¡El agua tá cojio! Pregonaban un sinnúmero de haitianos en Juana Méndez cuando se estaba construyendo un canal de riego para desviar el cauce del río Dajabón, también conocido como el río Masacre.
La felicidad entre los haitianos era inmensa y no era por el canal, sino porque le estaban haciendo la vida imposible a la República Dominicana y es que en lo único que los haitianos son unidos es en el odio a todo lo que sea dominicano y allí se dieron cita mansos y cimarrones.
También llegó Barbecue con sus matones, al igual que la policía haitiana, pero no hubo enfrentamiento entre ellos, sino una gran fiesta por el mencionado canal.

Haitianos ricos donaron dinero para la construcción del mismo; los pobres trabajaron gratis para hacer la obra y la diáspora haitiana mandó mucho dinero para la causa. También hicieron acto de presencia religiosos y satanistas; estos últimos enviaron sacerdotes del vudú para sacrificar animales y hacer rituales, pactos y conjuros con las fuerzas malignas espirituales para que, si la República Dominicana intentara sabotear dicha obra, le cayera toda la maldición y peste habidas y por haber en este mundo.
¡Pero vaya sorpresa !
Sucede que, misteriosamente, ya han muerto y siguen muriendo gente del vecino país ligada con la construcción del canal. Los primeros en morir de forma misteriosa fueron los 3 principales responsables de la edificación de la obra, incluyendo la ingeniera que fue graduada en la UASD; otros menos conocidos, y que se han bañado en las aguas de dicho canal, también han muerto de forma misteriosa.
Un autobús que salió desde una ciudad haitiana rumbo a Juana Méndez , donde se encuentra la obra, y que traía a un grupo para hacer rituales en el lugar, se accidentó y la inmensa mayoría murió.
Sin contar los muertos por las inundaciones, parece ser que Satanás, el príncipe de las tinieblas, está haciendo su trabajo de cobrar con almas a cualquiera que haga pacto con él. Los haitianos no han aprendido la lección desde que un 14 de agosto de 1791 en Bois-Caimán también pactaron con fuerzas demoníacas para conseguir protección y poder ganarle a los franceses en su supuesta independencia, pero luego de ese suceso a los haitianos les ha caído algo mucho peor que las 7 plagas de Egipto.
Desde aquel acontecimiento los haitianos jamás han sido libres porque son prisioneros de sus resentimientos y están encadenados a la cárcel del odio hacia La República Dominicana y a otros grupos étnicos. Ellos nunca podrán superarse y ser prósperos como otros países, pues viven atados al pasado y, si no sueltan el pasado, no podrán agarrar el futuro. Ellos creen en las supersticiones y la magia negra, cosa que no les ha favorecido ni dado resultado, pues si fuera así, Haití sería el país más rico del mundo.
No aceptan que sus males han sido creados por ellos mismos, pero siguen culpando a los demás. República Dominicana les da trabajo, salud y educación, pero nos pagan con maldad; la mayoría de los haitianos solo viven pensando en cómo destruirnos, pero todo se devuelve hacia ellos.
Haitianos, dejen eso, dejen la maldad y no se metan con el mundo espiritual porque eso no es un juego y ustedes lo saben muy bien. ¡¡Vuelvanse al Dios Todopoderoso !!
JPM

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