¿Quién paga las campañas?
¿Quién o quienes pagaron las campañas electorales del presidente Danilo Medina?
La respuesta es simple, más allá de las conjeturas, conceptualizaciones y divagaciones de los analistas, interesados o desinteresados: Los mismos que pagan siempre las campañas de los candidatos dominicanos bajo el esquema anacrónico de partidos interesados en que no exista ningún control o reglamento que regule y fiscalice las campañas electorales, lo cual permite que cualquier persona, con talento o sin talento, con méritos o sin ellos, con valores éticos o sin ellos, con dinero limpio o sucio, del bajo mundo o del alto mundo, del narcotráfico o del crimen organizado, del lavado o del soborno, pueda ser elegido presidente de la República, senador, diputado, alcalde o regidor.
Pero sea quien sea en última instancia la campaña las paga el pueblo, con su ignorancia, su marginalidad y su pobreza. Manos que dan esperan.
El dinero del Estado, no es del Estado, se supone que es del pueblo y que por lo tanto quienes dirigen las instituciones públicas deben utilizarlo racional y transparentemente invirtiéndolo en obras que beneficien a las mayorías, no a grupos políticos o económicos enquistados en el poder. Los recursos que el Estado destina para los partidos como un aporte al fortalecimiento de la democracia y de las propias organizaciones políticas, no es usado adecuadamente. Es una estafa legitimada, pues la ley se viola sistemáticamente sin ninguna consecuencia. El dinero que reciben los partidos es dinero del pueblo.
Los recursos que sin ningún control destinan los empresarios para las campañas no tienen un propósito patriótico, ni nada que se parezca. Se trata de un negocio, una inversión con retorno multiplicado. No es dinero gratis.
(Me dice un amigo periodista que originalmente Joao Santana fue contratado por un grupo de empresarios dominicanos que hicieron un pool para pagarle, 500 mil dólares mensuales, algo frecuente en nuestro desordenado país, pero que luego las cosas cambiaron. No sé si es cierto).
El que da cien pesos procurará cien mil si el patrocinado gana los comicios. Es una inversión. Los grupos económicos hacen sus encuestas y distribuyen los recursos en función de las posibilidades que tiene tal o cual candidato de “ganar las elecciones”. No apuestan a un solo caballo. Una buena parte de los que reciben más de 200 mil millones de pesos en exenciones fiscales patrocinan campañas electorales.
El que entregó un millón o cien millones de pesos a un candidato ganador lo multiplicará por mil, si puede. Pero además tendrá beneficios colaterales en las aduanas, impuestos internos y en otras instituciones del Estado. Es un trueque: Yo te doy ahora, tú das después.
Fue lo que hizo Odebrecht en la mayoría de los países latinoamericanos incluyendo el nuestro. El pago de sobornos por más de 92 millones de dólares lo explica. Sobornaba y financiaba campañas electorales para obtener los contratos de las obras importantes que luego sobrevaluaba para aumentar sus beneficios, lo cual terminaba perjudicando al pueblo. Ganaba la empresa extranjera, ganaban los funcionarios y los congresistas, pero perdía el pueblo.
(La Casa pierde y se ríe. El pueblo, indefenso, pierde y llora de hambre, desnudo y descalzo)

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