Los salarios

«El trabajo es la maldición de la clase bebedora». Oscar Wilde.

Los trabajadores son algo más que factores de producción abstractos. Son personas que tienen familia, deseos y necesidades, además de proporcionar trabajo a la economía, por lo que la tasa de desempleo es un motivo fundamental de preocupación de la sociedad y por la que el mercado de trabajo es una fuente constante de controversias, conflictos sociales y agitación política.

El siglo XIX fue testigo de batallas campales entre el trabajo y el capital por los salarios, las condiciones de trabajo y el derecho a sindicarse; actualmente, las mujeres y las minorías luchan por tener un buen puesto de trabajo y una remuneración equitativa.

El grupo más numeroso que padece la discriminación económica es el que está formado por las mujeres. Las mujeres que trabajan durante todo el año a tiempo completo solo ganan en promedio un 80% de lo que perciben los varones que tienen el mismo nivel de estudios y el mismo origen social.

Algunas variaciones salariales se deben a diferencias de educación, experiencia laboral y otros factores; las divergencias salariales son inevitables en una economía de mercado.

Hay discriminación salarial cuando las diferencias se deben a una característica personal irrelevante como la raza, el sexo o la religión, la política, entre otras.

Aunque existe una enorme variedad de rentas en todas las economías, los economistas tienden a considerar que el salario medio es un buen indicador del poder adquisitivo del trabajo en general, (Paul A. Samuelson y William D. Nordhaus, 1996).

La República Dominicana no aplica leyes como la de los derechos civiles e igualdad salarial que prohíben la discriminación en la contratación, el despido en el empleo y que obligue a los empresarios a pagar a los varones y a las mujeres lo mismo por igual trabajo.

Muchos sindicalistas de la nación dominicana procuran que haya un aumento del salario mínimo de los trabajadores pues hace casi dos años que no se aplica de forma razonable y equitativa un incremento de éste conforme el nivel de la canasta familiar de menor costo.

Conforme a lo anterior las principales centrales sindicales presentaron recientemente un documento ante el Comité Nacional de Salarios en que piden a los patronos un aumento salarial de 30% para el sueldo mínimo de los trabajadores no sectorizados.

En el indicado documento señalan que la canasta familiar tiene un costo de RD$28,380.00 mientras el salario mínimo de las grandes empresas apenas sobrepasa los RD$12,000.00.

De no acogerse la indicada demanda amenazan con irse a huelgas y realizar protestas en las mismas empresas. Asimismo solicitan al presidente de la República Dominicana que aplique por decreto un aumento general de salarios de un 30% al salario mínimo los sectores público y privado, hasta los RD$25,000.00.

Son muchas las protestas que se han escenificados en distintos sectores en busca de que se incrementé el salario mínimo en los sectores señalados.

No es lógico ni correcto de que se negocie un incremento salarial  de manera unilateral o se acuerde favorecer uno o dos sectores sin tomar en cuenta el resto de los trabajadores ya que se estaría cayendo en una clara discriminación.

Se sabe que todos son ciudadanos dominicanos afectados por las mismas condiciones económicas o el mismo costo de vida. Es el mismo caso de que se subsidie un sector en detrimento de otro.

Un caso muy comentado es el de las protestas de muchos  agentes activos y retirados de la Policía Nacional los cuales no obstante la importancia de su trabajo de preservar la seguridad y tranquilidad de la ciudadanía estos perciben un salario conocido como cebolla o deseo de llorar el cual fomenta la corrupción, la arbitrariedad y el desorden en el desempeño del trabajo éstos trabajadores públicos.

Es tiempo ya de que se mida con la misma vara a todos los sectores y se decrete un aumento general de salaria porque no se concibe que un policía gane RD$5,000.00 0 RD$6,000.00 cuando su trabajo es de alta peligrosidad y responsabilidad.

Tampoco es concebible que un servidor público perciba un emolumento mínimo de tan solo RD$5,000.00 pesos cuando el costo de la canasta familiar ronda los RD$28,850.00.

Las autoridades dominicanas deben llevar al país a los mismos niveles de justicia y equidad que otras naciones del continente americano menos desarrolladas que la dominicana hoy exhiben.

¿Cuándo la nación dominicana comenzará a distribuir entre los hombres y mujeres de menores ingresos de forma justa y equitativa el cacareado crecimiento de su Producto Interno Bruto que año tras año se anuncia con bombos y platillos?

Pasa el tiempo y se oye la misma canción de que el país no alcanza definitivamente su plena institucionalización y de que su presupuesto es mal formulado y ejecutado.

Es el momento ya de que la nación dominicana se ponga los pantalones largos del crecimiento, el desarrollo, la equidad y la institucionalidad pues de lo contrario desaparecerá la actual generación de personas y se seguirá luchando por lo mismo cuando esto debe ser un capitulo aprendido y un expediente cerrado.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

jpm

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