Mejorando la contabilidad gubernamental
Una de las dependencias claves del tren gubernamental, responsable de llevar a cabo una tarea de vital importancia para el Estado Dominicano, es la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog).
Por estar bajo la sombrilla de un ministerio troncal (específicamente el de Finanzas) y por desenvolverse discretamente, prácticamente sin publicidad, la Digecog es poco conocida para el gran público, aunque saben de ella los que siguen de cerca los asuntos financieros oficiales.
Pero puede asegurarse sin temor a equivocación y mucho menos a exageración, que actualmente es pieza de funcionamiento eficiente en el vasto engranaje de la administración pública.

Conocer sus atribuciones y sobre todo saber qué está haciendo realmente en estos momentos, debe ser materia obligada para todo buen ciudadano, especialmente para los ligados al mundo financiero y aquellos que actúan como críticos, oidores o veedores políticos, que son muchos en nuestro país.
En síntesis, la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog) tiene el compromiso de dictar las normativas contables del gobierno, las cuales deben estar sustentadas en los estándares internacionales del Sector Público.
Debe elaborar informes económicos y financieros para una eficiente y eficaz gestión de las finanzas públicas, asegurando el cumplimiento de los requisitos de calidad establecidos y el marco legal vigente.
Más claro: debe regir el Sistema de Contabilidad del Sector Público sustentado en un marco normativo que garantice el registro de los hechos económicos y financieros para producir información fiable y oportuna, destinada a la toma de decisiones, rendición de cuentas y transparencia.
Digecog -valga la aclaración- no administra ni asigna fondos ni vela por su uso, solo se encarga de los registros contables de los organismos gubernamentales, incluyendo los descentralizados y autónomos.
Un técnico
Son muchas las acciones que pacientemente, sin estridencia ni politiquería, está ejecutando este núcleo financiero, en cuya cabecera el Presidente Abinader tuvo el acierto de colocar a un técnico en la materia -Félix Antonio Santana García- a quien hemos percibido en las últimas décadas en diferentes escenarios: empresas del sector privado, páginas de opinión de periódicos, Ministerio de Educación, Banco Central y docencia universitaria.
Por ejemplo, la Digecog se encuentra inmersa conjuntamente con las direcciones generales de Bienes Nacionales y el Catastro Nacional en ubicar e identificar todos los activos muebles e inmuebles del Estado a los fines de que estos se encuentren debidamente registrados en la Contabilidad Gubernamental y así conocer el verdadero valor del patrimonio del Estado dominicano. Lo sabe todo el mundo y es innegable: muchos de los activos del Estado (terrenos, vehículos, edificaciones, etc) se encuentran en manos de particulares y no hay registro consolidado de ello.
Se trata de una gestión exitosa -en primer lugar se ha puesto el nombre de la institución en la palestra- y nos proponemos volver sobre el tema para especificarlos y resaltarlos.

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Excelente artículo, de buenos conceptos y gran contenido, que aunque no sea propósito en ese sentido ayuda al control de la corrupción.