OPINION: Las grandes ilusiones de los políticos

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EL AUTOR es abogado. Reside en Santiago de los Caballeros.

 

 

El país no resistirá un día más la demencia que se ha desatado como si fuera un huracán de pasiones políticas que pretende suprimir los sagrados postulados constitucionales sobre cuyos pilares vigorosos se sustenta la sociedad y los cuales le concede a los electores el derecho irrenunciable de elegir y ser elegido en una nación cuyos anhelos de paz, desarrollo y prosperidad se sostienen en la firme esperanza de un pueblo que ha luchado a través de su historia por vivir en un ambiente democrático que propicie un estado de armonización sincera de los intereses sociales, políticos y económicos, los cuales muchas veces son traídos al seno del pueblo por una codicia exagerada, como aquel comandante romano conocido por su codicia llamado Marco Lucinio Craso.

 

Ese estado de locura política tan desaforada que mantienen algunos políticos de oposición, tales como el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y sus aliados de ocasión, no debe ser ni estimulado ni acompañado en sus propósitos, al menos que los llamados líderes políticos que persiguen la presidencia sin ir a elecciones no hayan entrado en un estado de enajenación mental colectiva que desafía la ciencia de la neurología. Similar a la demencia colectiva de las religiones denunciada por el filósofo y anarquista ruso Mijaíl Bakunin.

 

A lo mejor la demencia de algunos de los políticos dominicanos sea un simple aleteo de alguien incapaz de volar, parecido a aquella ave australiana conocida como emú, que no puede volar.  Se ha visto como una real vesania decir públicamente que el presidente Danilo Medina es un gobernante ilegítimo habiendo ganado las elecciones con más de un 60% de los votos sufragados.

 

Hay personas que se sientan sobre sus propios sueños a calentar su utopía en el hornillo de su mente, como aparece en la obra de Sigmund Freud «La interpretación de los sueños» y caen en un estado de ilusionismo que terminan creyéndose ellos mismos las imágenes que sueñan. Tal vez esa clase de onirismo podría venir  de alguna consulta con Eridamante, el que hablaba junto al lago de Xunias, en la obra de Apolonio de Rodas «El viaje de los Argonautas», quien aconsejó a Aquiles sobre la actitud del dios Apolo, cuyo relato aparece en la «Ilíada».

 

Ahora bien, la ilusión de incorporar la imagen de una supuesta ilegitimidad del presidente Medina no cabe en una mente sana y tratar de llevarle al pueblo este espejismo es como si alguien tratara de llevar a algunos de mis lectores a París dividiendo un pasaje en primera por dos de tercera, como le hizo Julio Gálvez Orrego (Chino Gálvez) al escritor y poeta César Vallejos que no tenía dinero para hacer un viaje tan largo desde el Perú a «Las Europas».

 

¿A dónde cree este «mago» de la política dominicana que puede llevar a este pueblo con sus delirios? Aquí cabría una frase de la magia china que reza: «Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espada la magia: es allí a donde voy».

 

Mientras la oposición continúa enhebrando fantasías el presidente Danilo Medina aviva su marcha sobre los caminos de la patria inaugurando nuevas escuelas, avituallando con recursos a pequeños y medianos agricultores y aligerando la construcción de la termoeléctrica Punta Catalina, que alumbrará el país sin necesitad de los generadores privados.

 

Diariamente observamos en la prensa un demonio que sale de las mentes de la oposición política. En una entrevista ficticia por Ana María Villalobos Cedano esta relata que «La mayor victoria del Demonio es hacernos creer que no existe. A partir de ese momento el maligno actúa con total impunidad y a sus anchas». Y continúa explicando: «Son raros los casos de auténtica posesión diabólica, afirma Amorth, pues muchas veces se trata de graves perturbaciones mentales».

 

Quizás entre estos partidos políticos y una parte de los grupos verdes, que no son grises ni negros, se necesita la presencia de un exorcista de la diócesis de Roma como el exsacerdote italiano Gabriele Amorth, miembro de la Sociedad de San Pablo, para que les bendiga y expulsen sus demonios. Sin embargo, pensamos que frente a los demonios el presidente Medina podría interpretar al sacerdote Amorth y diría: «¿Yo, miedo de Satanás? Es él quien debe tener miedo de mí: yo trabajo en nombre del Señor del mundo».

 

Cada día el pueblo dominicano se ve expuesto por las mentes creativas de los partidos de oposición a una situación nueva de espanto al estilo de la divinidad en la mitología griega llamado Tifón, un monstruo enorme y espeluznante que intentó destruir a los titanes que aparecen en la obra «Teogonía», de Hesíodo. A Danilo Medina intentan hacerle lo mismo por la mañana, de tarde y por la noche. Como dice el refranero: «Hasta el manjar más sabroso hostiga cuando es copioso».

 

No es posible trabajar con serenidad bajo un estado de hostigamiento constante. No obstante, tenemos que recordar una frase del escritor estadounidense Zack W. Van que nos advierte sobre algo que podría estar sucediendo eventualmente con la figura del presidente Medina: «La intimidación o maltrato construye el carácter como los residuos nucleares crean los superhéroes».

 

La ilegitimidad que ahora se pretende refrendar la oposición no tiene lugar a ser sancionada porque es una demanda absurda e irracional, improcedente y sin fundamento traída al debate político nacional para fastidiar.  El escritor estadounidense Ken Kessey, autor de las películas: «Casta invencible» y «Atrapado sin salida», entre otras, expresó: «Solo sé una cosa: en el fondo nadie es demasiado fantástico, tengo la impresión de que todos dedican la mayor parte de su vida a fastidiar a los demás».

 

La «marcha verde» y todo el elenco político detrás de ese pequeño mundo de soñadores parece que se está desinflando o va camino a desanimarse. Ahora sale un casi imperceptible dirigente político, supuestamente de izquierda, con otra mendacidad hablando de incoar una demanda por ilegitimidad contra el gobierno del presidente Danilo Medina, tratando de ver si con ese nuevo subterfugio atrapa algún obtuso.

 

Me permito ponerle fin a este articulo con una frase de Edgar Allan Poe: «Ningún hombre que ha vivido sabe del más allá… más que usted y yo y toda religión… surge simplemente del subterfugio, el miedo, la codicia, la imaginación y la poesía».

jpm

 

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