muy relativa. De todos modos, Vico tuvo el gran merito, dada la época en que vivió, dogmatizar que el método mas seguro para conocer las leyes que reglamentan la vida política y cultural de los pueblos consiste en el estudio de su historia. Es solamente a través de ésta, señala, que es posible arribar a resultados verdaderamente científicos. Pero, hay que recordar que, para Vico el bagaje de conocimientos históricos que estaba disponible era todavía insuficiente e imperfecto.
¿De que se ríe el Alcalde?
Comprendo que un político que administre un banco casi estatal y logre un préstamo de más de noventa millones para una empresa familiar esté sonriente; o que ese mismo político haya recibido una compensancion de doce millones de pesos a poco más de un año de trabajo. Se justifica su sonrisa. Entiendo que un legislador que administre cientos de miles de pesos y disponga de dos exoneraciones de vehículos en cuatro años tenga motivo para reír a carcajadas; Es comprensible que el “presidente” de un partido que augura un éxito rotundo en sus aspiraciones reeleccionistas en las elecciones internas de ese partido, tenga motivos para reír sabiendo que cuenta, para ese proceso, con el control del padrón, de la Comisión Organizadora y del Centro de Cómputos, además del manejo a su antojo del presupuesto de la Organización. Justifico que un profesional de humilde origen económico que haya logrado por Gracia de su activismo político engancharse a “servidor público” y que por ese sacrificio perciba más de medio millón de pesos mensuales en un país donde el salario de maestros, enfermeras y policías no alcanza los diez mil pesos, se revuelque de risa y se pellizque para asegurarse de que todo eso es real. Que los simpatizantes del equipo alemán de futbol mueran de risa, es comprensible. Ahora, lo que no entiendo por más vuelta que doy al asunto es de qué se ríe el alcalde de Bayaguana. En cada momento en que aparece su imagen ante las cámaras exhibe una sonrisita inexplicable. Él, es cierto, está amparado en la presunción legal de inocencia y hasta podría ser inocente. Pero el hecho de que unos facinerosos confiesen que dispuso asesinar a un hombre para encubrir un desfalco, no es como para reír. Yo, por lo menos, no le veo la gracia.
Proyecto de destrucción de nuestros símbolos nacionales
En abril de 2004, días antes de un aniversario más de la Guerra de Abril de 1965, el comandante Ramón Montes Arache, por oscuras razones que desconocemos, denostó y enlodó la memoria histórica de Caamaño en un programa televisivo dirigido por la señora Consuelo Despradel. El antiguo jefe de los Guardias Ranas afirmó en aquel entonces que el héroe nacional no tenía capacidad intelectual para gobernar, haciendo las veces, con tan desdichado estribillo, de caja de resonancia de sus detractores. Incluso, hasta llegó al grado de insinuar la idea de que este había sido cobarde cuando se asiló, por agotamiento, en la embajada de El Salvador. Es dentro de esa misma línea de franca destrucción de nuestros símbolos patrios que se inscriben las recientes declaraciones en el periódico “Hoy” del denominado “Comandos de la Resistencia” al afirmar, entre varias otras, que el Coronel de Abril iba a los campamentos de entrenamiento guerrillero en Cuba ‘de visita de médico’, que era débil por las faldas y entregado a la bebida, defectos, si los tuvo, que no viene al caso traerlo a cuento en este punto del tiempo, ni rebajan, sin embargo, su dimensión de héroe nacional. Tamaños intentos de canibalizar los modelos históricos dominicanos en la persona de Caamaño tienen sus antecedentes a su vez en las de nuestros héroes y próceres del pasado lejano, en los cuales a los Padres de la Patria se les ha considerado “un mito”, y entre ellos, a Duarte, se le pinta como “débil de carácter”, a Luperón, como “curandero”, entre otras bajezas humanas. Los Estados Unidos –digámoslo con todas las letras– jamás nos perdonarán la valentía de haberlos enfrentado en el conflicto bélico civil y patrio de Abril de 1965, en el que si no ganamos la guerra, tampoco la perdimos. De ahí nos ganamos el calificativo de “El David del Caribe”, y “los Espartanos de América”, la República Dominicana, un país diminuto que se atrevió a hacerle frente, una hazaña que tuvo como precedente las Gestas Restauradoras en el siglo XIX, donde libramos otra guerra –que tampoco perdimos– esa vez contra España, una superpotencia de la época. Otro imperio, desigual en el número de soldados y armas que también vencimos en nuestras luchas libertarias, fue Haití. No obstante, historiadores y otros estudiosos interesados de este lado de la isla, en un revisionismo que responde más a una agenda internacionalista, y esta vez fusionista y posmoderna, que a la realidad de los acontecimientos que se dieron entre ese territorio y nuestro país, han manipulado y tergiversado la verdad histórica en orden a sus intereses. En otras palabras, detrás de semejante proyecto canibalizador de la dignidad nacional se esconden el país más poderoso del mundo y otras potencias, así como grandes grupos de poder criollo, que al parecer se proponen borrar los valores patrios de la conciencia colectiva del dominicano. Sería con esa maniobra en mente que intentarían inficionar la unidad y moral en los más destacados integrantes del movimiento constitucionalista de 1965. El periodista y escritor Roberto Marcallé Abreu descubrió un detalle inédito en la historia reciente dominicana, el cual consiste en el tanque Sherman estadounidense que mordió con sus metálicas ruedas la parte frontal de la Puerta del Conde —y del cual se registran imágenes–, una vez finalizada la Guerra de Abril, un símbolo de humillación, en el tiempo, al orgullo de todos los dominicanos. “Testigo es el mundo de la lucha que libramos, del coraje y la valentía de ese pueblo en el terreno del honor y en el campo de batalla”, reza una de las frases memorables del discurso del presidente Caamaño en su entrega del mandato presidencial al Congreso en septiembre de 1965; solo que, el Coronel de Abril y Caracoles, jamás pudo haberse imaginado que la aureola de su lucha titánica iba a ser mancillada varios decenios después por antiguos compañeros de guerrillas en Cuba, que en lugar de sacar un balance digno y sereno del ideal que en una ocasión los uniera –dejando de lado las mezquindades humanas– han terminado canibalizando su memoria histórica.
¿Guido o Miguel?
La crisis política del país es muy seria. La democracia peligra. Los partidos, manejados con criterios mercantiles, son destruidos por los poderosos bajo la mirada de las altas cortes. ¿Qué pasa? Parecería que están a disposición del mejor postor, que no piensan en el bien común. El escenario general, es lamentable. En el caso especifico del PRD, su situación es compleja. Sabemos que se caracteriza porque sus militantes tienen espíritus independientes, diversidad de ideas. Estamos acostumbrados a sus encontronazos, pero en la mayoría de los casos, terminan entendiéndose. Sin embargo, hoy están prácticamente divididos. Se habla del grupo de Miguel, de Hipólito, Abinader, de la convergencia, del PRD Mayoritario. Unos actúan dentro de la organización, otros fuera de ella. El Presidente del PRD, Miguel Vargas, asegura que sus acciones buscan “institucionalizarlo, disciplinarlo, modernizarlo”. Esta suspendiendo o expulsando a los que no se ajusten a sus normas. Miles quedaron fuera del padrón electoral para la Convención que realizarán el 20 de julio y donde elegirán el próximo Presidente. Miguel aspira a la reelección. Otro candidato es Guido Gómez Mazara. ¿Recibirá apoyo de los que actúan desde afuera? No lo se. Los perredeistas saben que es momento de definiciones. No procede perder tiempo con estrategias ni tácticas dilatorias con fines posteriores. Como ciudadana amante de la democracia estoy muy atenta a este evento. ¿Quién será Presidente, Guido o Miguel? Las personalidades, principios, objetivos, inquietudes y métodos de acción de estos dos candidatos se perciben radicalmente diferentes. La decisión de la mayoría, definirá el partido y retratará la sociedad. Miguel, ingeniero y empresario, con las riendas, siglas y símbolos del partido en las manos, busca cambiar la esencia del mismo y el comportamiento de sus gentes. Sobrio, frío, lacónico, calculador, inspira un respeto que raya el miedo. En su afán de disciplinar, sus actitudes y acciones, se perciben con aires dictatoriales, chocan con la idiosincrasia de los perredeístas. Ellas recuerdan que tiene el poder en el partido y también económico, es millonario. Si lo deseara, puede usar esos recursos, desde la base hasta las cúspides, para alcanzar sus fines. Vende la idea de disciplinar aunque miles queden fuera, incluyendo líderes históricos. Actúa como los gerentes empresariales que con la mayor tranquilidad, manda al zafacón, desechan, los productos que no encajan con el molde e impiden la negociación. Guido, por su lado, abogado y político, parece disponer solo del verbo, ideas, sueños, férrea voluntad. Insiste en preservar la esencia del partido, defender la democracia. Extrovertido, espontáneo, emotivo, se expresa con coraje y firmeza, buscando que el mensaje cale. Afirma que persigue unir la familia perredeista, abrir las puertas a todos y todas, para que juntos, puedan pensar en los pobres, combatir la corrupción, acabar con la impunidad, defender los bienes del pueblo y cerrar los capítulos de odios y rencores. Considera que el gobierno que preside Danilo Medina tiene aspectos positivos, pero debe desmontar la corrupción. Asegura que como Presidente del PRD, no habrá pacto de la corbata azul como el que hizo Miguel con Leonel. Que no va a aliarse a los depredadores de la nación, a los que dejaron un hoyo fiscal, a los que no pueden explicar sus millones, mientras los hospitales carecen de todo y los pobres se mueren de hambre. Es cuestión de vergüenza contra dinero. Demostraré que “primero la gente” como decía Peña Gómez, no los intereses de grupos. Dice tener fe en Dios, de que saldrá airoso. “La gran mayoría del PRD votará por mi porque me parezco a ellos”. También los que están en el padrón de Miguel, porque saben que ayudaré al partido a volver al poder en el 2016. Lo necesito a todos. Vamos a reconstruir al PRD. Trabajaremos como un gran equipo, fortaleceremos la democracia, ayudaremos al gobierno, señalándole lo que anda mal y contribuiremos a tener una mejor RD. Ya lo verán”, dice con vehemencia. Bueno, el día de la Convención, la nación espera que vayan a votar revestidos de civismo, solo escuchen su conciencia y piensen en la democracia ¿En quién confiarán para unir las partes? ¿En Guido o Miguel? Veremos.

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