OPINION: Otra “Reinaldada” de Pared Pérez
Cuando ocupamos posiciones públicas de relevancia, máxime si se trata del encabezamiento de uno de los poderes del Estado, hay que tener mucha prudencia en lo que expresamos, toda vez, que hasta lo mas inverosímil es noticia; mas notoriedad adquiere si quien lo esgrime, además de lo anterior es una figura “presidenciable”.
Nuestro señor presidente del Senado, Lic. Reinaldo Pared Pérez, se despachó con unas declaraciones que parecería estaba anestesiado, sedado o que de nada le han servido sus años de escolaridad y ejercicio de las posiciones que ha ostentado.
“En el hipotético caso que el presidente Danilo Medina haya recibido financiamientos de Odebrecht para la campaña electoral, no se habría cometido ninguna ilegalidad”. Es como para morirse de la risa, cuando el autor de semejante adefesio es alguien que durante los últimos 18 años ha vivido en la cocina donde se cuecen las leyes que versan sobre la materia, ocupando gran parte de ese tiempo la presidencia del Senado.
Conforme a nuestra Constitución Política, en su artículo 146, “Se condena toda forma de corrupción en los órganos del Estado”. Del mismo modo, establece el artículo 8, literal “e” de la ley 120-01 de Código de Etica del servidor Público: “Está prohibido aceptar o solicitar a alguna persona, directa o indirectamente para él, algún miembro de su familia o cualquier otra persona, negocio o entidad, algún bien de valor económico, incluyendo regalos, préstamos, promesas, favores o servicios a cambio de que la actuación de dicho funcionario o empleado público esté influenciada a favor de esa o cualquier otra persona”.
La única ley que excluye al Señor Presidente y demás funcionarios de elección popular respecto a las actuaciones del servidor público, es la 41-08 sobre función pública, que al versar sobre las prohibiciones en ese sentido, no obliga a aquellos a someterse a su imperio. Parecería fue la única normativa jurídica que observó nuestro Señor Presidente del Senado.
Al referirse a las imputaciones de Hilberto Silva, sobre que Odebrecht había financiado la campaña reeleccionista de Danilo Medina, nuestro Señor Presidente dio en la diana al hacer lo que mandan las circunstancias en estos casos: “Yo lo que quisiera es que alguien me imputara, que alguien pudiera probar que la campaña de nosotros recibió un centavo, que alguien lo pudiera probar. Emplazamos a cualquiera, incluso al señor que dijo eso desde allá (Hilberto Silva), que pueda demostrar que la República Dominicana recibió un centavo para esa campaña, no lo necesitamos”.
Es mas que suficiente para defenderse de semejantes ataques, sin recurrir a subterfugios que lejos de beneficiarle le cuestiona. Si alguien tiene alguna prueba concreta que comprometa la seriedad de nuestro Señor Presidente, que la haga pública, no se trata de traficar con el galloloquismo de denuncias infundadas para dañar el buen nombre de los demás.
Quien profiere aberraciones como la “reinaldada” del señor presidente del Senado, es una persona que no merece ser siquiera alcalde pedáneo de una sección de este país, mucho mas descalificado para siquiera su nombre sea considerado entre los “presidenciables”.
Con semejantes pachotadas, se hace necesario que nuestros honorables senadores reflexionen si es la representación que merece esa ala del Poder Legislativo.
JPM

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