La ciencia al servicio de la investigación
En la actualidad, los expertos de la policía técnica y científica son convertidos figuras familiares y emblemáticas del paisaje policiaco al mismo título que lo eran los encuestadores. Los inspectores o los comisarios hace algunos años. La televisión, a través de múltiples series, ha popularizado la presión y sobre todo los métodos de esos sabuesos del crimen utilizando Nuevas tecnologías en el tiempo libre.
Los expertos de Las Vegas, Miami o Manhattan han remplazado los comisarios Maigret, Moulin, los inspectores Valentín, Colombo, Serpico, etc. Y hasta si Julie Lescaut o algunos otros policías de ficción, como en Cold Case, continúan aumentando los éxitos de audiencia de los televisores. No obstante, la ciencia y sus auxiliares son competidores mucho más serios que hace una década.
Sin embargo, los personajes de esas ficciones televisivas exceden a veces una actividad bien alejada de la realidad. Estas series sin duda han inspirado a algunas personas a dedicarse profesionalmente a este campo. Pero, ¿quiénes son los verdaderos expertos? Criminalística, policía técnica, policía científica. ¿Es la misma cosa no? No completamente,
A menudo confundidos en la práctica, a veces agrupados bajo el anglicismo “análisis forense” forensic sciences, lo que podría traducirse por “en relación con un debate público, el sistema legal”), esas disciplinas juntan todas los estudios biológicos u otros conocimientos destinados a servir al sistema jurídico, y en particular conocimientos relativos al cuerpo humano que puedan resultar útiles para resolver una investigación penal.
Con las disciplinas no médicas como la balística, varios estudios informáticos, físicos, en ingeniería y ciencias de materiales y de combustiones, las ciencias mecánicas (survie bdi, por ejemplo, para comprender los accidentes de vehículos), la contabilidad (para los delitos económicos), etc., ellas forman la base de una policía científica.
Esta proliferación de disciplinas es la prolongación de un enfoque emprendido desde mucho tiempo y que es primero nacida de la medicina. Uno de los ámbitos principales de la medicina llamada “legal” es la búsqueda de las causas y circunstancias de los decesos. El objeto de la criminalística tiende a reportar los indicios materiales de los hechos.
Alain Buquet la define como “el arte y la ciencia de descubrir, de analizar y de identificar los indicios “. La criminalística produce entonces lo que se llama “pruebas circunstanciales”. Una “prueba” pretende esclarecer la realidad de un hecho o la existencia de una obligación.
Se puede encontrar tres tipos de pruebas en el curso de una encuesta relativa a un delito o una infracción; prueba indicativa testimonial o circunstancial. La elucidación de un asunto, y pues la posibilidad de transmitir un procedimiento al Parquet con uno varios “puestos en causa” , pasa por la identificación del o de los autores presumidos.
Para evitarlo, todas las técnicas policiacas pueden ser utilizadas: audición, encuesta de vecindario, vigilancia, seguimiento, y por supuesto Recopilación y análisis de rastros de evidencia, interceptación telefónica, uso de archivos policiales, etc. Sin embargo, ningún medio científico, tecnológico o informático puede, por sí solo, reemplazar el sentido de la iniciativa, el «talento», sin el cual se pasarían por alto muchos casos resueltos en flagrante delito.
De igual modo, el razonamiento hipotético-deductivo que estructura cualquier investigación, la recopilación y síntesis de información operativa relativa a un riesgo o amenaza no siempre identificado con precisión, o el análisis de proporcionalidad que subyace a la vigilancia administrativa, se refieren irreductiblemente al ejercicio del juicio y discernimiento del agente de policía.
La criminalística y las disciplinas que ella agrupa son pues técnicas policiacas y ciencias de investigación al servicio de la encuesta y apuntando a demostrar materialmente u objetivamente la realidad del lazo que une la infracción y el autor. Se trata pues de una actividad interviniendo a posteriori, una vez el crimen cometido, y apuntando en buscar las manifestaciones tangibles.
Esta tarea incumbe al personal calificado y a expertos que realizan sus misiones durante la fase de la encuesta penal De igual modo, el razonamiento hipotético-deductivo que estructura cualquier investigación, la recopilación y síntesis de información operativa relativa a un riesgo o amenaza no siempre identificado con precisión, o el análisis de proporcionalidad que subyace a la vigilancia administrativa, se refieren irreductiblemente al ejercicio del juicio y discernimiento del agente de policía.
Contrariamente a las falsas ideas generalizadas por algunas series de televisión estadounidenses, no son los especialistas de policia técnica y científica que “conducen la encuesta”, sino bien los oficiales de policía judicial, a los cuales ellos aportan su concurso. De donde la importancia de un lazo fuerte, estrecho y confinado entre el encuestador y el operador de policía en el marco de las investigaciones, y eso, desde la fase inicial de constatación técnica y de investigación de huellas.
JPM

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