Estoy absolutamente convencido de que existe un plan de sectores políticos y empresariales para minar la unidad del PLD y crear conflictos entre Danilo y Leonel. Ahora están utilizando a narcotraficantes convictos, confesos y condenados para tratar de desprestigiar a Leonel y pretender endilgar esa campaña aviesa a sectores danilistas.
La visita de Danilo a Leonel en su residencia y el abrazo de hermanos que allí se dieron, es el mentís más claro y preciso para despejar cualquier duda de problemas entre esos dos importantes líderes del país y del PLD. Ellos dos tienen un gran sentido de la historia y ninguno actuará contrario a lo que ha sido su propio accionar en cada situación que ha vivido ese partido y el país.
A propósito de eso quiero narrar dos anécdotas vividas de manera personal con ambos líderes del PLD que muestran claramente su calidad política y su gran sentido de la historia. La primera ocurrió en noviembre del año 2010 y fue con el doctor Leonel Fernández, a la sazón presidente de la república.
En ese momento había una gran expectativa en torno a si Leonel iría tras una segunda reelección o si apoyaría al precandidato Danilo Medina, quien se perfilaba como el candidato natural del PLD para las elecciones de mayo del 2012. En esa fecha le pedí una cita al presidente Fernández y me reuní con él en uno de los salones del palacio nacional.
Después de tratar algunos temas del gobierno, le dije que él sabía muy bien que yo era un danilista fiel a mi líder y que estaba preocupado porque un sector de los seguidores de Leonel estaban forzando una reelección que podría dividir el PLD. Leonel, con su parsimonia caraterística y con firmeza en sus palabras, me dijo: «Euri, tenga usted claro que ni Danilo ni yo por apetentecias personales vamos a dividir el PLD. Ambos estamos claros de nuestro papel como líderes y de que el partido y el país están por encima de cada uno de nosotros». Y así fue: Danilo obtuvo la candidatura del PLD y apoyado por Leonel ganó las elecciones convirtiéndose en uno de los mejores presidentes de la historia dominicana.
La otra anécdota sucedió con el presidente Danilo Medina el pasado 15 de enero de este año. Ese día me reuní con el presidente Medina en su despacho del palacio nacional y después de conversar sobre varios temas del gobierno le expresé mi preocupación sobre lo que podría provocar a lo interno del PLD un conflicto entre él y el ex-presidente Fernández a propósito del tema de la reelección y de una posible candidatura de Leonel.
Danilo, con esa humildad que le caracteriza y con gran firmeza en sus palabras, me dijo: «Euri, ten muy claro que ni Leonel ni yo vamos a dividir el PLD por apetencias personales. Ambos estamos muy claros de nuestro papel como líderes y sabemos que los intereses del PLD y del país están por encima de nosotros». Lo mismo que me dijo Leonel cinco años atrás. Y estoy totalmente convencido de que así será.
Así fue y así será. Danilo y Leonel son dos líderes políticos forjados en la enseñanza de Juan Bosch y saben muy bien cuál es el papel de un líder que se debe a su organización y a su pueblo. Ambos tienen un gran sentido de la historia y espero que Dios los ilumine para que nunca defrauden a quienes confiamos en sus liderazgos.

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