OPINION: Reformismo más allá de sentencias, leyes y disidencias
La sentencia con que se estrenó el nuevo TSE sugiere que este tribunal constituirá figurilla del gobierno más que una “Alta Corte”. El tortuoso curso que sigue la ley de partidos augura que no se aprobarán nuevas legislaciones electorales. Percibimos que la disidencia reformista, que cuenta con apoyo gubernamental, persigue, más que controlar el PRSC, distraer a reformistas de corazón en luchas intestinas para evitar que éstos ejerzan oposición sustancial al gobierno.
La decisión del TSE constituye un monumento de cómica incongruencia al descalificar la doble afiliación en sus argumentaciones pero basarse en ella para anular decisiones de organismos del PRSC hasta el punto que justificaría una película de Cantinflas como juez del TSE.
El tortuoso curso seguido en torno a la ley de partidos y el condicionamiento a un consenso peledeísta más que congresional, social o partidista, augura que no tendremos nuevas leyes electorales, por lo que debemos prepararnos para concurrir a elecciones con leyes vigentes, exigiendo su adecuada administración; propiciando mecanismos de vigilancia para hacer posible aplicar disposiciones que contiene sobre temas altamente sensitivos como plazos y financiamientos.
La disidencia reformista pro gubernamental debe reconocer que carece de simpatías internas y externas para controlar el PRSC no por falta de atributos personales de sus promotores, sino por sus vinculaciones con un gobierno que constituye la antítesis de doctrina y praxis del reformismo plasmadas, con indudables resultados, durante 22 años de gobierno.
La verdadera intención gubernamental para con ellos es neutralizar el ejercicio opositor basándose en la lamentable tradición del PRSC de dedicar más atención a pugnas internas y conflictos dirigenciales; sacrificando el accionar propiamente político. Por este proceder ha perdido sintonía e identificación ciudadana en perjuicio de preferencias y dirigentes.
Se necesita esclarecer el objetivo que el adversario es el gobierno que aúpa la disidencia; no la disidencia misma. Asumir conciencia que el principal recurso con que se cuenta lo constituyen la coherencia e identificación con aspiraciones ciudadanas precursoras de preferencias y caudales electorales. Y reconocer que solo recuperando la meta de dos dígitos característicos de días de gloria del PRSC se fortalecería la voz opositora y se abatirían las disidencias.
Ello requerirá analizar sistemáticamente decisiones y acciones gubernamentales, criticar yerros, reconocer aciertos y formular contrapropuestas avaladas en nuestra doctrina y praxis; exponiéndolas mediante presencia continua en medios; preparar nuestra organización para el certamen que afrontaremos en 2020, organizando y vitalizando directorios por colegios electorales.
Así el reformismo de corazón no solo podrá encarar las adversidades proporcionadas por sentencias, leyes y disidencias; sino también, especialmente, cumplir nuestras responsabilidades con la nación, su democracia y su población.

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